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domingo, 26 de enero de 2014

Los secretos ocultos detrás del cono de pino en el arte y la arquitectura

El símbolo del cono de pino es uno de los emblemas más misteriosos que se encuentran en el arte y la arquitectura antigua y moderna. Pocos investigadores se dan cuenta, pero el cono de pino alude al más alto grado de iluminación espiritual posible.

Esto fue reconocido por varias culturas antiguas, y el símbolo se puede encontrar en las ruinas de los indonesios, babilonios, egipcios, griegos, romanos y cristianos, por nombrar unos pocos.
También aparece en los dibujos de las tradiciones esotéricas como la Masonería, Teosofía, el Gnosticismo y el Cristianismo esotérico. El cono de pino posee el mismo significado para todos: Simboliza un órgano vestigial secreto, la “glándula pineal” o “Tercer Ojo”, que todos poseemos.
Izquierda: Las magníficas ruinas de Angkor Wat en Camboya, uno de los lugares más mágicos y espirituales en la Tierra, están llenos del simbolismo del cono de pino. Derecha: animales antitéticos flanquean a un bodhisattva iluminado en Angkor Wat.
Las majestuosas ruinas de piedra de Angkor Wat son un maravilloso espectáculo para la vista. Inmensas torres conformadas como conos de pino en silueta contra el cielo levantandose desde la selva verde y exuberante de una manera que desafía la imaginación. Las torres en forma de cono de pino son a menudo citados por los estudiosos:
“Las torres individuales en Angkor tienen una … silueta de cono de pino …”
- Benjamin Rowland, The Art and Architecture of India
La pregunta, no obstante, es el significado de los conos de pino: parece poco probable que una característica tan distintiva aparecierá sin rima o razón. ¿Cuál es el significado de estos conos de pino en los edificios antiguos de Angkor?
Además, nunca se explicó este otro fenómeno de Angkor Wat llamado “animales antitéticos.” En el ejemplo mostrado en la imagen de arriba vemos un par de gemelas, elefantes simétricos frente a la otra, una imagen que a menudo es pasado por alto o es inexplicable.
Interesantemente, similar arte de los animales antitéticos aparecen en otras antiguas reliquias arqueológicas famosas de “cono de pino”. Por ejemplo, en la antigua escultura pigna Romana (italiano para el cono del pino) que se muestra a continuación, un gran cono de pino de bronce está flanqueada por pavos reales gemelos antitéticos.
Construido por los Romanos, esta la escultura de bronce Romana del siglo primero, llamado el “Pigna” (“cono de pino”), que una vez fue una antigua fuente.
La escultura Pigna se encuentra en un patio del Vaticano llamado Corte del Cono del Pino, y hoy se considera la estatua más grande de cono de pino en el mundo.
Los paralelos no terminan ahí, no obstane: el personal egipcio de Osiris (c. 1224 a.C.) no sólo representaban cobras antitéticas incluso ellos tienen que levantarse para reunirse en un cono de pino:
Bastón con un cono de pino de Osiris. Museo Egipcio de Turín, Italia, 1224 a.C.
¿Cuál es el significado simbólico de estos conos de pino, y cómo factorizar los animales antitéticos en su sentido global? ¿Cuál es el secreto más profundo que esconden estas imágenes aparentemente inescrutables?
Tercer Ojo / Glándula Pineal
La respuesta a esto es que los conos de pino, a lo largo de la historia, han simbolizado la “glándula pineal”, o “Tercer Ojo”, y por asociación el acto esotérico de despertarlo. Esta glándula se dice que se encuentran en el centro geométrico del cerebro, y considerado por algunos como el Tercer Ojo biológico, el filósofo francés Descartes se refirió célebremente a la glándula pineal como la Silla del Alma.
La glándula pineal se le da la siguiente definición en la Ninth New Collegiate Dictionary de Webster:
“Un pequeño usu. apéndice cónico del cerebro de todos los craniate vertebrados que en unos pocos reptiles tiene la estructura esencial de un ojo, que funciona en algunas aves como parte de un sistema de medida del tiempo, y que es variadamente postulado como un tercer ojo vestigial, un órgano endocrino, o el asiento del alma … “
La glándula pineal tiene la forma de un pequeño cono de pino, de ahí su nombre.
El simbolismo del cono de pino no pasa desapercibido para las culturas antiguas; en la India, la tradición hindú enseña a los seguidores a despertar el Tercer Ojo activando sus “siete chakras”. Es un ejercicio antiguo, que todavía se practica hoy en día, llamada Kundalini Yoga; se afirma que afecta directamente a la conciencia humana, al desarrollo de la intuición, al aumento del autoconocimiento, y desencadenar nuestro potencial creativo. Curiosamente, el símbolo esotérico del kundalini yoga es el caduceo, un símbolo que cuenta con dos serpientes antitéticos.
