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lunes, 8 de diciembre de 2014

Ejemplos de cómo nuestra economía está basada en el miedo

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Resulta casi tenebroso ver cuántas de las industrias que alimentan la economía global están basadas en la cultura del miedo. Creemos que el sexo vende, pero probablemente no tanto como el miedo el cual se ha ligado como una oscura corriente sanguínea fluyendo por el capital.
Por supuesto ahí aquí cosas como la industria de la seguridad o de los seguros –que de una manera más evidente lucran con el miedo–, pero también la industria de los cosméticos, de los alimentos lite o la autoayuda predan nuestros miedos e inseguridades. A esto hay que sumar también la creciente industria de la seguridad cibernética y la vigilancia global digital.
La publicidad parece ser la máquina que alimenta e integra a las industrias del miedo, al transmitir una noción de insuficiencia en nuestras vida y una necesidad de encontrar algo fuera de nosotros que pueda paliar nuestra creada ansia existencial.
Al igual que el mercado bursátil cuyas fluctuaciones también suelen tener que ver con miedo, el cual es capitalizado por ciertos especuladores.
O  la sociedad de consumo que promueve la adquisición de bienes que no necesitamos creando el temor de que sin ellos seremos juzgados negativamente por las demás persona –y hasta el miedo que se crea de no volver a encontrar una oferta como la del Viernes Negro o cualquier fiesta consumista.
También debemos de considerar cosas como la industria anti-gérmenes que promueven la idea de que todas las bacterias y microorganismos son dañinos y peligrosos para nuestra salud de la mano de la industria médica que ha reaccionado a cualquier “gripita” o mal menor con una fuerte dosis de antibióticos (por miedo a complicaciones) todo lo cual  ha generado una preocupante pérdida de la diversidad del microbioma humano –y siguiendo con la industria del miedo– un posible “invierno antibiótico” estelarizado por bacterias súper-resistentes.
El sitio Business Pundit ha compilado una lista de 25 industrias que se basan en el miedo, incluyendo a la política que recauda votos sembrando pánico y luego prometiendo resolver los problemas.
Como reflexión, la idea de Gandhi de en vez de basar la economía en el crecimiento infinito –una ilusión ya que los recursos son limitados– se podría basar la economía (a fin de cuentas la ciencia o disciplina de vivir o de la casa) en la conciencia, algo inagotable, según el gran pacifista indio.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Somos alimento : Entidades regresivas se alimentan de tu miedo y tu ignorancia

Siempre hemos pensado que estábamos situados en lo más alto de la cadena alimenticia, que éramos la especie superior en este planeta y con esos aires de grandeza nos hemos movido por el mundo durante gran parte de la historia. Hemos mirado con desprecio y superioridad al resto de especies que habita la naturaleza, pasando por nuestros fogones a casi la totalidad de las mismas, pero hay de nosotros cuando nos percatemos que no solo no estamos en lo mas alto de dicha pirámide, si no que seguramente, tendremos que bajar un par de peldaños. Todos los dioses que han tenido los distintos pueblos a lo largo de la historia, han exigido como parte indispensable de su adoración e intercambio de conocimientos, un ritual de carne y sangre, acompañado de ceremonias en las que las carnicerías y las mas horrendas torturas se llevaban a cabo sobre animales, niños (primogénitos en muchos casos) mujeres (por lo general vírgenes) y hombres (guerreros, iniciados o cualquier tipo de elegido a su gusto) en los que un sacerdote elegido por estas entidades, aplicaba los mandatos “divinos” para goce y satisfacción de estos.


Hay tres formas básicas de alimentarse de nosotros o mejor, como formar parte de su alimento, dejar claro desde el principio, que estas entidades no son humanas, todas tienen cuerpo físico y en su dieta los humanos formamos un elemento más en el menú. Ellos mantienen su forma básica de alimentación a los humanos (su mejor recurso), ellos aprecian mas nuestra especie sobre cualquier otra que habite el planeta, aunque esto no quiera decir que esas especies “menores” no les sirvan, simplemente extraen un catalogo mas amplio de placer y una extensión mas amplia de texturas a través nuestra.

