Mostrando las entradas con la etiqueta fisica cuantica. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta fisica cuantica. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de septiembre de 2014

Captan por primera vez el sonido del átomo

Científicos suecos han logrado captar por primera vez el sonido que produce un solo átomo, el sonido más débil que es posible captar, según los físicos.

¿Y cómo es ese sonido? Resulta que es la nota re, pero 20 octavas más alta que la nota más alta en el piano, algo que queda muy fuera de lo que puede detectar el oído humano.
Para su experimento los investigadores, que publicaron su estudio en la revista ‘Science‘, crearon un átomo artificial de 0,01 milímetros de tamaño y lo pusieron en un lateral de un material superconductor. Después dirigieron ondas acústicas sobre la superficie del material, reflejaron las oscilaciones del átomo y grabaron el resultado con un diminuto micrófono puesto en el otro lado del material.
¿Para qué se hizo? Los investigadores señalan que manipulando el sonido en el nivel cuántico les llevará a nuevos descubrimientos en la computación cuántica.
“Hemos abierto una nueva puerta al mundo cuántico, escuchando a los átomos y hablando con ellos”, así calificó el descubrimiento Per Delsing, uno de los coautores del estudio. “Nuestro objetivo a largo plazo es aprender física cuántica para poder beneficiarnos de sus leyes, por ejemplo, crear computadoras superrápidas”.

jueves, 30 de enero de 2014

Físicos japoneses sugieren que la energía puede ser ‘teletransportada’ a largas distancias

Físicos japoneses proponen una teoría según la cual el ‘teletransporte’ de energía desde un punto a otro del universo sería posible.

La propuesta de los investigadores de la Universidad de Tohoku (Japón) se basa en el fenómeno de entrelazamiento cuántico, que consiste en la correlación entre dos sistemas que comparten el mismo estado cuántico. Así, la alteración del estado cuántico de una partícula se transmitiría instantáneamente a otra que puede encontrarse a una distancia de varios años luz.
Por ejemplo, si alguien mide la partícula en el punto A y se modifica su estado cuántico, tal fenómeno provoca el cambio inmediato correspondiente en la partícula del punto B. Así, la persona en el punto B podría recrear el fotón en el punto A utilizando únicamente la información sobre los cambios observados, haciendo efectiva la teletransportación.
Una teoría anterior presentada por Masahiro Hotta y sus colegas en 2008 estipulaba que conforme al principio de indeterminación de la mecánica cuántica, en el vacío continuamente se crean partículas virtuales, algunas de las cuales pueden estar entrelazadas, lo que podría ser utilizado para la teletransportación cuántica de la energía. No obstante, este tipo de transmisión queda limitada por la distancia, que no supera los 10−35 metros según la escala de Planck.
La nueva teoría, que ha sido publicada en ‘Physical Review’ y que también ha sido elaborada por el equipo de Hotta, propone cómo se puede superar este problema basándose en las características del vacío cuántico “exprimido” que podría permitir la ‘teletransportación’ o transmisión momentánea de la información.
El primer experimento basado en el entrelazamiento cuántico fue realizado en 1997 y desde entonces los científicos ‘teletransportaron’ exitoisamente protones, iones y fotones, por lo que la transmisión de la energía de un punto del universo a otro podría hacerse realidad ya en un futuro cercano.

domingo, 26 de enero de 2014

Hawking: "Los agujeros negros como los conocemos no existen"

Un horizonte de sucesos es la superficie imaginaria que rodea a un agujero negro, en la cual la velocidad de escape necesaria para alejarse del mismo coincide con la velocidad de la luz, por lo que más allá de ella, nada, ni siquiera la luz, puede escapar.
En un artículo publicado en Internet, Stephen Hawking niega la existencia de los agujeros negros, al menos en la forma en la que han sido concebidos hasta ahora, pues señala que no existen los horizontes de sucesos, la 'entrada' a estos agujeros.


