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viernes, 17 de enero de 2014

Explican por qué las aves vuelan en V

El misterio de por qué tantos pájaros vuelan en formaciones en V está muy cerca de resolverse. Científicos de la escuela de veterinaria de Universidad de Londres, en Reino Unido, colocaron dispositivos para recolectar datos a las aves de una bandada entrenada para migrar siguiendo a un avión ultraligero.

Gracias a esto, pudieron observar que los pájaros volaban en la posición óptima: ganando impulso del ave que va delante al mantenerse cerca de la punta de su ala.
El estudio, publicado en la revista Nature, demostró además que las aves sincronizan sus aleteos.
Un experimento previo realizado con pelícanos ofreció el primer indicio real de que las formaciones en V sirven para preservar energía, al mostrar que el ritmo cardíaco de las aves disminuía cuando estaban volando juntas en V.
Pero este nuevo trabajo siguió la pista y observó el vuelo de cada uno de los pájaros de la bandada, y registró su posición, velocidad y dirección, así como cada batir de alas.
Ventaja aerodinámica
El trabajo fue posible gracias a un proyecto de conservación de la organización Waldarapp en Austria, que ha criado bandadas de ibis eremitas y las ha entrenado para que sigan a un avión ultraligero.
El objetivo de este proyecto inusual es traer esta especie de vuelta a Europa, ya que estas aves fueron diezmadas por la caza.
Waldarapp las está entrenando para que viajen por una ruta migratoria que se había perdido.
Al colocar pequeños dispositivos para recoger datos en estas aves en peligro crítico de extinción, los científicos pudieron ver que las ibis cambiaban frecuentemente su posición y alteraban el ritmo de su aleteo para obtener una ventaja aerodinámica.
“Aparentemente son muy conscientes de dónde están las otras aves en la bandada y se ubican en la mejor posición posible”, explicó Steven Portugal, líder del equipo de investigadores.
Esto hace que saquen partido del aire que se mueve hacia arriba generado por el pájaro que va delante, ya que cuando un ave vuela hacia adelante crea este movimiento de aire ascendente. Al planear o al aletear, empuja el aire hacia abajo por debajo de sus alas.
“El movimiento de aire hacia abajo es malo”, explicó Portugal. “Las aves no quieren estar en este movimiento de otra ave, porque las empuja hacia abajo”. Pero el aire se escurre por la parte exterior de las alas y luego vuelve a subir por las puntas de éstas. “Esto puede ofrecer algo así como un viaje gratis para el ave que viene detrás”, dijo Portugal. “Por lo tanto, el otro pájaro quiere ubicar su propia punta de ala en el aire hacia arriba originado por el que va delante”.
El otro resultado realmente sorprendente, dicen los científicos, es que las aves también “sincronizan perfectamente sus aleteos para coincidir con el movimiento de aire correcto que llega del que vuela delante”.
“Cada ibis mantenía la punta de su ala en el área de aire ascendente a través del ciclo de aleteo”, precisó Portugal.
Fenómeno natural
De la misma forma en que las aves ahorran energía aprovechando el impulso de otras, muchas compañías que trabajan en el desarrollo de vehículos aéreos no tripulados buscan copiar la formación en V por su eficiencia energética.
“Elucidar este mecanismo puede contribuir a que sepan cómo pueden replicar esto con formaciones de aviones para ahorrar combustible”, dijo Portugal. Para los científicos, empero, supone un mejor conocimiento de un fenómeno natural realmente fascinante.
“Las formaciones en V son tan hermosas”, expresó Adrian Thomas, profesor de biomecánica de la Universidad de Oxford, en Reino Unido. “Las vemos todo el tiempo y queremos entenderlas y explicarlas, y este equipo ha hecho mucho en esa dirección”.
“Lo que estas aves son capaces de hacer es asombroso”, añadió Steven Portugal. “Pueden percibir lo que pasa con el ibis que va delante, de dónde viene el buen aire y cómo posicionarse perfectamente en él”.
“Desde el punto de vista sensorial, es realmente increíble”.
BBC /  La Voz de Rusia