Existen tres grupos básicos, los que se alimentan de nuestra carne y nuestra sangre, los que se alimentan de nuestra energía y los que lo hacen refinando nuestra energía de formas más complejas, pero no por ello mejores. La mayoría de estas entidades son regresivas, esto quiere decir que disfrutan de la energía en su estado mas negativo, son primarias en esencia y sus conciencias no evolucionan, por lo general, hacia estados de conocimiento del otro (empatía), no son humanos, su origen es reptil y anfibio. Seguramente llegados a este punto, seas o bien de los que niegas o bien de los que matizarías aun mas.

Estos reptiles toman nuestra carne, nuestra sangre y nuestras grasas, como alimento esencial, pero no se limitan a consumirnos como nosotros pudiéramos hacer con una vaca, es necesario que esta carne sea macerada de una forma especial, ellos aplicaran mediante tortura y las formas mas horrendas de aplicar dolor al sacrificado hasta llevarlo al limite, dejarlo en un éxtasis de dolor consciente, procuraran llevarlo al paroxismo, al dolor máximo sin que este pierda el conocimiento ya que es ingrediente indispensable, las glándulas cerebrales se encargara de inundar el torrente sanguíneo de un cóctel de endorfinas y adrenalina que harán las delicias de estos predadores. Debemos asumir que estos reptiles tienen altas cotas de poder sobre el pueblo, debido a su supuesta divinidad y al hecho de mantenerse completamente ocultos a nuestros ojos. Ellos requieren que se les sirvan su alimento como a ellos les gusta que les sea “cocinado” y cuesta poco imaginarse a estos reptiles devorando nuestra carne y bebiendo nuestra sangre.

Detrás de estos entes están todos los estamentos de poder que conoces, siendo la iglesia y la política sus principales surtidores de recursos. Las redes de pederastia, trata de blancas y trafico humano, surten a través de los resortes y los recursos de los que disponen las altas instituciones, para mantener un flujo constante de este preciado recurso alimenticio. Detrás de las desapariciones de niños y adolescentes, de los cuales mas del 95% no se vuelve a tener conocimiento de su existencia, entrando a formar parte de estas redes de suministro cárnico. Cientos de miles de niños y adolescentes acaban literalmente en el menú de estos seres, con el beneplácito de todos los organismo político-religiosos y el total desconocimiento de la mayor parte de las fuerzas de seguridad.

Que pasa cuando estos reptiles no son de nuestra densidad. Los entes de cuarta densidad anclados en la negatividad, que no precisan de alimento físico y extraen la energía que precisan a través de otros recursos. En las densidades superiores a la nuestra, la forma de alimentarse es completamente distinta, las entidades de carácter positivo extraen su sustento del prana, en el caso negativo requieren de otros estímulos para satisfacer sus necesidades energéticas, llamarlo alimento no seria del todo exacto, pero este concepto servirá para asimilarlo mejor. Al no ser su fuente principal de energía, el logos solar, requieren una gran cantidad de recursos y por supuesto, una casi constante búsqueda de alimento.

Estas entidades reptiles que viven en el llamado, bajo astral, lejos de nuestro normal rango visual y sensorial. Tienen una especie de apetito que se satisface mediante la parasitación y la absorción de energías que nosotros como entes espirituales emanamos de algún modo. Los humanos como seres puramente emocionales no solo podemos mostrar amor, empatía o compasión, sentimientos que emiten una energía que puede ser percibida por los que tenemos alrededor nuestro, pero si por el contrario sentimos miedo, ira, tristeza u odio, esto también será percibido por nuestro entorno, ya que estas energías emitidas a través del canal sentimental son altamente poderosas, fácilmente sugestionables y para estos entes nutritivas. 

Para poneros un ejemplo palpable, es muy común el haber conocido a alguien, un amigo, conocido o familiar, que al estar un tiempo con él o ella, sentimos un cansancio fuera de lo normal, es como si nos hubieran robado nuestra energía, nuestra esencia vital. Los vampiros energéticos son muy comunes sobre todo en entornos laborales de alto estrés, es muy común que algunos de los integrantes de ese entorno laboral absorban consciente o inconscientemente la energía de aquellos que le rodean, especialmente de individuos anímicamente más vulnerables, los estados anímicos bajos o depresivos son ideales para que literalmente te dejen seco.