Izquierda: El bastón del caduceo, llevado por Hermes en la mitología griega. En la antigua Roma fue representado en la mano izquierda de Mercurio. Derecha: Una representación visual de la práctica de Kundalini Yoga, cuya meta final es el de despertar el tercer ojo oculto en la frente humana.
El Kundalini es la energía o fuerza vital espiritual presente en cada ser humano, que se encuentra en la base de la columna vertebral. Para despertar el Tercer Ojo, la energía kundalini debe ser llamado hacia la frente, donde se expande y en consecuencia despierta el Tercer Ojo. La energía se dice que viaja a lo largo de la ida (izquierda) y pingala (a la derecha), hasta el polo central o sushumna. Este es el proceso esotéricamente representado por el símbolo del caduceo de dos serpientes antitéticos en espiral hasta un bastón central.
“… El caduceo, la vara de poder … En la India es un palo de bambú de siete nudos … que representa la columna vertebral con sus siete centros o chakras … También indica la médula espinal … ya que las serpientes eran símbolo de los dos canales llamado en la terminología oriental Ida y Pinagala; y el fuego encerrada en ella era la serpiente de fuego que en sánscrito se llama kundalini”.
- C.W. Leadbeater, Freemasonry and its Ancient Mystic Rites
Así, el arte de los animales antitéticos asociado con el cono de pino — los elefantes gemelos en Indonesia, pavos reales gemelos en Roma, serpientes gemelas en Egipto — es en realidad una alusión a los canales ida y pingala (las serpientes gemelas antitéticas sobre el caduceo). El sushumna central es, a su vez, simbolizado por el tercer dibujo centrado (a menudo un cono de pino), que en el caduceo es la vara principal que va de norte a sur.
Muchas culturas antiguas incorporan imágenes del cono de pino en su arte y arquitectura espiritual, y todos ellos también crearon el arte de los animales antitéticos. Los dioses paganos de Babilonia, Egipto, México y Grecia se asociaron con el cono de pino, y el bastón de estos dioses eran a menudo adornados con el cono de pino.
Izquierda: Dios sumerio Marduk con el cono de pino en la mano. Derecha: Dionisio, Baco para los Romanos, portó un “Thyrsus” rematado con un cono de pino.
Incluso los comportamientos naturales del cono de pino tienen un significado esotérico: a medida que madura, el cono de pino se abre lentamente para liberar sus semillas maduras. Este proceso es un símbolo de la expansión de la conciencia que acompaña a la apertura de la glándula pineal y el despertar del Tercer Ojo. La metáfora es una lección mental valiosa y estimulante de un fenómeno esotérico que no puede ser visto de otra manera o explicado, puesto que ocurre en el interior del cerebro:
Izquierda: Simbolo del cono de pino de bronce en la catedral de Aachen en Aquisgrán, Alemania. Medio: Estatua romana del cono de pino en la Piazza Venezia, Italia. Derecha: Conos de pino maduros.
Los lectores familiarizados con las religiones orientales recordarán el Tercer Ojo como teniendo una larga historia en la India, China y el sudeste de Asia, donde las tradiciones religiosas del hinduismo, el budismo y el taoísmo prevalecen. Más que una idea “religiosa”, el Tercer Ojo es una costumbre arcaica “espiritual” que trasciende las religiones. Es conocido diversamente como “urna” y “Trinetra,” y, a menudo marcado por un punto en el centro de la frente entre los dos ojos.
El Tercer Ojo entre las cejas de Buda. Despertando su Tercer Ojo permitió a Buda entender las fuerzas de la existencia y su manifestación en la cadena de la causalidad.
El Tercer Ojo ha sido llamado por varios nombres a lo largo de la historia, incluyendo “ojo interior”, “ojo de la mente”, “ojo del alma” y “ojo de la razón.” El retrato de un único “ojo” es, de hecho, una imagen arquetípica que se remonta a miles de años en la historia humana. Aparece una y otra vez en los mitos, esculturas, grabados y pinturas en las culturas antiguas de todo el mundo. Se representa a menudo en todo el antiguo Egipto como un solo Ojo incorpóreo, el Ojo de Ra:
El Ojo de Ra, un Ojo incorpóreo que significa el Tercer Ojo de la iluminación.
El Tercer Ojo era comúnmente descrito por los antiguos místicos que experimentaron la luz divina.
“.. en cada hombre hay un Ojo del alma, que … es mucho más precioso que diez mil ojos corporales, por sí solo es visto la verdad … El ojo del alma … es solo adaptado naturalmente al ser resucitado y excitado por las disciplinas matemáticas. “
- Platón, República
