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miércoles, 26 de noviembre de 2014

No te equivocabas: un estudio demuestra que los perros entienden lo que les decimos



“Mi perro entiende todo lo que le digo” es una valiente aseveración que muchos tacharían de antropomorfista, al dotar de cualidades humanas a los animales. Pero también abre una interesante pregunta: ¿qué oyen los perros cuando sus dueños les hablan?
Los canes procesan algunas partes del habla humana de forma muy similar a como lo haría una persona, según demuestra un estudio publicado hoy en la revista Current Biology. Al igual que en los seres humanos, cada hemisferio cerebral de los perros está especializado en comprender diferentes partes de la comunicación, ya sea el lenguaje directamente comprensible (palabras y frases) o aquel más sutil (gestos y entonaciones). Una prueba más de que la inteligencia animal, en ocasiones, resulta equiparable a la humana.
“No podemos asegurar cuánta información comprenden, ni cómo”, explica a Teknautas la coautora del estudio e investigadora de la Universidad de Sussex (Reino Unido), Victoria Ratcliffe. “Pero nuestra investigación muestra que los perros perciben varios componentes de la conversación”. Es más, son capaces de reconocer los fonemas de frases como “ven aquí”.
Durante una conversación entre dos seres humanos, las palabras no lo son todo. Características como la entonación juegan un papel importante en la comunicación, y diferentes partes del cerebro procesan estos matices.
Esta separación entre los dos hemisferios a la hora de procesar sonidos ya se conocía en la comunicación entre perros, pero se ignoraba que ocurriera algo semejante cuando el interlocutor es un ser humano.
En los seres humanos, el hemisferio izquierdo está especializado en procesar la información inteligible: aquellos fonemas que dan forma a palabras y frases. Por el contrario, la parte derecha del cerebro detecta las pistas más sutiles, como el tono o el acento. Ambas partes, combinadas, permiten comprender el lenguaje humano en toda su complejidad.
Pero, ¿ocurre lo mismo en los animales domésticos, que han convivido con el ser humano desde hace miles de años? La investigación, llevada a cabo con 250 perros, sugiere que estas mascotas también pueden separar y procesar ambas partes del discurso de una forma comparable a la de las personas.
Esta sorprendente similitud podría, según los investigadores, deberse a una convergencia evolutiva: durante la domesticación del perro, la capacidad de estos animales para responder a las órdenes humanas habría jugado un papel importante en su adaptación. Aunque tampoco descartan que se trate de una característica común en varias especies de mamíferos.
Durante el estudio, el equipo de investigadores reprodujo diferentes mensajes grabados y analizó la reacción de los animales. Algunos decían “ven aquí” de forma monótona, sin entonación. Otros no decían nada comprensible, pero la entonación era positiva.
Según hacia dónde se girara el perro, podría deducirse qué hemisferio cerebral procesó antes la información. Es decir, que si el perro miraba a su izquierda, implicaría que el sonido había sido escuchado con mayor intensidad por el oído izquierdo, lo que sugiere que el hemisferio derecho está más especializado en procesar ese tipo de información (y al revés). Los resultados mostraron que la diferenciación del cerebro en estos animales es comparable a la humana en este contexto.
No solo eso, sino que las diferentes respuestas al decir ven aquí y modificaciones como an vequí “sugieren que las órdenes deben ser dadas en el orden correcto”, según asegura Ratcliffe. Es decir, que su comprensión no se limita a la entonación de la frase.
La inteligencia del Border Collie
Aunque obviamente un perro no sabe idiomas, numerosos estudios han intentado dilucidar hasta qué punto pueden entender las diversas formas de comunicación humana. Se sabe por ejemplo que, a diferencia de los tontos, no miran al dedo cuando alguien les señala algo.
También son capaces de diferenciar si quien les habla es hombre o mujer solamente por la voz, como cualquier persona haría, y relacionar la voz de su dueño con su cara.
En la carrera perruna por ser el primero de la clase, los border collie se encuentran en cabeza. El psicólogo Stanley Coren los situó como los perros más inteligentes en 1994, y desde entonces esta raza británica ha sorprendido a científicos y amantes de los animales.
Chaser, por ejemplo, es un Border Collie que conoce el nombre de más de 1.000 objetos. Entre un millar de juguetes, el animal es capaz de encontrar uno concreto solo por su nombre. También distingue categorías generales como Juguete o Pelota, y puede aprender nuevos nombres por exclusión. Con todo esto, no es de extrañar que Coren considere que la inteligencia de los canes sea comparable a la de un bebé de dos años.
¿Qué le pasa por la cabeza a mi perro?
Para contestar a esa pregunta, un equipo de investigadores logró hacer una resonancia magnética funcional a un perro despierto, gracias a dos ejemplares que estaban entrenados para permanecer completamente inmóviles durante el escáner.
Los animales estaban entrenados para responder a gestos manuales, uno que implicaba un premio y otro que no. Durante la prueba, se vio que la señal de la recompensa activaba una región del cerebro que también está asociada a los premios en los seres humanos. Esto indicaba, entre otras cosas, que los perros prestan mucha atención a las señales que emiten sus dueños.
A pesar de todo lo expuesto, en muchas ocasiones es un error dotar a los animales de cualidades humanas, ni pensar que entienden todo lo que dicen los seres humanos, algo que no está ni cerca de ser cierto. Pero también sería una equivocación negar sus capacidades. En este caso, y con el permiso de los amantes de los gatos, parece que los perros nos entienden mejor de lo que se podría imaginar.