"No se puede escapar de un agujero negro en la teoría clásica", dijo Hawking en un estudio publicado en la revista 'Nature'. La teoría cuántica, sin embargo, dice "que la energía y la información puedan escapar de un agujero negro", agregó. Así, los agujeros negros no serían tales en realidad.

La energía y la información puedan escapar de un agujero negro


En lugar de un horizonte de sucesos, el nuevo estudio de Hawking titulado 'preservación de la información y la predicción del tiempo para los agujeros negros', propone un llamado "horizonte aparente", que aspiraría temporalmente la materia y la energía para "escupirlas" después con una forma muy diferente.

Para Hawking, tratar de predecir qué nueva forma tendría esa materia sería como tratar de predecir el clima: "es posible, pero muy difícil de hacer".

La nueva obra de Hawking es un intento de resolver lo que se conoce como la 'paradoja firewall' (paradoja de las paredes de fuego de un agujero negro), que ha inquietado a los físicos durante casi dos años desde que fuera presentada por el físico teórico Joseph Polchinski, por saltarse por completo la teoría de la relatividad de Einstein.

De acuerdo con esta nueva teoría, el horizonte de sucesos se transforma realmente en una región de alta energía o un muro de fuego. Por lo que, si un astronauta tuviera la mala suerte de caer en un agujero negro se quemaría al instante.

Ahora Hawking propone que los agujeros negros simplemente no tienen ningún horizonte de sucesos que pueda incendiarse. En lugar de ellos, existiría un "horizonte aparente", como describe el científico en su trabajo.

jueves, 21 de noviembre de 2013

"La física cuántica demuestra que hay vida después de la muerte

Hay vida después de la muerte, y la muerte es una ilusión creada por nuestra conciencia. Un científico estadounidense ha encontrado pruebas de esta teoría en la física cuántica.



"Creemos que la vida es solo la actividad del carbono y una mezcla de moléculas; vivimos un tiempo y después nos pudrimos bajo tierra", escribió el doctor en medicina Robert Lanza, citado por el diario británico 'Daily Mail'.

Este profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad Wake Forest de Carolina del Norte argumentó que los humanos creemos en la muerte porque "nos han enseñado a creer que morimos"; es decir, nuestra conciencia asocia la vida con el cuerpo, y sabemos que el cuerpo muere.

Su teoría, denominada 'biocentrismo' o 'universo de la biocéntrica', explica que la muerte no puede ser tan terminal como creemos. Según esta teoría, la biología y la vida originan la realidad y el universo, y no a la inversa.

De eso se desprende que la conciencia determina la forma y el tamaño de los objetos del universo.

Para dar un ejemplo, Lanza se centra en cómo percibimos el mundo que nos rodea. Una persona ve el cielo azul y le dicen que ese color es el 'azul', "pero se pueden cambiar las células de su cerebro para que vea el cielo de color verde o rojo".

Nuestra conciencia da sentido al mundo y puede ser alterada para cambiar nuestra interpretación. Desde el punto de vista de la biocéntrica, el espacio y el tiempo no se comportan de manera tan rígida ni tan rápida como nos presenta nuestra conciencia.

Si aceptamos la teoría de que el espacio y el tiempo simplemente son 'herramientas de nuestra mente', entonces la muerte y la idea de la inmortalidad existen en un mundo sin límites espaciales ni lineales.

Los físicos teóricos creen que hay una cantidad infinita de universos en los que diversas variaciones de personas y situaciones existen y ocurren simultáneamente.

Lanza afirma que todo lo que puede suceder sucede en algún momento en todos estos 'multiversos' (los múltiples universos posibles), lo que significa que la muerte no puede existir "en un sentido real".

Según Lanza, que participó en los primeros experimentos de clonación, cuando morimos nuestra vida se convierte en una "flor perenne que vuelve a florecer en el multiverso".

Para corroborar su teoría, el científico citó un experimento conocido como 'experimento de la doble rendija', que demuestra que la percepción humana participa en el comportamiento de la materia y la energía.


Fuente