Un “aprovechamiento” superficial del Tercer Ojo no es difícil. Cierra los ojos y, sin moverlos, “mira” en un objeto que sabes que está cerca de ti. Estas viendo con tu Tercer Ojo. Para elevar la espiritualidad y despertar los poderes latentes, el Ojo debe girarse hacia el interior. La tradición ocultista occidental está de acuerdo con los antiguos textos orientales que afirman que al girar el ojo hacia el interior nos dota de:
· Conciencia superior
· Una comprensión más profunda de la vida y la muerte
· Una nueva capacidad de controlar el futuro
· Una sensación de tranquilidad y felicidad
· Habilidades extrasensoriales, clarividentes, intuitivas y psíquicas
· Percepción expandida
· Aumento de la capacidad de auto-sanación
· Reducción del estrés
· Calma y claridad
· Sensibilidad renovada
Del escritor de misterio Stephen King, The Shining (El resplandor), se refirió a este concepto. En la novela de King, “resplandor” significaba tocar uno de los poderes psíquicos superiores. Por desgracia, hoy en día las ideas como el Tercer Ojo y conceptos místicos y/o esotéricos relacionados no están bien vistas, peyorativamente etiquetada como “el ocultismo”.
La pregunta, sin embargo, es por qué Occidente ha sido tan mal informada de este Tercer Ojo y su desbloqueo incluso como las tradiciones orientales las han incorporado en sus prácticas. La respuesta a eso es el ascenso del cristianismo en el occidente, la práctica y la idea de un “dios interior” o “Tercer Ojo” para despertar entra en conflicto con las enseñanzas cristianas tradicionales. Estas sabidurías, forzados a la clandestinidad, se convirtieron en los orígenes de las sociedades secretas que pasaron sobre estas sabiduría esotérica; una de estas sociedades fueron los Masonería.
El Tercer Ojo en el Triángulo Masónico
En los tiempos modernos, famosos autores, pintores y poetas han descrito el Tercer Ojo y la glándula pineal como nada menos que el “secreto perdido” de la Masonería. En su libro de 1918, The Wonders of the Human Body (Las maravillas del cuerpo humano), el Dr. George Washington Carey nos dice:
“… El ojo que todo lo ve … Este es el ojo de la masonería, el tercer ojo. Si bien estoy creíblemente formado que pocos masones entienden sus propios símbolos, el hecho es que los utilizan … “
-Dr. George Washington Carey, Las maravillas del cuerpo humano
En su fascinante libro de 1924, Mystic Americanism, el autor Gracia Morey explicó:
“El Ojo que Todo lo Ve … también emblemático de la glándula pineal o Tercer Ojo del ser humano … se ha encontrado entre las ruinas de todas las civilizaciones sobre el globo, evidencia el hecho de una religión universal sobre toda la Tierra en algún período remoto. Mientras ahora restauramos esta religión universal, fijamos el Ojo que Todo lo Ve en la pirámide”.
- Grace Morey, Mystic Americanism
No es de extrañar, entonces, que los conos aparezcan regularmente en toda la decoración Masónica. Se representan en el arte Masónico, que cuelgan de los techos de las Logias Masónicas, y están grabados en piedra en edificios construidos por la Masonería en todo el mundo. Un gran diseño Masónico esta al lado del edificio de Whitehall, en el distrito financiero de Nueva York representa a dos enormes serpientes entrelazadas en espiral hasta un cono (que es llamativamente similar a la Bastón de Osiris).
Un caduceo que representa un cono de pino aparece en el edificio de Whitehall, en la ciudad de Nueva York.
Conos de pino también adornan instrumentos rituales utilizados por los Masones dentro de las logias Masónicas:
“Las partes superiores o puntas de las varillas de los diáconos [Masónicos] son a menudo coronados por un cono de pino.”
-Albert Mackey
“La Masonería Operativa, en el más amplio sentido del término, significa el proceso mediante el cual el Ojo … se abre. E.A. Wallis Budge ha observado que en algunos de los papiros que ilustra la entrada de las almas de los muertos en el pretorio de Osiris la persona fallecida tiene un cono de pino unido a la corona de su cabeza. Los místicos griegos también portaban un bastón simbólico, el extremo superior, siendo en forma de un cono de pino, que se llamaba el tirso de Baco. En el cerebro humano hay una glándula pequeña llamada la glándula pineal, que es el ojo sagrado de los antiguos, y se corresponde con el tercer ojo del Cíclope. Poco se sabe sobre la función de la glándula pineal, que Descartes sugirió (con más sabiduría de lo que él sabía) que podría ser la morada del espíritu del hombre. Como su nombre lo indica, la glándula pineal es el cono de pino sagrado en el hombre – el Ojo Único … “
-Manly P. Hall, Secret Teachings of All Ages
