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domingo, 2 de junio de 2013

Europa Central, anegada por intensas precipitaciones

Las autoridades de los países emitieron una alerta de desastre natural e instan a reforzar las protecciones contra la subida de las aguas de los ríos después de días de intensas precipitaciones. 

Chemnitz, Alemania
Las aguas del río Moldava en Praga, República Checa, podrían alcanzar un punto crítico este domingo por la noche. En una ciudad cercana a la capital una mujer fue encontrada muerta en su casa debido a la crecida del río. Al menos cuatro personas han muerto o desaparecido en Alemania. En Austria dos personas han desaparecido y cientos han sido evacuadas por la subida de las aguas.
Wetterzeube, Alemania
Wetterzeube, Alemania
Tegernsee, Alemania
Passau, Alemania
Passau, Alemania
Passau, Alemania
Passau, Alemania
Berlín, Alemania
Grimma, Alemania
Praga, República Checa
Praga, República Checa
Praga, República Checa
República Checa, Praga
Praga, República Checa

lunes, 1 de abril de 2013

Mauritius: Un día de luto nacional se ha declarado luego de que al menos 11 personas perdieran su vida en las inundaciones severas ocurridas el 30 de marzo 2013. Imágenes de televisión mostraron a la gente que se lavaban a lo largo de los caminos por los torrentes de agua de la inundación, y los coches volcados en el diluvio. Aquí les dejamos las imágenes impactantes para que juzguen ustedes mismos. Los funcionarios culparon al cambio climático por el desastre que ha dejado cientos de personas sin hogar en Port Louis. La mayoría de las víctimas se ahogaron en ríos de agua que se levantaron rápidamente en un túnel peatonal que conduce a la línea de la costa y un aparcamiento subterráneo, dijeron funcionarios. Aguaceros torrenciales azotaron Port Louis con algunos de 152 mm (6 pulgadas) de lluvia en menos de dos horas el sábado, así informó la oficina meteorológica. Advirtió que podría haber más tormentas.

jueves, 10 de enero de 2013

Don Pedro Romaniuk

“Los ovnis y los desastres naturales”. Así retituló Crónica TV un viejo programa donde Pinky y Lucho Avilés entrevistan al “profesor”Pedro Romaniuk en el ciclo “El pueblo quiere saber”, emitido allá por el año 1988, justo después de la única visita que hizo Claude “Rael” Vorilhon a la Argentina, cuando dio una charla  en el estadio Obras Sanitarias.


El título es oportunista, acaso sin la desgraciada catástrofe humanitaria en Japón no hubiésemos vuelto a ver este programa. Fue impactante haber visto a Romaniuk tan joven, tan asertivo y tan sudorosa su calva fantasiosa. Casi de un soplo don Pedro suelta todos los temas que leí en sus libros, sus entrevistas y nuestros encuentros poco programados, el camino que recorrí antes de Profeta mirando al Sudeste, el cuarto capítulo de Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina, que escribí cuando Romaniuk vivía y cuya muerte, el 21 de febrero de 2009, me obligó a añadir una nota al límite de la imprenta.


Ya no pensé que su discurso supercalifragilístico, y un puñado de verdades intergalácticas que solo captarán mentes preparadas, me iba a conmover (lástima no haber estado ahí para hacer alguna pregunta inconveniente): niños superdotados que asombran a sus padres por sus superpoderes, hombres humildes elegidos por los extraterrestres por su “pureza” para recibir su mensaje, la aplastante realidad de seres de otros mundos encadenados en citas en inglés de supuestos científicos que le contaron la posta a él y a nadie más que a él, junto con otros datos absolutamente fidedignos de sitios y experiencias extraordinarias, que solo Romaniuk sabe y el pueblo, que quiere saber, debe resignarse a creer: ante la autoridad de Romaniuk se ha manifestado la Verdad y él la revela sin chistar, con la seguridad del loco, pero ¿qué clase de loco ocupa el centro de un programa de televisión?


De pronto, las preguntas adulonas sobre lo que Romaniuk “sabe” dejan paso a otras donde chisporrotea el escepticismo. “¿Esto no es un poco fantasioso, profesor?”, atiza el parche Lucho. A una chica le preocupa que no se sepa de dónde saca lo que dice, pero todavía no se anima a desconfiar. Y, en eso, brilla la prematura pelada justiciera de un jovial Luis Burgos, presidente de la Fundación Argentina de Ovnilogía, quien inesperadamente ¡le pide pruebas! Romaniuk, seguro en el altar de su pseudociencia religiosa, no se las da, o la patea a un destacamento militar de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, más o menos como hace Burgos ahora con sus naves perfectamente invisibles.

La orientación religiosa del relato de Romaniuk, que para mí y para otros cuantos es tan obvia, no parece visible para buena parte del público que pregunta, inmerso en el mismo universo de sentidos cósmicos.
El fin del mundo, en definitiva, no es el fin del mundo sino el final de una era, dice Don Pedro, pero el hombre había sellado su destino con la bomba atómica, porque en su alma envilecida por la tecnología anida el Mal y no tiene otro destino posible, salvo salvar hombres buenos, santos y rubios (y tal vez algunas mujeres). Si le preguntan y entonces en qué quedamos, él pateará la duda a cualquier ángulo o dedicará una sonrisita sobradora o evolucionada o tratará de despistar con otra pregunta.

Don Romaniuk también presenta una filmación “realizada por el coronel Wendelle Stevens” (aunque ella procede de la cantera fotográfica de su socio, el contactado con seres de Las Pléyades Billy Meier) y, si bien a nadie le llama la atención la oscilación tosca del platillo alrededor del árbol, que desnuda el infantil fraude, una Pinky hasta entonces poco maliciosa desliza que las naves de Star Wars son más convincentes.
Ya por esas fechas, los emisarios del Todo Poderoso eran seres superiores que venían para rescatar a la parte sana de la humanidad. Ante la mera mención de la posibilidad contraria Don Pedro no vacila en anular la sexualidad extraterrestre, cuya cópula es de órden mental. Después de todo -aclara- María parió virgen. Avilés ve que para “el profesor” no había diferencias entre dios y los extraterrestres. La irritación del conductor se torna evidente: Romaniuk había osado tocar el dogma de la Inmaculada Concepción. “¿Entonces usted quiere decir que la virgen María fue fecundada por un E.T.?”. Avilés le pide “credibilidad”. A esa altura, ruego más incongruente era inimaginable.

¿Valió la pena ver el programa hasta el final? Sí, sobre todo para ver cómo Avilés y Pinky detectaron el clasismo implícito en el cristianismo extraterrizado que profesaba Romaniuk. “Entonces ellos solo se van a llevar a los que tienen aura o no se cuántos millones de neuronas”, plantearon. “¿Qué va a pasar con el resto de los mortales?”.

Romaniuk contestó con un epitafio: “Que Dios se apiade de sus almas”.