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viernes, 12 de diciembre de 2014

Las Víctimas de Facebook




Visto en  :  r-evolucion.es
Facebook se ha convertido en la red social más exitosa del mundo, con unos mil millones de usuarios registrados. Nuestras relaciones, nuestros pensamientos, nuestras vidas e incluso nuestras muertes, todo queda registrado de manera rutinaria en Facebook.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Facebook desde el 1 de enero de 2015

Mira lo que aceptas al entrar en Facebook
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Por Eternity
A partir del 1 de enero 2015, cuando entres a Facebook aceptarás los nuevos términos. ¿Cuáles son esos nuevos términos? Explicamos los más polémicos.
-Organismos como FBI o NSA podrán recoger información no sólo desde tu perfil deFacebook.También desde el ordenador, teléfono o cualquier otro dispositivo desde el que accedas a Facebook.Pero hay más.
-Facebook sabrá tu localización y la podrá revelar a tus contactos que se encuentrencerca.Además, se mostrará publicidad dependiendo de la zona donde te encuentres.
-Facebook solicitará información del teléfono “para que sus aplicaciones funcionen sin problemas”. Incluso solicitará saber el estado de carga de la batería y la intensidad de la señal inalámbrica.
Después de saber esto, ¿todavía hay alguien que piense que Facebook no recoge y envía datos de sus usuarios?

domingo, 30 de noviembre de 2014

Facebook puede acceder directamente a un móvil y hacer fotos y videos sin permiso

Facebook puede acceder directamente a los teléfonos móviles y tomar fotos o grabar videos de su usuario en cualquier momento sin ningún aviso, advierten los parlamentarios europeos, llamando a las redes sociales a simplificar sus términos.
Según informa ‘The Telegraph‘, los diputados británicos exigen a las compañías informáticas simplificar las condiciones de uso de sus servicios, diseñados tal parece solamente para los tribunales deEE.UU., ya que son tan complicados que “ninguna persona razonable” puede lograr entenderlos.
Los diputados de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Reino Unido también han pedido al Gobierno que elabore nuevas directrices para sitios web y aplicaciones que expliquen claramente cómo se utilizan los datos personales de sus usuarios y han advertido que se necesitan leyes para los casos en que las empresas no quieren cumplirlas.
La Comisión destacó los términos de la aplicación móvil Facebook Messenger, utilizada por más de 200 millones de personas al mes, lo que significa que puede acceder directamente a una tableta o móvil, incluyendo tomar imágenes o grabar videos, en cualquier momento sin confirmación explícita del propietario.
“Seamos realistas, la mayoría de la gente hace clic en “Sí” a los términos y condiciones de los contratos sin leerlos, porque a menudo son ridículamente largos y escritos en un tipo de jerga legal que se necesita un título en leyes de EE.UU. para entenderlos”, dijo Andrew Miller, el presidente de la citada comisión.
Facebook, por su parte, no quiso hacer comentarios sobre la petición. No obstante, una fuente de la compañía han afirmado: “Recientemente hemos actualizado nuestros términos y políticas para hacerlos más simples y más fáciles de leer”.