martes, 18 de febrero de 2014

La leona marina Ronan es el primer mamífero no humano que baila al ritmo de la música

En California, los investigadores del Laboratorio Long Marine y la leona marina Ronan han puesto en entredicho las teorías sobre la capacidad rítmica animal.

Después de que los científicos le enseñaran a mover su cabeza al oír ciertos ritmos, la loba de mar ha aprendido a hacerlo con melodías que jamás ha escuchado antes. Se pensaba que esto solo podían hacerlo los loros, además de los humanos.
En 2013 Ronan se convirtió en la leona marina más famosa de internet cuando los científicos del Laboratorio Long Marine en la Universidad de California en Santa Cruz, publicaron un artículo, acompañado por un vídeo, en el que se mostraban sus increíbles dotes rítmicas. Al escuchar música, Ronan movía la cabeza y mantenía el compás siguiendo distintos tempos cambiantes.
Ronan, una leona o loba marina de la especie Zalophus californianus, es el primer mamífero no humano capaz de moverse al ritmo de la música. Su descubridor, Peter Cook, que la conoció cuando era un estudiante de posgrado, ha presentado los resultados de su investigación con la leona marina bailarina en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en inglés), en Chicago.
Aunque los científicos pensaban que la habilidad musical era exclusiva de los humanos, es posible que sus fundamentos se compartan con otros animales
Cook, que ahora es becario posdoctoral en la Universidad de Emory, pone énfasis en destacar que Ronan no solo sigue el ritmo de una melodía determinada, sino que se adapta a los compases que escucha. Esta cualidad es rara en el reino animal. Aparte de los humanos, solo se había visto en loros y otras aves con capacidad de imitación vocal, lo que hizo sospechar a algunos científicos que para mantener el ritmo es imprescindible saber ‘cantarlo’.
“Se creía que el ritmo era un efecto secundario de las adaptaciones para la imitación vocal, que requiere coordinar las señales auditivas entrantes con el sonido vocal emitido”, explica Cook.
Pero los lobos marinos no imitan sonidos, así que, como dice el científico, “el éxito de Ronan plantea un problema para esta teoría”.
Una leona muy lista
Nacida salvaje en 2008, Ronan fue rescatada por el Centro de Mamíferos Marinos en Sausalito en 2009 después de su tercer varamiento. Llegó a Long Marine Lab en enero de 2010 y se unió al Laboratorio Pinniped de Cognición y Sistemas Sensoriales.
“Desde mis primeras interacciones con ella, estaba claro que Ronan era una loba de mar especialmente brillante”, recuerda Cook. “Todos los científicos que estudiamos la cognición animal estábamos muy interesados en el baile de las aves y pensé que nadie había tratado de observar el ritmo en otro animal que no fuera un loro. Entrenar a un mamífero sería duro, pero Ronan parecía ideal”.
Cook y su compañero Andrew Rouse le enseñaron a mover la cabeza al compás de sonidos rítmicos y más tarde observaron que Ronan era capaz de aplicar su habilidad a ritmos y músicas que jamás había escuchado. La leona había aprendido a ‘bailar’ con su cabeza.
Por eso, aunque tradicionalmente los científicos pensaban que la habilidad musical era exclusiva de los humanos, Cook opina que sus fundamentos se comparten con los animales: “Hemos asumido que carecen de estas capacidades pero puede que simplemente no las hayamos descubierto”.
Visto en  :  Sott.net

martes, 20 de agosto de 2013

La ciencia ortodoxa al fin reconoce la consciencia en animales

Después de más de un siglo, finalmente científicos ortodoxos han llegado a reconocer que los animales no-humanos son seres conscientes. Y aunque esto sea algo que cualquier persona que tenga una mascota sabe, es un parte-aguas para la ciencia que hasta ahora sólo había estudiado a los animales desde el conductismo; porque el estudio de la consciencia resulta demasiado problemático.