El Tercer Ojo ha sido ocultado a plena vista en Occidente, enmascarado por el término “Ojo que Todo lo Ve” y superficialmente se dice que es el ojo de la deidad Judía. Por esta razón, los Masones se refieren a él como el “Ojo que Todo lo Ve de Dios”, cuando en realidad es el despertar del Tercer Ojo.
Logía Masónica, Praga del Siglo 18, representa a un Tercer Ojo dentro de un triángulo luminoso.
El término “ojo que todo lo ve” en sí misma es de hecho correcta, pero no es el ojo que todo lo ve del Dios hebreo, es el ojo que todo lo ve de uno mismo, la glándula pineal que todos tenemos.
Muchos Masones altamente capacitados y educados que vivieron durante el siglo 20, incluyendo varios autores y estudiosos notables, estaban convencidos de que el Ojo que Todo lo Ve no es el Ojo de Dios de la Biblia, y que el sistema moderno de la Masonería que hemos heredado, basado en la Biblia hebrea, es de hecho corrompida.
Es interesante notar que el famoso autor estadounidense y Masón Mark Twain, en un escrito en 1899, se refiere al Ojo que Todo lo Ve no como el ojo de una deidad celestial distante o el “viejo hombre de arriba”, sino como un regalo tangible que cualquier persona puede utilizar:
“El ojo común no ve más que la parte exterior de las cosas, y juzga mediante eso, pero el “ojo que todo lo ve ” penetra completamente, y lee el corazón y el alma, encontrando allí la capacidad que el exterior no indica o promete, y que de otro modo no podría detectar”.
Interesantemente, existe pruebas de que Hitler era consciente y entendia el simbolismo del cono de pino. Uno de los paneles frontales de su escritorio muestra claramente la simbología del cono de pino:
Imagen del escritorio de Hitler. Ve el panel izquierdo. Una deidad es flanqueado por el bastón al final del cual esta un cono de pino.
Adolf Hitler creía en el Tercer Ojo. Este hecho se ve confirmado por Hermann Rauschning, el ex presidente del Senado Nacional Socialista de Danzig. En Hitler Speaks (Londres, 1939), Rauschning escribió:
“Tener la “visión mágica” era al parecer la idea de la meta del progreso humano de Hitler… Era el ojo del Cíclope, o el ojo medio, el órgano de la percepción mágica del Infinito, ahora reducido a una glándula pineal rudimentaria. Las especulaciones de este tipo fascinaba a Hitler, y él a veces estaba totalmente envueltos en ellos.”
- Hermann Rauschning
Parece que, hace casi 100 años, Hitler sabía cosas sobre el Tercer Ojo que la mayoría de la humanidad están apenas comenzando a redescubrir.
El Tercer Ojo se puede ver por encima de la Declaración Francesa de los Derechos Humanos en una pintura de 1789, y está en la parte posterior del billete de un dólar, flotando por encima de una pirámide egipcia, en sí misma una imagen Masónica clara y evidente:
Izquierda: El Tercer Ojo en el triángulo es visible por encima de la Declaración Francesa de los Derechos Humanos. Derecha: El Tercer Ojo en el triángulo por encima de una pirámide truncada en el reverso del Gran Sello de los Estados Unidos.
¿Es posible, entonces, que la glándula pineal ha sido pasado por alto en la sociedad occidental intencionalmente, con el fin de robar a las masas su poder? ¿Es posible que el Tercer Ojo es el secreto perdido de la auténtica Masonería, que lo perdió en algún momento a mediados de la década de 1800?
En conclusión
El símbolo del cono de pino, entonces, alude al Tercer Ojo: abunda en el arte y la arquitectura antigua, una representación simbólica de nuestra ahora inactiva ventana al mundo.
Mientras que el conocimiento del Tercer Ojo y la práctica de despertar el Tercer Ojo continuó fuertemente en el Este, comenzó a morir en Occidente a principios del cristianismo. En consecuencia, se establecieron sociedades secretas como los Masones para proteger el conocimiento del Tercer Ojo, iniciando a nuevos miembros en su sabiduría, y manteniendo viva la práctica. Esto explica por qué la imagen de un solo ojo es común a las sociedades secretas occidentales, cuyos constituyentes poseian excepcionalmente mentes filosófica, activa, creativa y espirituales. Un solo ojo es uno de los emblemas supremos y sagrados de la Masonería.
El Tercer Ojo parece extraño, incluso francamente ajeno a nosotros en Occidente, aún hoy, a pesar de nuestra vida en la “era de la información” de la globalización. El hecho de que el Tercer Ojo es tan desconocido, tan extraño y tan ajeno a nuestra forma de pensar es una especie de enigma. La razón es porque parece que siempre han sido, y sigue habido, un esfuerzo consciente para ocultarlo por una poderosa elite que no quieren que las masas descubran sus secretos.
Fuente : Richard Cassaro
Traducción  :  conspiraciones 1040

