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martes, 10 de diciembre de 2013

La “maldición” del bosón de Higgs

EN BUSCA DE LA “NUEVA FÍSICA”

Los físicos intentan superar la crisis post-bosón con nuevos experimentos en el Gran Colisionador de Hadrones al doble de potencia.




Hace unos días, un joven ingeniero español entró en una jaula metálica de color verde y se quedó inmóvil mirando a un pequeño rectángulo que reflejaba sus ojos. Cuando la máquina reconoció sus iris una puerta le dejó pasar al otro lado. Después se subió a un ascensor presurizado que le llevó a 100 metros bajo tierra. De su cuello colgaban su tarjeta de identificación y un dosímetro para medir la radiación.
En los pasillos había carteles que avisaban del riesgo de desmayo por la aspiración de gases tóxicos. Al llegar abajo, tras franquear todas las puertas y llegar a una enorme cueva de hormigón con pinta de instalación industrial, preguntó a los periodistas que le acompañaban: “¿Sabéis por qué el LHC está construido a 100 metros bajo tierra?”.
El ingeniero se llama Joan Mauricio Ferré y es uno de los 840 miembros de la colaboración LHCb, uno de los experimentos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC). Este acelerador de partículas descubrió el año pasado el bosón de Higgs, un hallazgo esperado desde hacía medio siglo.
Para producir esta partícula el LHC tuvo que generar uno de los vacíos más vacíos del Sistema Solar, una temperatura más fría que el espacio interestelar y poner a punto miles de imanes “que generan la misma energía que un portaaviones en movimiento”, según explicaba hace unos días José Miguel Jiménez, un ingeniero nacido en Granada que ha sido elegido como nuevo jefe del Departamento de Tecnología del laboratorio europeo de física de partículas CERN, con sede en Ginebra.
Pero, volviendo a la pregunta de Mauricio, ¿por qué a 100 metros bajo tierra? “La seguridad es la explicación oficial, en realidad es porque es mucho más barato; imagínate cuántos millones de euros hubiera costado expropiar todas las tierras necesarias para construir un acelerador de partículas de 27 kilómetros de diámetro en la superficie de Suiza y Francia”, dice con sorna.
Mañana, mientras Peter Higgs y François Englert recogen en Estocolmo su Nobel de Física por haber predicho al milímetro el higgs y comen en el banquete de gala, cientos de físicos, ingenieros y operarios en el LHC seguirán preparándose para una batalla mucho más dura que encontrar el bosón.
En estos momentos la gran máquina está parada y en boxes. Jiménez supervisa los trabajos de arreglar 10.000 conexiones entre imanes y otras tareas que permitirán que el mayor acelerador de partículas del mundo funcione al doble de potencia en 2015. Por ahora nadie sabe qué verán los detectores del LHC funcionando a esa energía porque nunca otra máquina la ha alcanzado. La mayor esperanza es lograr un descubrimiento que abra una nueva era en la física.
“Es muy deprimente”, reconoce Luis Álvarez-Gaumé, un veterano físico español en el CERN que no esconde su decepción ante el panorama actual. Según este experto, haber descubierto el higgs es el peor de los escenarios posibles porque deja a la física de partículas enclaustrada en lo ya conocido, sin acceso a nada desconcertante que pueda llevar a un cambio de paradigma equiparable a la relatividad de Einstein. “El higgs es una maldición para nosotros”, clama el teórico.
A pesar de su importancia, el bosón de Higgs es más de lo mismo. La producción de esta partícula en el LHC ha sido la comprobación definitiva del Modelo Estándar, una teoría que se empezó a construir a principios de los 60 y que describe el comportamiento de las partículas elementales que componen el mundo visible. El bosón era la última pieza que faltaba para clavar el modelo y, por ahora, los higgs producidos en el LHC son exactamente iguales a los que Higgs, Englert y otros teóricos predijeron a mediados de los 60.


