El pastor Gámez
ha huido de Colombia, aunque la iglesia sigue funcionando. El medio
Kien
y Ke ha presentado imágenes que serán utilizadas como prueba para acusar a
este pastor. Las imágenes son cortesía de la ONG Red de Víctimas de
Sectas.
Marta
comentó a la radio respecto a lo que los miembros de la iglesia le decían
para que accediera a tener sexo que aceptara por fe:
"Ellos te dicen que lo
que allí sucede es de Dios. Que uno tiene que creer, ser obediente, que es una
cosa del espíritu".
Noticia
El Espectador
Mientras afuera de la iglesia su
congregación elevaba cánticos a Dios, adentro, en el que llamaba el “cuarto de
los niños” o, en ocasiones, en su propia oficina, el pastor Álvaro Javier Gámez
Torres tenía relaciones sexuales con muchachas de su comunidad a las que había
convencido de que acostándose con él asegurarían un lugar en el
cielo.
Durante años, jóvenes del Ministerio Apostólico y Profético Salem
—que dirigía Gámez y que cuenta con 15 mil fieles, 5 mil de ellos en Pasto
(Nariño)— toleraron que el pastor las tocara, sin embargo, una de ellas no
aguantó más, denunció el hecho y el escándalo estalló. De acuerdo con su
testimonio, Gámez lentamente dejaba sin voluntad a sus víctimas y ayudado de
otras mujeres, las convertía en sus esclavas sexuales.
El testimonio de
quien habría sido durante ocho largos años víctima de Gámez forma parte del
material probatorio que le presentó a la Fiscalía el presidente de la Red de
Apoyo a Víctimas de Sectas, Héctor Navarro —quien ha documentado un sinnúmero de
casos similares a este en países como Uruguay y Argentina—, para que procese a
Gámez quien, de acuerdo con personas cercanas a la congregación, viajó
recientemente a Chicago (Estados Unidos) y allí se encontraría.
Entre las
pruebas que se le presentaron a la Fiscalía se encuentran dos videos en los que
aparece Gámez sosteniendo relaciones sexuales con dos menores de edad mientras,
de fondo, se escuchan los cánticos de la congregación. Personas cercanas a la
comunidad, que prefirieron guardar su identidad, hablaron con El Espectador y
refirieron que los videos son fundamentales debido a que “nadie que salió de
esta secta contaba con pruebas contundentes sobre lo narrado, por lo cual el
líder sectario se fortaleció cada vez más pensando que el favor de Dios estaba
con él”.
Ellos le narraron a este periódico lo que al parecer era el
modus operandi de Gámez. “Para implementar dichas prácticas, el líder les exigía
a los asistentes al culto total devoción en su palabra, prohibiéndoles a sus
adeptos cualquier acercamiento con personas extrañas a su ministerio, igualmente
prohibió la lectura de libros que no fueran la Biblia y escuchar música que no
fuera la de su iglesia. Así logró crear adeptos que le entregaron su completa
voluntad, al punto de llegar a abandonar familias, trabajos y estudios con tal
de seguir las órdenes dadas por su líder”.
La devoción era tal, que los
feligreses habrían hecho caso omiso a las denuncias de abuso sexual por parte de
su líder. A quienes hablaban contra él los señalaban de tener alucinaciones. Los
videos serían prueba fehaciente de que no había nada de imaginación en los
señalamientos.
De acuerdo con los denunciantes, “esta devoción ciega le
permitió iniciar con las prácticas sexuales protegido por un séquito de personas
que creen que lo realizado por su líder es dirigido por Dios, así que por medio
de mujeres ya entrenadas, al parecer de su círculo familiar, empezó a reclutar a
jóvenes con el fin de que satisficieran sus deseos sexuales (...). Primero y
después de orar les daba lo que llamaba ‘Ministraciones’, que eran besos en la
boca. Luego, las mujeres que le ayudaban les decían a las víctimas que lo que
Gámez había hecho estaba bien y, en medio de versículos bíblicos interpretados a
su acomodo, les hacían creer que lo hecho estaba aprobado por
Dios”.
Entonces venía el acto sexual con el que las víctimas, según el
pastor, recibirían bendiciones e iluminaciones y que a él, de acuerdo con lo que
les decía a las niñas, “le permitía acceder a diálogos con el
Altísimo”.
Según las personas que denunciaron el hecho, esta no sería la
primera vez en la que Gámez abusaba de menores de edad, usando a Dios como
excusa. Será la Fiscalía la que determine la responsabilidad del pastor y,
eventualmente, ordene su captura. Mientras tanto, Pasto está conmocionada con el
caso de este hombre que presumía ser un ejemplo para sus feligreses y para
algunos de ellos aparentemente terminó siendo su perdición.
Este caso muestra las consecuencias de la fe religiosa.
Porque solo anulando el pensamiento crítico se puede llegar a estos
extremos.