jueves, 13 de diciembre de 2012

Infinity: El ultimo viaje.

La pelicula “Infinity: El ultimo viaje” recopila los relatos en primera persona de varias personas que han tenido experiencias con el otro lado del velo de nuestra realidad. Alli donde la consciencia se separa del yo, de la personalidad, y reconoce su origen espiritual.

La vida es eterna y lo que llamamos muerte es solo el fin de un ciclo, y cuando termina un ciclo… siempre comienza otro nuevo! aunque no logremos verlo desde nuestra perspectiva actual…



martes, 24 de julio de 2012

La conexión magnética entre el Sol y la glándula pineal

El Ojo en el Cielo: 
Sobre la influencia de las tormentas solares en la psicobiología humana, los neurotransmisores que secreta la glándula pineal, el simbolismo del tercer ojo, su relación con el Sol y el misterio del Ojo en la Pirámide. La relación entre la glándula pineal y el Sol es un emblema de la relación entre el hombre y el cosmos. 

Probablemente uno de los ejemplos más estimulantes y significativos del principio hermético más citado en el ámbito de la esoteria: “cómo arriba, es abajo” (la holofrástica de la existencia). 


Un principio de correspondencia que pese a ser el fundamento cognitivo de la “ciencia” antes de la ciencia, es decir de los padres de la ciencia (de personajes como Paracelso, Giordano Bruno y el mismo Isaac Newton, quien hizo una traducción de la Tabla Esmeralda), ha sido relegado al terreno de la superstición o del pensamiento mágico; relumbrando herejía en la estructura racional de la mente científica. Sin embargo, hoy en día tenemos evidencia “científica” que sugiere convincentemente que el cosmos –”el mundo de las esferas”—tiene una influencia en la psicobiología humana. Y la clave para entender esta “influencia”, no ya sólo desde el plano simbólico de la astrología, es la glándula pineal, ese gran misterio de la psique.

Este acercamiento a este enigmático tema –sin duda una de las vetas centrales del misticismo humano—viene a colación de las recientes tormentas solares que han estado arribando al planeta con renovada intensidad, como generalmente ocurre en julio, pero marcando esta vez una especie de despertar dentro del ciclo de 11 años de nuestra estrella central. La posibilidad de que nuestro estado de ánimo e incluso nuestro estado de salud general se vea afectado por una emanación de partículas energéticas en el Sol hace algunos años le habría parecido como una aberración o un anatema a la mayoría de los científicos; hace cientos de años, les habría parecido como algo completamente natural e ineludible. Hoy en día algunos estudios, y sobre todo un entedimiento del funcionamiento de los campos magnéticos y de la glándula pineal, muestran claramente que las llamadas tormentas solares inciden en nuestro estado de ánimo y en nuestro comportamiento.



El efecto de las tormentas solares en tu cerebro
El prestigioso sitio de divulgación científica New Scientist publicó hace 4 años un artículo en el que se citan una serie de estudios que investigan la relación entre las tormentas solares, el geomagnetismo y el comportamiento humano. Particularmente interesante es el trabajo del científico ruso Oleg Shumilov, quien, partiendo de la premisa de que muchos de los animales son sensibles a los campos magnéticos (¿y por qué no el ser humano?), investigó la afectación del geomagnetismo en la psique humana. Shumilov correlacionó datos de la actividad geomagnética de 1948 a 1997 y descubrió que durante los picos de actividad, de marzo a mayo, en julio y en octubre –detonados por tormentas solares– había un incremento paralelo en el número de suicidios en la ciudad de Kirovsk (un estudio en Australia y otro en Sudáfrica replicó el hallazgo de Shumilov).

Otro estudio, realizado por Michael Rycroft ex director de la Sociedad Europea de Geociencias, encontró una correlación entre perturbaciones cardiovasculares y perturbaciones geomagnéticas. Según Rycroft, problemas de salud geomagnéticos afectan hasta al 15% de las personas (así que tal vez tú seas una de ellos, por si querías descubrir el algoritmo de causas y efectos que determinan tu estado de salud actual).

Tal vez no sea la Luna (o por lo menos no sólo ella), también magnética, la que nos altera las hormonas y desquicia. Un estudio publicado en el British Journal of Psychiatry (todos estos estudios pueden ser consultados en el link a New Scientist) muestra un incremento del 36.5% en hombres admitidos a un hospital por depresión en la semana posterior a una tormenta geomagnética.

¿Cómo es que estas llamaradas solares, también responsables de los sublimes fuegos de plasma de las auroras, nos afectan tanto? Al parecer se debe a que alteran nuestra producción de melatonina, un neurotransmisor que se produce en la glándula pineal, responsable de regular nuestro patrones de sueño y biorritmos. Según la psiquiatra de la Universidad de Columbia, Kelly Posenr, la actividad geomagnética puede desincronizar los ritmos circadianos y la producción de melatonina”.

La glándula pineal es una glándula endócrina que yace entre los dos hemisferios cerebrales, a la altura del entrecejo. Aunque no se conoce bien a bien su funcionamiento –hasta hace poco más de 50 años se pensaba que era un excedente de la evolución sin una función determinada, acaso solamente el centro de numerosas especulaciones. Hoy sabemos que por lo menos produce melatonina, una hormona cuya producción se ve afectada por la luz. La oscuridad, por ejemplo, hace que se secrete melatonina –y es por esto que nos es más fácil dormir en la oscuridad (pero en realidad diferentes longitudes de onda de luz hacen que se secrete melatonina en diferentes frecuencias). Esta hormona juega un papel también en el trastorno afectivo estacional (“la depresión invernal”); interactúa con el sistema inmunológico, tiene propiedades de antienvejecimiento y sirve como antioxidante.


