¡FOX TV DESTAPA LA OLLA DE GRILLOS Y CUENTA LA VERDAD SOBRE LA RESERVA FEDERAL AMERICANA! EL DINERO QUE SE PRESTA ES CREADO DE LA NADA, PERO LOS INTERESES VAN A ENGROSAR LAS CUENTAS DE LOS PRIVILEGIADOS
Me parece pertinente explicar la historia del famoso oro asiático que sería la
base para el nuevo sistema monetario. El mismo oro que Estulín trata en
“Conspiración Octopus”, conocido como “El oro de Yamashita”. Esta
historia está tan documentada que ha dado lugar a varios
libros e, incluso, aparece en la
wikipedia (eso sí, restándole credibilidad). Creo que este no es el único tesoro escondido por el que se pelea actualmente: el de los templarios sería un oro distinto a éste, por ejemplo.
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General Yamashita
Dado que torturar a Yamashita hubiera sido “muy descarado”, los agentes USA Santy y Lansdale torturaron a su chófer, el mayor Kojima Kashii, confesando éste una docena de emplazamientos del citado tesoro en las montañas del norte de Manila. Lo que encontraron fue tan alucinante que tanto el General MacArthur como el presidente Truman decidieron mantenerlo en secreto, y con la idea del secretario de estado Stimson, decidieron que ese dinero sería la base para las operaciones de guerra sucia en adelante.
Es decir, Operación Gladio, Al Qaeda y demás terrorismos sionistas. Doble contabilidad. Cuentas secretas. Testaferros. Paraísos fiscales. Los nombres de los testaferros se van renovando entre la élite política. Otra de las pruebas de la existencia de ese oro es la ingente fortuna del dictador filipino Ferdinand Marcos del siglo XX, difícilmente explicable.
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Recogiendo informaciones publicadas por Fulford, Wilcock y Christopher Story, los países asiáticos estarían haciendo valer sus derechos sobre ese oro robado, en forma de pagarés, que está custodiado actualmente por testaferros como George Bush Sr o Hillary Clinton en cuentas opacas, y la detención de hace un par de años de dos japoneses cuando iban a cruzar la frontera de Suiza con Italia sería parte de este mismo asunto legal, que estaría implicando a los tribunales de medio mundo y de cuyo resultado dependerá la implantación de un nuevo sistema monetario basado en el oro, EN ESE ORO. Otra de las pruebas de la existencia de ese oro es la ingente fortuna del dictador filipino Ferdinand Marcos del siglo XX, difícilmente explicable.
Todo
procede del pillaje que el ejército japonés realiza en los años treinta a lo
largo del sudeste asiático del oro que se había ido acumulando allí durante
milenios, una operación dirigida por el hermano de Hirohito, Chichibu (¡vaya
nombrecito!) y cuyo nombre en clave fue “Lila dorada”. Unos meses antes de
terminada la guerra, el general Yamashita se encarga de enterrar el enorme
tesoro (robado a 12 países asiáticos) en 175 búnkeres excavados y escondidos en
las islas de Filipinas.
La
información actual más verídica sobre el tema nos llega de dos fuentes
fundamentalmente (recogidas en el libro de Sterling y Peggy Seagrave, “Golden
Warriors”): Ben Valmores, criado filipino de un príncipe nipón encargado de
sellar los búnkeres, y el buscador de tesoros filipino Rogelio Roxas, que
interpuso un juicio contra el dictador filipino Ferdinand Marcos por uno de esos
tesoros, ganándolo… después de morir en sospechosísimas circunstancias. (Esto
viene en Wikipedia). Al parecer, encontró un buda de una tonelada de oro y miles
de lingotes deoro.
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Dado
que torturar a Yamashita hubiera sido “muy descarado”, los agentes USA Santy y
Lansdale torturaron a su chófer, el mayor Kojima Kashii, confesando éste una
docena de emplazamientos del citado tesoro en las montañas del norte de
Manila. Lo que encontraron fue tan alucinante que tanto el General MacArthur como
el presidente Truman decidieron mantenerlo en secreto, y con la idea del secretario
de estado Stimson, decidieron que ese dinero sería la base para las operaciones
de guerra sucia en adelante.
Es decir, Operación Gladio, Al Qaeda y demás
terrorismos sionistas. Doble contabilidad. Cuentas secretas. Testaferros.
Paraísos fiscales. Los nombres de los testaferros se van renovando entre la
élite política.
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De
acuerdo al agente CIA Cline, el oro recuperado por los agentes Santy y Lansdale
fue enviado a 172 cuentas secretas en 42 países. La razón para mantenerlo en
secreto es que, si los países asiáticos se enteraran, reclamarían ese oro, por
un lado; y por otro, que con más oro en el mercado, su precio caería en picado.
Al parecer, en los años 60 el presidente Nixon le dio uno de esos fondos al
Partido Liberal japonés a cambio de su apoyo en su propia campaña
electoral.
Este comentarista de la Fox cuenta las razones por las cuales debería el Senado aprobar la auditoria de la Reserva Federal aprobada por el congreso a propuesta… ¡de Ron Paul!
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