martes, 23 de septiembre de 2014

7 señales de que no debería publicar algo en Facebook

Antes de publicar un video, un meme o una foto en Facebook, Instagram, Twitter, etc. pregúntese a sí mismo si coincide con uno de estos criterios: así evitará graves fallos y se ahorrará arrepentimientos.
Es la evidencia de un crimen que cometió
Últimamente surgen más y más historias absurdas sobre delincuentes que se han descubierto sin querer al hacerse un selfie con un dispositivo robado o en el lugar del crimen.
Aparte de esto, es recomendable siempre tener en cuenta que los iPhones están conectados al servicio iCloud, que ya ha demostrado su vulnerabilidad después del caso de las fotos íntimas de celebridades filtradas en masa en Internet.
Es un discurso de odio
Con cada comentario de odio sin sentido, sus amigos en Facebook le bloquerán a usted cada vez más, escribe ‘The Daily Dot’.
Contiene información sensible que es mejor comunicar en persona
Estos son los ejemplos de informaciones que funcionan bien en línea: se graduó, se comprometió, se casó, dio a luz, se fue de vacaciones, obtuvo un nuevo trabajo (siempre y cuando su jefe actual ya lo sepa), compró una casa.
Mientras, los eventos que no debería anunciar en las redes sociales son una muerte súbita, un conocido que va a rehabilitación, los detalles de su divorcio en curso, una opinión mordaz del colegio de su hijo. Comentarios acerca de estos asuntos son casi siempre inadecuados en un entorno público.
Está pidiendo inapropiados “me gusta”
Mejor evitar dar la impresión de que usted está explotando una tragedia para obtener atención y clics. Recuerde que la importancia de la vida humana prevalece, sin duda, sobre la oportunidad de ganar más “me gusta” y visitas en las redes sociales.
Involucra a alguien a quien no le gustaría que lo publique
Algunas personas de su proximidad pueden no compartir su actitud despreocupada acerca de la privacidad personal, así que siempre pregúntese si consentirían ser etiquetados en lo que vaya a publicar.
Puede causar su despido o impedirle conseguir un trabajo
Los empleadores también están en Facebook y, sea justo o no, toman en consideración los momentos poco atrayentes, como el consumo de alcohol o drogas, en el momento de tomar las decisiones de contratación. Además, si usted es un profesor es posible que desee mantenerse al margen de los medios sociales: sus estudiantes inevitablemente usarán toda la información contra usted.
Es intencionalmente polémico o estúpido
Cualquier cosa que le resultaría graciosa a un adolescente no sería una buena opción para publicarla en las redes sociales. Así tendrá oportunidad de mirar con cariño los disparates cometidos en el pasado en lugar de disculparse públicamente por ellos.

lunes, 18 de agosto de 2014

Facebook no sólo invade tu privacidad, programa tu personalidad

¿Hasta donde llega el poder de Facebook, especialmente cuando muestra pocos escrúpulos para modificar su algoritmo? Evgeny Morozov sostiene que Facebook no sólo ha invadido nuestra privacidad, también ha invadido nuestra personalidad.