Si bien es importante recalcar que para la ciencia actual la glándula pineal es todavía una región relativamente inexplorada, sabemos que contiene vestigios de una retina y parece operar como transductor magnético. Las células pinealocitas en muchos vertebrados no-mamíferos son similares a las células de la retina (algunos reptiles cuentan con un tercer ojo parietal fotosensible que les permite usar al Sol como compás;las aves son capaces de “ver” el campo magnético a través de fotorecpetores que se encuentran en la glándula pineal ).

Algunos científicos creen que las células pineales en todos los vertebrados comparten un ancestro evolutivo en común con las células retinales (no es quizás casualidad que la glándula pineal históricamente sea identificada con “el tercer ojo” o con un ojo dormido, literalmente parece que es un tercer ojo dormido).

Aunque las producción de melatonina en la glándula pineal podría estar determinada por una conexión con los nervios ópticos, es interesante explorar la posibilidad de que esta pequeña glándula en forma de cono de pino tenga, en sí misma, una cierta capacidad fotoreceptora y magnetorecpetora. Recientemente se ha descubierto la presencia de minerales ferromagnéticos (es decir que pueden actuar como magnetos) en la glándula pineal. 

Un estudio realizado en la Universidad de Ben Gurion, en Israel, encontró la presencia de microcristales de calcita en la glándula pineal. Los autores del estudio señalan que “estos cristales podrían ser responsables de una transducción biológica electromagnética”, lo que es sugerido por su “estructura y propiedades piezoeléctricas”. ¿Son estos minerales los que interactúan con los campos geomagnéticos producidos por la lluvia de fotones del Sol que choca con la atmósfera de la Tierra?


La percepción del Sol Invisible
Hasta ahora hemos visto, desde una perspectiva científica, que la glándula pineal, a través de una sensibilidad –no del todo entendida– a los campos magnéticos, convierte la luz del sol en un determinado estado mental. Aquello que se genera a millones de kilómetros de distancia en la corona de una estrella acaba siendo parte de nuestra modulación psíquica (el Sol se convierte en tus pensamientos). Esto, a grandes rasgos, parece ser un razonamiento científicamente intachable . Esto de manera más sutil, es justamente lo que la filosofía mística (o ciencia oculta) lleva diciendo miles de años.

Si bien e descubrimiento de la afetación psicobiológica a los fenómenos astronómicos es una incipiente, y aún controversial, línea de estudio en la ciencia moderna, antiguamente incluso se tenía una disciplina específicamente dedicada a estudiar la patología humana y su relación con eventos astronómicos y movimientos planetarios (más allá de la astrología): las iatromatemáticas

Que la glándula pineal podía ser un órgano para percibir una luz invisible (un campo magnético, por ejemplo) fue claramente atisbado por el pensamiento védico. En los Upanishads se habla del ser humano como una entidad compuesta por 10 puertas. Nueve de ellas (los ojos, las fosas nasales, los oídos, la boca, la uretra, y el ano) llevan hacia fuera, a la percepción del mundo exterior. La décima puerta, el tercer ojo (ubicado en el ajna chakra, en el entrecejo, en el caso de Shiva, entre una guirnalda de serpientes) es el puerto de acceso a los mundos interiores (al decir interiores la referencia es a las habitaciones interiores de la mansión de la mente de Dios, donde yacen los mundos superiores, las dimensiones astrales). El tercer ojo es siempre, a través de diversas culturas, la apertura divina –la visión holográfica– dentro del ser humano.

En el Bhagavad Gita se habla de la apertura de esta puerta en el momento cúlmen:
Aquel que en el momento de la partida no distrae su mente y su amor, estando en el Yoga (en fusión con Ishvara [el Sol detrás de la oscuridad], con el Dios Creador, la Conciencia Primordial), quien abre el pasaje de energía entre los ojos – aquel obtiene el más Alto Espíritu Divino.

Según la filosofía vedántica advaita, el ser humano proyecta sus propios atributos en el Brahman, el supremo espíritu cósmico, de suyo inconmensurable. La aparición del infinito Brahman en la finita mente humana es conocida como Ishvara, también representado en el Bhagavad Gita como el Sol. De aquí es posible extrapolar una relación intrínseca en la recurrente representación de la divinidad como el Sol en la mente humana, de la luz como lo divino.


La evolución religiosa de esta relación entre la glándula pineal y el Sol (una relación del hombre como imagen de Dios) tiene un claro hito en Egipto. Aquí tenemos una serie de repersentaciones que parecen indicar que los egipcios tenían conocimientos de la glándula pineal asociados con un tercer ojo, u ojo espiritual. Por una parte tenemos la representación como un ojo único de Horus, el dios del Sol, hijo de Osiris e Isis (“el hijo del nuevo eón”) y como tal símbolo de la fusión de los opuestos –al igual que la glándula pineal yace en el centro del cerebro, entre los hemisferios y entre los dos ojos. 

