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miércoles, 8 de julio de 2015

Los Secretos de la Matrix (el bien y el mal)

Las más antiguas corrientes teístas y religiosas como el zoroastrismo, el gnosticismo y el maniqueísmo ubican el origen del mal en el mismo génesis del mundo, cuando los dos principios: luz y oscuridad se separaron en una batalla perpetua que se refleja en el microcosmos del hombre. Estas doctrinas también atribuyen el mal a diversos dioses y entidades negativas que influencian al hombre para que se rebelen contra el bien. Estas ideas fueron posteriormente adaptadas en los diversos sistemas religiosos tanto monoteístas como politeístas. Visto de esta manera, el mal viene primeramente de causas sobrenaturales y divinas que están más allá de la física terrenal. Tales conceptos fueron los que dieron origen a las mitologías que antaño poblaron el mundo.
En la antigua Grecia, se decía que los males de los hombres surgieron cuando la doncella Pandora, por curiosidad, abrió una caja que contenía todas las calamidades y que estas se dispersaron a través del mundo.



La creencia más popularmente aceptada por tradición, se halla dentro de la cosmovisión cristiana. Aquí, el mal se remonta a la caída del edén cuando la serpiente o satanás tentó a Eva para hacerla entrar en pecado y condenar así a la raza humana. Aunque una gran parte de las personas aceptan esta explicación, son muchos los que han puesto en duda el génesis, dando lugar al problema del mal: una serie de argumentos que exponen la contradicción entre una deidad benevolente y la causa de tanto sufrimiento. La paradoja de Epicuro fue la primera en plantear esta cuestión y sembrar la duda que constituye la base para el ateísmo... ¿cómo un dios que tiene todos los atributos de la perfección es mudo e indiferente ante la extensa fuerza del mal? son bastante los argumentos que han contra y a favor que se han dado, pero la pregunta sigue siendo un misterio.
El filósofo alemán Gotfried Wilhelm Leibniz sostiene que la causa del mal es la privación o limitación del ser humano con respecto a la mentalidad de dios. Así también para el matemático francés René Descartes, es nuestro limitado conocimiento de la realidad, nublado por los sentidos, lo que nos conduce al error. y por ello el hombre debe cuestionarse la veracidad de todas las cosas.

Otro punto de vista, basado más en la lógica y la razón, atribuye el origen del mal a la sociedad misma y la manera como el hombre interactúa en ella. Para el filósofo Immanuel Kant, por ejemplo, el mal surge dentro de nuestra propia voluntad que se manifiesta al relacionarnos unos con otros. La vida en sociedad impulsa al hombre a exteriorizar su condición natural insociable que es al mismo tiempo un motor de desarrollo. De esta manera, Kant afirma que el hombre es malo por naturaleza al anteponer sus intereses personales sobre la ley moral absoluta.

Filósofos materialistas del siglo 18 como Holbach, Helvetius, Díderot y Méslier, sostenían que los males morales, especialmente la injusticia, son el producto de la superstición y la ignorancia acerca del funcionamiento de las leyes de la naturaleza. Agentes externos como la religión y el gobierno son quienes empujan al hombre hacia el mal. El filósofo Karl Marx, padre del comunismo, expone una ideología semejante, al etiquetar al capitalismo como la fuente del mal. La desigualdad frente a la propiedad de los medios, la explotación obrera y la opresión política degradan al ser humano y lo mantienen en un estado de alienación negativa.

Un paralelismo semejante lo hallamos en la filosofía anarquista: pensadores como Proudhon, Bakunin y Kropotkin señalaron al estado y a las instituciones que dirigen al individuo, como el factor principal del mal, ya que su función verdadera es esclavizar al hombre. Así pues, el anarquismo promueve la abolición del estado como medio para lograr una sociedad mejor.

Estos sistemas filosóficos basados en la lógica y la razón, niegan la existencia de una realidad metafísica, de modo que no explican la causa de los males naturales como las catástrofes, las enfermedades y las desgracias que en general parecen ser producto del azar y no causadas por el hombre. De modo que, igual que la teoría religiosa, es un modelo incompleto, pues la gente que sufre golpes del destino, quiere conocer la causa invisible que lo genera y no el análisis objetivo del problema.

Llegado a este punto, entonces ¿cuál es el verdadero origen del mal? ¿Cuál de las ideologías planteadas es la correcta? Y la respuesta es: Todas tienen algo de verdad y todas tienen algo de error.

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