El bosón y el modelo estándar contribuyen a explicar el 4% del universo, el que compone las estrellas, la Tierra, los átomos que forman nuestros cuerpos, todo lo visible, pero nada del 96% restante. Esa inmensidad desconocida está hecha de materia oscura, que compone el 22% del cosmos, y energía oscura, que forma el 74% restante. De estas dos, a fecha de hoy, no se tiene evidencia directa, aunque la masa de las galaxias y la aceleración constante del universo indican que existen.
De las dos incógnitas, la única al alcance del LHC es la materia oscura y puede decirse que esta fue la verdadera razón por la que se construyó este experimento de 3.000 millones de euros en el que trabajan 7.000 científicos de 60 países, incluidos enemigos como Pakistán e India o Israel y Palestina. La materia oscura “sería un descubrimiento muchísimo más importante que el higgs”, reconoce Antonio Pich, director del Centro Nacional de Física de Partículas , Astropartículas y Nuclear.

Encerrados en un mundo estándar

Ahora la gran pregunta es si el LHC podrá hollar territorio desconocido, hasta la llamada ”nueva física” que permita explicar el misterio de la materia oscura. Esta puede aparecer en el contexto de la supersimetría, una teoría que predice que por cada partícula conocida hay otra “supercompañera”.
La supersimetría supondría, entre otras cosas, la existencia de hasta cinco higgs, dice Pich. Para alcanzarla hay que poder producir partículas con más masa que el Higgs y para ello hay que funcionar a más energía. “Te lo dice la ecuación más famosa de Einstein, E=mc², energía es igual a masa por velocidad de la luz al cuadrado. A más energía, aparecerán partículas con más masa”, explica Pich.
Entre todas las nuevas partículas supersimétricas, la partícula más ligera, en teoría la más alcanzable para el LHC, sería la candidata a formar la materia oscura, un trofeo científico que dejaría pequeño al higgs e inauguraría esa nueva era de la física. Lo malo es que nadie sabe si la supersimetría está a un paso o a energías inalcanzables para el LHC. El miedo a quedarnos encerrados en nuestro 4% del universo es grande.
“Realmente espero que abramos una ventana para saber qué es la energía oscura”, explica Rolf Heuer, director general del CERN. Pero incluso él, acostumbrado a vender los logros del CERN ante gobiernos de medio mundo para justificar su financiación, es cauto. “La supersimetría es muy atractiva pero contiene muchos modelos diferentes y es muy difícil establecer cuál es el verdadero”.
El jefe de todo esto no tiene prisa. Dice que los planes son mantener el LHC en funcionamiento hasta la década de 2030. Para entonces el acelerador puede convertirse en una “fábrica de higgs”. Otra posibilidad es que se construya una megamáquina de 80 kilómetros de diámetro y una potencia que multiplicaría la actual del LHC por más de 10. “Todo depende de los resultados que obtengamos”, dice. Y del presupuesto, claro.
NUÑO DOMÍNGUEZ / MATERIA 2013-12-09

martes, 2 de abril de 2013

– Viajé al Futuro y Traigo La Prueba – Insólito

Esta es la Historia de Håkan Nordkvist, originario de Suecia, que en noviembre del 2006, conmociono a la comunidad científica con un vídeo del futuro


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Sucedió todo en la tarde del 30 de agosto. Era un día hermoso y estaba en camino al trabajo. Cuando encontré el agua en el piso de la cocina. De alguna manera había un escape. Conseguí mis herramientas y abrí las puertas al fregadero. Y comencé el trabajo.

El comenta que al examinar las pipas, tuvo que arrastrarse adentro, de repente vio un túnel en el otro extremo, una luz y cuando se encontró allí se dio cuenta que estaba en el futuro.