Este símbolo parece haber evolucionado en el símbolo cristiano del Ojo de la Providencia (recordemos que Cristo es un avatar arquetípico de Osiris) y en el masónico del Ojo en la pirámide destruncada (el Ojo que Todo lo Ve). Ahí mismo tenemos el báculo de mando de Osiris, en el cual aparece un cono de pino con dos serpientes entrelazadas. Sin duda uno de los símbolos más poderosos de la historia, evocando e conocimiento, la medicina y la alquimia –quizás en un preclaro atisbo, justamente a través de la visión interna, del ADN—y posiblemente también a la serpiente kundalini (una conexión entre Shiva y Osiris), la energía vital que se eleva desde los genitales hasta el trecer ojo y la coronilla, a su paso encendiendo y depurando los centros energéticos.

El cono de pino al parecer es un símbolo de la glándula pineal, activada a través del encauzamiento de la energía kundalini. La forma conífera de esta glándula hizo que se le llamara “pineal” o relativa al pino, según fue acuñado por el médico griego Galeno. La presencia del cono de pino puede observarse en el báculo del Papa y en la misma Plaza de San Pedro, donde una inmensa estatua del cono de pino está rodeada de unos pavorreales (aves relacionadas con la divinidad en Egipto). 


Estos dos símbolos, el cono de pino y el ojo en un triángulo, aparecen en numerosas iglesias y templos alrededor del mundo. Por ejemplo, en la Catedral de la Ciudad de México puede observarse el Ojo de la Providencia en más de un altar y en los motivos pineales, que para el observador incauto podrían confundirse como meras decoraciones, en la estructura de la nave. Aunque también habría que decir que en la espiral que forman los conos de pino se ha observado la secuencia Fibonacci y la proporción del número áureo, así que además de esta connotación esotérica, tiene una armonía estética que podría atraer sin la necesidad de una significación oculta.

Es curioso que el padre del racionalismo –esa filosofía eminentemente atomista y dualista–, Rene Descartes, haya entrevisto, en lo que para sus críticos fue un delirio, un centro unitario espiritual en el cerebro humano. Descartes famosamente designó la glándula pineal como el asiento del alma. La paradoja es doble, el hombre que concibió el racionalismo (después de un revelador sueño) usó lo que a la postre parece ser más la intuición que el pensamiento racional para ubicar el tercer ojo. En todos los demás sitios Descartes encontraba la dualidad, menos en esta glándula pineal, la cual describió como una flama pura que era llenada por espíritus animales y la cual integraba la percepción humana. Este “gran error” de la anatomía filosófica de Descartes hoy en día parece como un destello de genio.

No pretendemos aquí comprobar la existencia del alma humana o que esta se encuentra en la glándula pineal; sí buscamos formar conexiones significativas que inspiren a la exploración del simbolismo y del sentido de nuestra vida dentro del misterio. En este espíritu es interesante traer a colación el trabajo del Dr. Rick Strassman, una de las pocas personas que ha podido realizar estudios con dimetiltriptamina (DMT), una poderosa molécula de acción psicodélica que, según este médico de la Universidad de Nuevo Mexico, podría ser secretada por la glándula pineal y podría ser responsable de detonar lo que se conoce como experiencias cercanas a la muerte. 

Hay que enfatizar en que, pese a lo que a veces se dice, Strassman no ha probado que la glándula pineal genere DMT o que el ser humano secrete, muy similar en su composición a la serotonina, en el momento de su muerte. Sin embargo, Strassman sugiere que la glándula pineal cuenta con todos los precursores necesarios para generar DMT y es el asiento lógico de esta sustancia que por otro lado, como la melatonina, parece tener una relación con la generación de vívidas imágenes oníricas, parafraseando a Shakespeare, parece ser la “sustancia de la que están hechos los sueños”.


Curiosamente la ayahuasca, “la viña de los espíritus”, está compuesta de dos plantas que parecen tener alcaloides que son secretados de manera natural en la glándula pineal. Por una parte la chacruna, la planta que contiene DMT, y por otro lado la liana Banisteriopsis caapi, que contiene alcaloides conocidos como beta-carbolinas, los cuales actúan como inhibidores de la monamina oxidada y hacen activo el DMT vía oral. Alcaloides beta-carbolinas como la pinolina y la triptolina se forman en la glándula pineal de manera natural. Chamanes y sanadores que utilizan ayahuasca sostienen que sus visiones no son alucinaciones, ¿acaso esto se debe a que químicamente se consigue activar el tercer ojo en la glándula pineal?