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Hace algunos años (en el 2008), cuando Facebook empezaba a volverse la red social más popular del mundo, un artículo de The Guardian cuestionaba las “amistades” de Facebook. Para dar el salto hacia convertirse en una plataforma de alcance mundial Facebook recurrió en su primera línea de inversionistas a In-Q-Tel (el brazo emprendedor de la CIA) y a Peter Thiel (dueño de Pay Pal de ideas transhumanistas y miembro de Bilderberg). En ese entonces había todavía más preocupación por la privacidad de la información de los usuarios, a la cual se sabía tenían acceso aplicaciones de terceros y agencias de marketing. Hoy en día nos parece poco alarmante entregar nuestra información a Facebook quizás porque, después de las filtraciones de Snowden, sabemos que en cualquier parte estamos vigilados (incluyendo sitios como Facebook que de manera voluntaria o coercitivamente han tenido que entregar información de sus usuarios al NSA).
En algún momento no hace mucho, sin embargo, resultaba casi escandaloso pensar en que le abriríamos nuestras vidas, hasta el punto de compartir nuestros más detalles más íntimos, a una compañía cuyo interés es poder ganar más dinero con esa información –por no decir a “amigos” que apenas conocemos. El mismo Zuckerberg lo expresó en conversaciones grabadas poco después de haber lanzado Facebook: “la gente es estúpida simplemente me da su email”.
En enero del 2008, Tom Hodgkinson, el periodista de The Guardian, escribió: “El Departamento de Defensa y la CIA aman la tecnología porque hace el espionaje más sencillo”. Hodgkinson claramente sospechaba que Facebook iba a ser usado con este fin (cuando tenía menos de 60 millones de usuarios; hoy tiene más de mil millones). Efectivamente, Facebook fue usado para espiarnos –de nuevo con su consentimiento o sin, eso es en la práctica lo menos importante– y seguramente está siendo usado para espiarnos. Hay otra prefiguración en la participación de la firma de venture capital de la CIA en los inicios de Facebook: que este sitio se convertiría en un laboratorio social donde se experimentaría con el comportamiento de los usuarios y se manipularía sus interacciones posiblemente como parte de un programa de ingeniería social –o simplemente para poder ganar más dinero, teniendo más clicks y vendiendo más publicidad.  
En junio se dio a conocer que Facebook llevó a cabo un experimento con 700 mil usuarios modificando su algoritmo –el reglamento invisible– para que aparecieran más posts positivos o negativos (según el grupo) en su news feed. Los resultados mostraron que aquellos expuestos a posts positivos se sienten más felices y escriben más posts positivos (y más en total). Esto luego resulta en más clicks, y más ingresos de publicidad.
Este experimento generó cierta alerta entre críticos. Clay Johnson, el co fundador de Blue State Digital, la agencia que manejó la campaña digital de Obama en el 2008, dijo “¿Podría la CIA incitar una revolución en Sudán presionando a Facebook a promover descontento? ¿Debería de ser ilegal? ¿Puede Mark Zuckerberg cambiar el resultado de una elección promoviendo ciertos sitios?” Preguntas que son todavía más alarmantes cuando sabemos que Facebook duerme con la CIA (al menos con una prima cercana).
Pero en realidad la “mala prensa” poco afectó a Facebook, cuyas acciones se encuentran en su punto más alto. Como apunta el siempre crítico Evgeny Morozov, en realidad nada afecta a Facebook, al menos ningún cuestionamiento ético. Pero el experimento si provee información valiosa para Zuckerberg y sus socios: pueden ganar dinero incluso permitiendo a los usuarios un mínimo respiro de  privacidad, siempre que sigan multiplicándose los clicks. Ahora Facebook, la compañía que lanzó la idea de que la privacidad era cosa del pasado y que todos deberíamos de abrazar lo social como una ubicua envoltura transparente, tiene una herramienta para avisar los usuarios si éstan “sobrecompartiendo” (oversharing) o les permite ver cómo están siendo medidos.
Esto parece ser de nuevo una estrategia con una agenda velada, como ha ocurrido antes en la historia de Facebook. Morozov, acusado de una radical tecnofobia (pero probablemente uno de los más lúcidos observadores de la Red), advierte que a la par Facebook está comprando compañías y desarrollando aplicaciones que registran los movimientos online y offline de los usuarios, lo cual significa que podrá hacer aparecer contenido más relevante –contenido especialmente dirigido a una persona que está corriendo, manejando o andando en bicicleta, por ejemplo, como ocurre con la app Moves.
fb_mindcontrolcEl asunto de fondo es que Facebook no parece tener ningún reparo en manipular su algoritmo si este beneficia su plan de negocios o su agenda social, y no existe un mecanismo para hacerle rendir cuentas. Otro ejemplo de la alteración del algoritmo, aparentemente inocuo y loable, fue en el 2012 cuando alteró su configuración para que los usarios puedieran expresar un status de donador de órganos, lo cual produjo más de 13 mil registros en el primer día. El poder de decidir que tipo de iniciativa es buena para la sociedad y cual no es enorme. Escribe Morozov:
La razón por la cual debemos de temer a Facebook y a su clase no es porque violan nuestra privacidad. Es que definen los parámetros de la gris y mayormente invisible infraestructura tecnológica que moldea nuestra identidad. Todavía no tienen el poder de hacernos felices o tristes pero seguramente lo harán pronto si hacernos felices o tristes les ayudan a generar más ingresos.
Esta visión no está lejana de un tono distópico –una distopia totalitaria no sólo sería inmersiva sino probablemente ocurriría sin que nos hayamos dado cuenta que está sucediendo. Morozov nos pide que nos preguntemos “¿qué tanto nuestra identidad está siendo modificada por los algoritmos, bases de datos y apps que extienden los esfuerzos políticos, comerciales y estatales para hacernos –como dice la canción distópica de Radiohead– ‘más aptos, más felices, más productivos”‘ (fitter, happier, more productive).
Paralelamente, desde hace unos meses, Facebook ha venido realizado cambios en su algoritmo, apretándolo de tal manera que los posts de las fan pages aparecen en menos cantidad a menos usuarios, claramente para hacer que las compañías que buscan recibir tráfico o dar a conocer sus mensajes masivamente tengan que pagar para que sus posts aparezcan. Esta medida ha golpeado a numerosos sitios de noticias, hasta el punto de hacer que algunos prácticamente desaparezcan. ¿Cómo estar seguros de que Facebook no privilegia en su algoritmo a sitios que pagan más o que le son más afines ideológicamente o simplemente que le generan mayores ingresos al fomentar una especie de ecosistema favorable para promover esta “felicidad” digital que se traduce en clicks?
Facebook es, al menos en potencia, una máquina de alcance orwelliano capaz de censurar y delimitar la realidad. Poco notamos que esto está suciendo, viviendo ya un “efecto pecera” dentro de su sistema.  El algoritmo traspasa la vida digital y se convierte en parte de nuestra personalidad.