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Esta conclusión fue anunciada hace un año en la Francis Crick Memorial Conference con estas palabras: “Los humanos no son los únicos seres conscientes; otros animales, específicamente los mamíferos y los pájaros, son ciertamente conscientes también”.
Hasta ahora el estudio de las emociones ha sido frecuentemente ridiculizado. Un ejemplo es cuando en los años setentas el senador norteamericano William Proxmire clamó contra investigadores que estaban estudiando el amor y ridiculizó el trabajo como un desperdicio para la gente que paga impuestos. Por definición, la naturaleza subjetiva de estados emocionales está descartada de investigaciones por un modelo ideológico basado en datos empíricos.
El otro problema se deriva de valores culturales. Históricamente, a lo largo y ancho de Occidente, se ha considerado que las criaturas no-humanas son “bestias brutas” incapaces de querer, sufrir o doler. Aristóteles pensaba que la función de los animales era servir a los humanos, y la Biblia declara que los animales están ahí para ser usados por la humanidad. Y mientras nada de esto pretendía figurar como una licencia para abusar de ellos, la historia ha demostrado que la generalidad tomó estas palabras demasiado literales. Y no sólo eso, sino que las tomó como una autorización para ser crueles.
Sin embargo, los estudios sobre las emociones en animales han clarificado este malentendido, poniendo como ejemplo numerosas situaciones en que los animales demuestran ser conscientes. La tristeza, por ejemplo, es una emoción que afecta, entre muchos otros, a los elefantes. La familias de elefantes son tan unidas que la muerte de uno puede ser devastadora. Se sabe que entierran a sus muertos y atienden a los cadáveres en lo que parece ser un ritual de luto. Lo mismo se ha observado en delfines y en un gran número de primates.
Otras emociones han sido observadas en varias especies. Las ratas, por ejemplo, son compasivas con los suyos. Si una de ellas se encuentra atrapada, la otra la tratará de ayudar a salir agarrándola de las patas. El profesor de psicología y psiquiatría Jean Decety apuntó: “Hay muchas ideas en la literatura que muestran que la empatía no es específica a los humanos, y ha sido bien demostrado por monos, pero con los roedores queda muy claro. Quizás, dado el número de psicópatas entre la población humana, las ratas son incluso más compasivas que nosotros”.
Los pájaros azulejos pican a sus parejas si los encuentran con otro pájaro; los changos se rehúsan a darse electroshocks unos a otros incluso si se trata de perder una comida y delfines han salvado a humanos de ataques de tiburones.
En fin, los ejemplos son vastos. Y estas pequeñas muestras de evidencia que claramente apuntan a la rica vida emocional de los animales indica que la reciente declaración de los científicos sobre la consciencia de los animales es sólo declarar lo obvio; pero parece que a la ciencia a veces le cuesta trabajo el sentido común más básico.
Lo que este sentido de superioridad y reticencia al reconocer la capacidad de otros animales para experimentar emociones como criaturas conscientes demuestra es el aspecto arrogante de la humanidad. Pero con suerte, después de esta declaración “ortodoxa”, los animales comiencen a ser considerados como seres absolutamente sintientes, inocentes y conscientes que tienen el mismo derecho de estar aquí en las mejores condiciones posibles que nosotros los humanos.
Visto en  :  Ecoosfera

jueves, 8 de agosto de 2013

Los delfines, una memoria prodigiosa

Científicos aseguran haber comprobado que los delfines tienen los recuerdos más duraderos hallados en especies no humanas.

Investigadores en Estados Unidos constataron que, incluso después de veinte años de separación, los delfines en cautiverio podían reconocer los silbidos de sus antiguos compañeros, cuando se les puso una grabación.
El estudio fue realizado con cuarenta y tres delfines alojados en zoológicos o parques acuáticos distintos.
Los investigadores creen que estos recuerdos a largo plazo son un producto de la compleja vida social de los delfines, que a menudo se mueven en grupos.
Según el investigador, el delfín muestra un nivel de reconocimiento “muy comparable a la memoria social del ser humano”.
BBC /  La Voz de Rusia

sábado, 15 de junio de 2013

Zorro atascado en un tarro de vidrio vence el miedo y busca ayuda entre los humanos

El zorrillo protagonista de este video debió superar su miedo natural a los seres humanos para obtener ayuda. Dos hombres que viajaban por un camino rural en Rusia notaron que hacia ellos se estaba acercando a una extraña criatura. Resultó ser un cachorro de zorro con la cabeza atascada en un tarro de cristal.

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El animalito pensó que tal vez las personas le podrían ayudar. En cuanto lo liberaron, animalito corrió hacia el bosque, aunque se giró a la distancia, algo que los hombres interpretaron como un “gracias”.