martes, 20 de agosto de 2013

La ciencia ortodoxa al fin reconoce la consciencia en animales

Después de más de un siglo, finalmente científicos ortodoxos han llegado a reconocer que los animales no-humanos son seres conscientes. Y aunque esto sea algo que cualquier persona que tenga una mascota sabe, es un parte-aguas para la ciencia que hasta ahora sólo había estudiado a los animales desde el conductismo; porque el estudio de la consciencia resulta demasiado problemático.

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Esta conclusión fue anunciada hace un año en la Francis Crick Memorial Conference con estas palabras: “Los humanos no son los únicos seres conscientes; otros animales, específicamente los mamíferos y los pájaros, son ciertamente conscientes también”.
Hasta ahora el estudio de las emociones ha sido frecuentemente ridiculizado. Un ejemplo es cuando en los años setentas el senador norteamericano William Proxmire clamó contra investigadores que estaban estudiando el amor y ridiculizó el trabajo como un desperdicio para la gente que paga impuestos. Por definición, la naturaleza subjetiva de estados emocionales está descartada de investigaciones por un modelo ideológico basado en datos empíricos.
El otro problema se deriva de valores culturales. Históricamente, a lo largo y ancho de Occidente, se ha considerado que las criaturas no-humanas son “bestias brutas” incapaces de querer, sufrir o doler. Aristóteles pensaba que la función de los animales era servir a los humanos, y la Biblia declara que los animales están ahí para ser usados por la humanidad. Y mientras nada de esto pretendía figurar como una licencia para abusar de ellos, la historia ha demostrado que la generalidad tomó estas palabras demasiado literales. Y no sólo eso, sino que las tomó como una autorización para ser crueles.
Sin embargo, los estudios sobre las emociones en animales han clarificado este malentendido, poniendo como ejemplo numerosas situaciones en que los animales demuestran ser conscientes. La tristeza, por ejemplo, es una emoción que afecta, entre muchos otros, a los elefantes. La familias de elefantes son tan unidas que la muerte de uno puede ser devastadora. Se sabe que entierran a sus muertos y atienden a los cadáveres en lo que parece ser un ritual de luto. Lo mismo se ha observado en delfines y en un gran número de primates.
Otras emociones han sido observadas en varias especies. Las ratas, por ejemplo, son compasivas con los suyos. Si una de ellas se encuentra atrapada, la otra la tratará de ayudar a salir agarrándola de las patas. El profesor de psicología y psiquiatría Jean Decety apuntó: “Hay muchas ideas en la literatura que muestran que la empatía no es específica a los humanos, y ha sido bien demostrado por monos, pero con los roedores queda muy claro. Quizás, dado el número de psicópatas entre la población humana, las ratas son incluso más compasivas que nosotros”.
Los pájaros azulejos pican a sus parejas si los encuentran con otro pájaro; los changos se rehúsan a darse electroshocks unos a otros incluso si se trata de perder una comida y delfines han salvado a humanos de ataques de tiburones.
En fin, los ejemplos son vastos. Y estas pequeñas muestras de evidencia que claramente apuntan a la rica vida emocional de los animales indica que la reciente declaración de los científicos sobre la consciencia de los animales es sólo declarar lo obvio; pero parece que a la ciencia a veces le cuesta trabajo el sentido común más básico.
Lo que este sentido de superioridad y reticencia al reconocer la capacidad de otros animales para experimentar emociones como criaturas conscientes demuestra es el aspecto arrogante de la humanidad. Pero con suerte, después de esta declaración “ortodoxa”, los animales comiencen a ser considerados como seres absolutamente sintientes, inocentes y conscientes que tienen el mismo derecho de estar aquí en las mejores condiciones posibles que nosotros los humanos.
Visto en  :  Ecoosfera