domingo, 17 de agosto de 2014

Facebook guarda todo lo que escribes, incluso si nunca lo publicas

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Este artículo fue escrito por Jennifer Golbeck, directora del Laboratorio de Interacción Humano-Computador y profesora asociada en la University of Maryland.
Hace un par de meses, un amigo mío preguntó en Facebook:
¿Creen que Facebook graba todo lo que la gente tipea y luego borra antes de apretar el botón de “publicar”?
Buena pregunta.
Pasamos mucho tiempo pensando en qué postear en Facebook. ¿Deberías argumentar en contra de la opinión política que publicó uno de tus compañeros de secundaria? ¿Quieren realmente tus amigos ver otra foto de tu gato (o hijo)? La mayoría de nosotros, alguna que otra vez, hemos comenzado a escribir algo y luego, sabiamente, hemos cambiado de opinión.
Desafortunadamente, el código que ejecuta Facebook aún sabe lo que escribiste – incluso si decidiste no publicarlo. Resulta que las cosas que decidiste explícitamente no compartir no son del todo privadas.
Facebook llama a estos pensamientos no publicados “autocensura” y es posible encontrar algunos rudimentos de cómo recolectar estas no-publicaciones en un paper escrito recientemente por dos miembros de Facebook. Sauvik Das, un estudiante de doctorado en Carnegie Mellon y practicante de verano en la red social, en conjunto con Adam Kramer, analista de datos en Facebook, han publicado un estudio acerca del comportamiento de autocensura escrito a partir de la recolección de datos de 5 millones de usuarios angloparlantes. Este revela mucho acerca de cómo Facebook monitorea nuestros pensamientos no compartidos y lo que piensa acerca de ellos.
El estudio examinó actualizaciones de estado abortadas, publicaciones en los muros de otras personas y comentarios en publicaciones de otros. Para recolectar lo escrito, Facebook envía un código a tu navegador. El código analiza automáticamente lo que escribes en cualquier recuadro de texto y envía los datos de vuelta a Facebook.
La acumulación de este tipo de textos no es infrecuente en otros sitios. Por ejemplo, si usas Gmail, habrás notado que tus borradores se guardan automáticamente a medida que los escribes. Incluso si cierras el navegador sin guardar, podrás encontrar una copia casi completa del mail que estabas escribiendo en tu carpeta de “Borradores”. Facebook utiliza esencialmente la misma tecnología. La diferencia es que Google guarda tus mensajes para ayudarte. Los usuarios de Facebook no esperan que sus pensamientos no publicados sean recolectados, ni se benefician de ese ejercicio.
Para el lector promedio no está del todo claro el cómo está cubierta esta recolección de datos, por las políticas de privacidad de Facebook. En las políticas de uso de datos de la red social, bajo una sección llamada “Información que recibimos y cómo es utilizada”, se deja en claro que la compañía recolecta la información que eliges compartir o cuando “miras o interactúas de otras formas con cosas”. Pero nada sugiere que recolecta el contenido que decides explícitamente no compartir. Redactar y borrar texto puede ser considerado una forma de interacción, pero sospecho que muy pocos de nosotros esperarían que esos datos fuesen guardados. Cuando me comuniqué con la compañía, un representante me dijo que Facebook cree que esta autocensura es una forma de interacción cubierta por las políticas del sitio.