Cuando estos demonios son invocados en esos rituales y en el sacrificio ceremonial, la practica de la tortura solo sirve en un primer momento para atraer y posteriormente alimentar con esa mezcla de miedo y dolor a estas entidades y después alimentar con la carne y la sangre al resto (ritual imitado en las misas cristianas), estos seres energéticos de baja vibración no necesitan necesariamente estas invocaciones ritualisticas para alimentarse, estas solo se producen cuando la cabala lo ordena, que no es otra cosa que una conjunción astrológica y numérica, que hacen de esta invocación y posterior sacrificio, un elemento supuestamente muy poderoso. La forma común es que el propio sistema, según esta diseñado, nutra a estas entidades de energía suficiente para mantenerlos contentos.

Nuestra sociedad según esta construida (o mas bien como la construyeron) fue diseñada para, no solo mantenernos controlados y sumisos, si no para estar constantemente emitiendo energías de baja vibración, para servir de alimento a estas entidades. Solo hay que echar un vistazo detenidamente a nuestro sistema, en el que la competitividad, la culpa, el miedo, la depresión, el amor posesivo y el vacío moral, campan a sus anchas en un perfecto caldo de cultivo para estar emitiendo este tipo de energía, ellos se alimentan de forma parasitaria del odio, el miedo, la ira, la culpa, el rencor y un largo etcétera de sentimientos negativos, que hacen que propiciemos una emanación energética tal que seamos un autentico manjar para ellos y nuestro planeta sea un autentico y gigantesco buffet libre.

Es común que el sistema organice eventos especiales para que satisfagan su apetito, ya no solo en conflictos armados o atentados que provoque el terror, si no que también se diseñaron eventos para que el ganado humano descargase en ellos sus bajas energías de forma colectiva a través de grandes eventos deportivos o musicales, que en determinadas épocas del año se organizan para ser pasto de estos parásitos. La naturaleza sin querer también contribuye a su alimentación energética y también disfrutan de buen yantar en grandes catástrofes, ya sean terremotos, tsunamis o cualquier otro evento climatológico extremo, donde el caos reine. También frecuentan lugares en los que ha habido grandes y aparatosos accidentes, para así adueñarse de toda esa acumulación de miedo, desesperanza y desasosiego.

Estos entes regresivos también son capaces de parasitar elementos concretos. Estos parasitarios se pueden hacer con un individuo, una familia o una casa, en el caso, de ser un individuo su objetivo, lo sumirán en una gran depresión, un estado infinito de tristeza, en el que ellos como autenticas garrapatas se alimentaran de él hasta provocarle el suicidio. Los hay que gustan de la posesión como modo de alimento, someterán a ese cuerpo a innumerables torturas físicas para su degustación hasta que son expulsados o el sujeto muere, en ambos casos puede ser una o mas de entidades las que someten al humano. 

En el caso de que parasiten una familia, ellos provocaran la discordia y el odio entre los miembros y se alimentaran la tensión creada entre sus miembros para alimentarse ellos. Cuando esto ocurre, la familia elegida será sometida a constantes cambios de ánimo, del odio, a la tristeza, de la ira, a la depresión y les perseguirá, hasta que este núcleo familiar quede completamente destruido o estas entidades sean echadas. En el caso de que tomen una casa o un lugar concreto, este será aprovechado para parasitar a todo aquel que more allí, de este modo intentaran consumir rápidamente a aquellos que paren en aquel lugar hasta destruirlos completamente, a no ser que estos opten por huir de ese lugar. ¿Cómo defendernos de estos entes? ¿Cómo evitar que se alimenten de nosotros? Muy sencillo, mas sencillo de lo que se pueda imaginar, si lo que quieres es no alimentar a estos demonios, lo mejor es evitar producir aquello que tanto les gusta y hacer todo lo contrario, deslocalizar nuestro ego y empezar a dejar fluir la empatía, la compasión, la tolerancia y el amor, es importante remarcar que estos sentimientos para que sean verdaderamente positivos no deben ser posesivos, no es amor o no es entendido así, el amor carnal o a lo que sentimos por un ser allegado, amor es el respeto, la comprensión y la aceptación total del prójimo, entendiéndole como una parte mas de ti. Una vez asumido esto, no solo dejaremos de alimentar a estos demonios sino que seremos un perfecto repelente, de este tipo de entidades.