En ese lugar se encontró a si mismo, con 72 años de edad y era el año 2042, le realizo muchas preguntas acerca de el mismo, lo extraño era que sabia todos sus secretos y además de eso tenia el mismo tatuaje que el pero desvanecido, también le pregunto acerca de lo que sucedería, pero prometió no decírselo a nadie.

Utilizo su celular para realizar una grabación con el mismo, en el futuro y es la única prueba que tiene.




ARRESTAN A HOMBRE DEL FUTURO EN SUIZA DENTRO DEL GRAN COLISIONADOR DE HADRONES: Hombre arrestado en el LCH en Suiza afirma provenir del futuro; Eloi Cole asegura tener la misión de eliminar el colisionador para evitar la destrucción mundial


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En un caso simulado ya en varios guiones cinematográficos, en donde un personaje del futuro viaja a nuestro presente para impedir un suceso o la construcción de un artefacto que terminará por destruir al planeta, se ha reportado el arresto de Eloi Cole, un hombre que clama venir del futuro para salvar a la humanidad. Su misión es clara: sabotear el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) para evitar la eventual destrucción del mundo.

Recientemente el LHC ocupó los titulares tras lograr la colisión de partículas a una velocidad récord. Eloi Cole fue detenido mientras intentaba sabotear parte del proceso del LHC. Al ser cuestionado, en primera instancia reveló que buscaba combustible para operar su máquina del tiempo. Posteriormente confesó su misión de detener las labores del LHC y así prevenir la futura destrucción planetaria.

Pero la historia continúa. Resulta que Cole fue arrestado y trasladado a un hospital mental en Ginebra. Sin embargo, a las pocas horas de haber sido ingresado se desvaneció misteriosamente sin dejar rastro alguno, lo cual ha desconcertado profundamente a las autoridades.

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El Gran Colisionador de Hadrones (crisol de la conciencia tecnofuturista), considerado como la máquina más costosa y más potente creada jamás por el ser humano, tiene el fin de recrear las condiciones originales en las que nuestro universo se creó para revelar algunos de los enigmas milenarios que han motivado siglos de trabajo científico y reflexión. 

Sin embargo, hay quienes aseguran que quizá la psique colectiva, incluso la de los más avanzados investigadores, aún no esta preparada para recibir algunas de las respuestas que el LHC tiene para nosotros. Ello nos recuerda a la ecuación evolucionista de los ensayos sobre neuropolítica del Dr. Tim Leary, en los que se plantea la extensión indefinida de la vida humana como máxima meta de la ciencia, pero para ello se recalcan dos requisitos indispensables: la migración espacial en busca de expandir nuestro hábitat y, en especial, la elevación de la conciencia-inteligencia del ser humano para ser capaz de acceder a estos nuevos portales de la evolución.

Anteriormente ya se había planteado la posibilidad de intentos futuristas de sabotaje al Gran Colisionador de Hadrones, como una posible explicación a la sistemática mala suerte que ha tenido el proyecto a lo largo de sus dos años de vida. ¿Qué fuerzas buscan impedir el correcto funcionamiento de esta máquina cuasidivina? ¿Realmente podrían estar pujando desde el futuro para detener su activación? Y en caso de que así fuera, ¿es esta una intención protectora o un sabotaje contra la expansión de la conciencia cósmica de una raza humana todavía primitiva?

Parece como si Dios, consciente de que al descubrir las reglas del juego universal este mágico juego terminará para todos, buscara extender el misterio en torno a la arquitectura original del tablero y mantener así el pulso narrativo del universo y de la conciencia: del juego cósmico. 

Seguramente el mainstream mediay las versiones oficiales sepultarán esta historia como un caso más de la aislada psicosis de un individuo,  –y es que,  más allá de que sea un tributo parte  del “día de los tontos”, es dificil leer este tipo de notas sin que se detonen en nosotros las neuroconexiones específicas para cuestionarnos los pilares de nuestra desgastada realidad racional. Una sonrisa que nos hace cuestionar la construcción de este programa de realidad.

via IT Grunts

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