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En su artículo, Das y Kramer aseguran que el código sólo informa a Facebook de tu decisión de autocensura y no del contenido redactado. El representante de Facebook con el que hablé confirmó que la compañía no recolecta el texto de las publicaciones autocensuradas. Pero ciertamente eso es tecnológicamente posible y está claro el interés de Facebook en el contenido de tus publicaciones autocensuradas. El artículo de Das y Kramer cierra con lo siguiente: “hemos llegado a un nivel mayor de comprensión acerca de cómo y dónde se manifiesta la autocensura en las redes sociales; pronto, necesitaremos entender de mejor manera qué y por qué”. Esto implica necesariamente que Facebook quiere saber lo que estás escribiendo, para luego entenderlo. El mismo código que Facebook usa para revisar la autocensura, puede transmitirle a la compañía el contenido de tu no-publicación, por lo que este siguiente paso es tecnológicamente posible de inmediato.
Es sencillo conectar toda esta historia con las noticias recientes acerca de la vigilancia llevada a cabo por la NSA. A nivel superficial, es bastante similar. Una organización recolecta metadatos – esto es, todo menos el contenido de un acto de comunicación – y la analiza para comprender de mejor manera el comportamiento de las personas. Sin embargo, existen algunas diferencias importantes. Al tiempo que nos parece incómodo que la NSA tenga acceso a nuestras conversaciones privadas, la agencia monitorea contenidos que de hecho hemos decidido publicar online. Facebook, por otra parte, analiza pensamientos que hemos decidido expresamente no publicar.
Esto puede estar más cerca de los informes recientes acerca de la capacidad del FBI de encender una webcam sin activar el indicador respectivo, con el fin de monitorear criminales. Las personas que son vigiladas a través de las cámaras de sus computadores no están decidiendo compartir un video de ellos mismo, tal y como las personas que se autocensuran en Facebook no están eligiendo compartir sus pensamientos. La diferencia es que el FBI necesita una orden judicial, mientras que Facebook puede proceder sin permisos de nadie.
¿Cuál es el interés de Facebook? Das y Kramer argumentan que la autocensura puede ser negativa, debido a que retiene información valiosa. Si alguien decido no publicar, aseguran, “[Facebook] pierde valor debido a la falta de generación de contenidos”. Después de todo, Facebook te muestra anuncios basados en lo que posteas. Más aún, argumentan que no es justo que alguien decida no publicar en un intento de no spammear a sus cientos de amigos – algunas personas podrían estar interesadas en el mensaje. “Considera, por ejemplo, al estudiante universitario que desea promover un evento social para un grupo de interés particular, pero no lo hace con el temor de spammear al resto de sus amigos – algunos de los cuales podrían, de hecho, apreciar su esfuerzo”.
Esta visión paternalista no es abstracta. Facebook estudia estas acciones debido a que mientras más entiendan sus ingenieros acerca de la autocensura, estos pueden afinar con mayor precisión su sistema para minimizar la prevalencia de la autocensura. Este objetivo – diseñar Facebook para disminuir la autocensura – está explícito en el paper.
Así, Facebook considera que tu sentida discrecionalidad acerca de qué contenidos compartir es mala, debido a que reduce el valor de Facebook y de otros usuarios. Facebook monitorea estos pensamientos no compartidos para entenderlos de mejor manera, con el fin de construir un sistema que minimice este comportamiento deliberado. Esto se siente peligrosamente cercano a “todo lo que sucede debe saberse”, el slogan de la compañía digital distópica en la novela más reciente de Dave Eggers, El Círculo.
La nota es parte de Future Tense, una colaboración entre la Arizona State University, el New American Foundation y Slate. Future Tense quienes exploran las formas en que las tecnologías emergentes afectan a la sociedad, la política y la cultura. Para leer más, visita el blog de Future Tense y su página web