Existe un tercer grupo de entes a los que considero mas peligrosos, estas entidades mas “refinadas” y exquisitas en sus gustos alimenticios, debido quizá a una evolución en su conciencia o quizá debe ser que con el tiempo, fueron prefiriendo otras energías mas poderosas con las que satisfacerse, mas incluso que el miedo o la ira y requieren un esfuerzo mayor por nuestra parte y una infraestructura o al menos un método mas sibilino para adquirir su fruto y no es otro que la devoción. Estos entes se mostraran a ciertos iluminados en distintas formas, Ángeles, Santos o Vírgenes (apariciones Marianas), esta ultima es la opción mas común y la mas extendida, también han puesto muy en boga el fenómeno extraterrestre haciéndose pasar por entidades de luz o comandantes de federaciones estelares.

Suelen mostrarse a personas de poca cultura, personas que no tienen el suficiente bagaje para someter al análisis crítico el fenómeno que les sucede, una vez captado el sujeto se le hará saber, que se encuentra ante una deidad sea esta cual sea y se le hará portador de un mensaje profético el cual debe mostrar al mundo. Requerirá que se le adore un día determinado al mes, seguro, que por allí habrá un manantial o algún acuífero, del que les pedirán que beban, se les provocara algún estado alterado de conciencia e incluso alguna sanación “milagrosa” con la que reforzar el mito. Con estos ingredientes se aseguraran un caudal constante de pasión y devoción ciega y nutritiva, posteriormente exigirá una capilla o templo, acompañando estos hechos, mostrara una fenomenología diversa, véase baile solar, manantial curativo o imágenes que lloren o sangren, o ambas a la vez.

Si se tiene un cierto sentido común, nada que venga de un dios de carácter amoroso o positivo exigirá nada a cambio y menos aun hará sangrar ninguna imagen o persona, el mero hecho de haber sangre ya denota un signo demoníaco, ni el Jesús espiritual, ni la Fuente creadora de todo, tendrán nunca ningún tipo de manifestación, ya que el mero hecho de estar vivos supone el ejemplo claro de su divinidad en nosotros, por lo tanto, todo lo que sea exógeno a nuestra propia conciencia, será por ende demoníaco, y cuando me refiero a demoníaco no quiero que imaginemos el arquetipo de demonio rojo con cuernos, si no mas bien, un ente de carácter reptil, con capacidad para engañarnos y hacernos creer que son dios, Jesús, la Virgen María o cualquier otra divinidad. Seguramente tu programación y tu sistema de creencias no soporte tales afirmaciones, pero creo estar equivocándome poco, estos entes absorberán toda esa devoción, esa pasión y esa fe ciega como auténticos yonkis energéticos, tendrán ante si una verdadera delicatessen energética.

Finalmente y por regla general, estos iluminados o contactados, acaban mal, una vez es conseguido asentar este centro de devoción y se construye la capilla y se consiguen un numero aceptable de devotos, suelen morir de cáncer o de largas y dolorosas enfermedades. También este fenómeno esta mutando a nuevas formas de devoción, mostrándose como visitantes extraterrestres benévolos que contactan con uno o varios individuos, dándole toda la imagineria del avistamiento, el ovni y el progresivo contacto pasando por las diferentes fases del mismo 1ª fase, el avistamiento, la 2ª, el contacto visual o aterrizaje del artefacto, la 3ª fase, la comunicación telepática o verbal y la 4ª, la visita y el correspondiente viaje en su nave.