Esta relación entre los espíritus y la glándula pineal tiene otra conexión, que para algunos podría ser solo una casualidad, pero que para otros apunta a que lo que decía Descartes podría ser una inesperada verdad metafísica. En los textos del Bardo Thodol (o Libro Tibetano de las Muerte) se dice que el alma reside en el mundo intermedio (en el bardo) por 48 días y en el día 49 reencarna en el feto humano. Aparentemente la glándula pineal puede ser detectada el día 49 en el feto humano, más o menos el mismo tiempo al que se puede observar por primera vez los genitales de un bebé. Esto ha sido tomado, de manera especulativa y sin base científica, como una especie de guiño de que es a través de la glándula pineal que el alma –o aquella porción divina que posee al cuerpo—entra al mundo. De cualquier manera merece una investigación más profunda.

Buena parte de las prácticas de meditación que conocemos, inundadas sin duda de la filosofía new age que transforma las viejas tradiciones en cómodas versiones pop que se ajustan a nuestra idiosincracia moderna occidental, se centran en la activación o al menos en la concientización de la glándula pineal (tercer ojo). Proliferan dietas, audiocassettes, canalizaciones, aparatos cuánticos y demás parafernalia ritualística dedicada a este “santo grial” (o micro star gate) de la conciencia humana (algunos incluso aseguran activar tu glándula pineal por solo $9.99). Se habla al mismo tiempo de una supuesta conspiración mundial para mantener esta glándula en un estado de sopor masivo. 

Y ciertamente la mayoría de las personas adultas tienen la glándula pineal calcificada –algo que ha sido observado tempranamente en niños de hasta 2 años. Dentro de la teoría de la conspiración se cree que esto se debe al flúor que se utiliza en las pastas de dientes y que se ingiere en el agua potable de las ciudades –algo que aparentemente sería hecho de manera intencional por los Iluminati (¿quién más?) dueños celosos del secreto del Ojo que Todo lo Ve, para negar a las masas el poder de una glándula pineal sana (percibiendo el rostro verdadero) y activa en un mundo fantasmagórico, más allá de la ilusión de Maia-Matrix. No ahondaremos sobre este tema, harto complejo y pantanoso, que suele caer en la más obtusa paranoia; el lector puede aventurarse por su cuenta.


La pregunta fundamental es si el tercer ojo, ubicado en la glándula pineal, esa puerta solar secreta en el cerebro humano, es solamente una metáfora de la iluminación (y de la aniquilación de la dualidad) o verdaderamente un órgano en estado de duermevela que puede activarse a través de ciertas técnicas arcanas y de una correcta interacción con la energía electromagnética que proviene del cosmos en la forma de fotones (la partícula que no tiene antipartícula, unidad cuántica de la información en su estado puro e indeterminado). Muchos de los grandes místicos de la historia de la humanidad han hablado metafóricamente de la iluminación haciendo referencia a un ojo que percibe lo que yace velado y que desencadena un cambio sustancial en la conciencia orgánica.

En el evangelio de Mateo (6:22) se dice “La luz del cuerpo es el ojo; de esta forma a si tu ojo es uno, todo tu cuerpo estará lleno de luz”.Se le atribuye a Buda haber dicho “Oh hombre de nobleza, recuerda el cielo puro abierto de tu naturaleza verdadera. Regresa a él. Confía en él. Es tu hogar”, lo que se interpreta como una metáfora de la (re)apertura del tercer ojo –también simbolizado como una perla de luz azul.

William Blake en su poema Augurios de Inocencia, donde también describe un fractal (un mundo en un grano de arena) también habla sobre este misterioso ojo: “We are led to believe in a lie, when we see not though the Eye”. Una mentira nos guía cuando no percibimos con el Ojo, el Ojo que nació “cuando el alma dormía en rayos de luz”. ¿El Ojo que ha sido secuestrado por fuerzas oscuras?

Sir Thomas Browne lo evoca tangencialmente en una frase que siempre me ha parecido hermosa y enigmática: “Life is a pure flame and we live by an invisible sun within us” (“la vida es una flama pura y vivimos como por un sol invisible dentro de nosotros”). Ese sol invisible, en una interpretación libre, debe de ser el ojo secreto que participa en la luz divina.

Una última pincelada de esta relación entre el ojo y el Sol, según los Brahma Sutras, cuando un hombre es llevado más allá de la muerte “la palabra se convierte en fuego e ilumina, la respiración se convierte en viento y purifica, y el ojo se convierte en el Sol y arde”.

El misterio está cifrado en el lenguaje de los símbolos. La trinidad entre el Ojo, el Sol, y Dios es uno de los andamios simbólicos más profundos y enigmáticos. Podemos hablar mucho sobre esta relación y hasta encontrar destellos poéticos de iluminación verbal, pero no estaríamos más que rodeando una representación, sembrando un laberinto. Si queremos comprender el secreto de este misterio, tendremos que probar con nuestro propio cuerpo abrir ese ojo interno. Todo lo demás será solamente reciclaje metafísico en torno a un espejo, donde hay un ojo atrapado que no puede mirarse a sí mismo. O donde alguien cuenta una historia sobre una supuesta sociedad secreta que se hace llamar “los Iluminados”.

Twitter del autor: @alepholo