Por lo general esto termina formando un grupo de carácter sectario, en el que aparte del mensaje que esta entidad quiera mostrar, si profética o de hermandad, una vez extiendan su mensaje y se cree un grupo de contacto donde un día concreto de cada mes se producirá el fenómeno de adoración (como en el caso Mariano). En ambos casos el proceso es básicamente el mismo, solo varia el escenario, pero la pantomima es la misma, esto no quiere decir que todos los contactados sean victimas de este engaño, pero si me atrevo a decir que la gran mayoría lo son, cualquier situación de este tipo que exija un cambio de estructuras de pensamiento y formas, y además exija una situación periódica y grupal, es cuanto menos sospechosa.

El desengancharse de este tipo de parasitismo, es altamente complicado, por lo general el sujeto que cae en estas redes, cree que su contacto con la divinidad es autentico y costara hacerle entender que solo es el aperitivo de unas entidades que ni son divinas, ni hacen milagros y por supuesto no desean nuestro bien. Si piensas que estos fenómenos son muy concretos y aislados te equivocas, quizás estas entidades sea de carácter menor, ya que las de carácter superior se ponen las botas en lugares masivos como el Vaticano o la Meca. En estos grandes lugares de peregrinación si pudiéramos seguramente veríamos auténticos hervideros de estos entes, disfrutando del banquete.

Puede que aun estés un poco receloso y te cueste hacerte a la idea de no ser más que el habitante de una granja. Es difícil hacerse a la idea que nuestro papel en el mundo no sea más importante que el de una gallina o una vaca, para según que seres. No me tienes que creer, revisa la historia por ejemplo y busca un periodo de paz, seguramente no lo encontraras, se hace difícil entender por que llevamos milenios matándonos bajo los pretextos mas estúpidos, me niego a creer que el ser humano es tan irracional que solo en el conflicto logre solucionar sus problemas, por lo tanto si tú como yo crees que no somos seres altamente irracionales y belicosos, por lo tanto a quien debe interesar el constante conflicto en el que estamos, el constante estado de odio y miedo, el constante enfrentamiento religioso y el constante estado de abatimiento en el que este sistema no sume. Reflexiónalo y seguro que comenzaras a plantearte dejar de seguir alimentando a estos monstruos.

Nuestra huida de la granja debe empezar por matar de hambre a estas entidades, dejar de tener miedo y dejar de creer en otras cosas que no seamos nosotros mismos. Una vez que esto sea algo al unísono y global, seremos completamente libres, en nuestra mano esta la llave de la celda, a que esperamos para usarla.



Informa: http://laeradeaquario.blogspot.com.es
Fuente: http://lacosechadealmas.blogspot.com.es

martes, 19 de agosto de 2014

Como Aterrorizar al Pueblo Mundial Para Invadir un Pais

parte del documental de Michael Moore ” Farenheit 9-11 “

Como Aterrorizar al Pueblo Mundial Para Invadir un Pais (Documental Español)

martes, 5 de agosto de 2014

Pelicula: El mensajero del miedo

En este film podemos ver como crea la elite a los Mk ultra. Manipulan, asesinan a quien haga falta para seguir el orden marcado. La vida humana no es nada para ellos , sacrificaran a quien haga falta para conseguir sus objetivos.


Entre las cosas interesantes cabe destacar la descripción de un sistema político corrupto y criminal. Los medios de comunicación se dedican a infundir miedo con el fin de manipular a la opinión pública, un auténtico lavado de cerebro colectivo. Políticos y empresarios no retroceden ante nada cuando se trata de aumentar su poder y su dinero.
El comandante del ejército de tierra de Estados Unidos Bennett Marco (Denzel Washington) no consigue conciliar el sueño, pero tampoco quiere hacerlo. Marco se pasa la vida dando conferen-cias acerca de la emboscada que sufrió su pelo-tón en el desierto kuwaití y de la heroicidad del sargento Raymond Shaw (Liev Schreiber) que recibió la medalla de honor por salvar a los hombres de Marco. Pero, de noche, las imágenes que Marco recuerda de ese fatídico día se convierten en terribles y siniestras pesadillas. Marco empieza a preguntarse si los dos soldados que murieron en el fuego cruzado no sufrieron una suerte más oscura de la que indican los expedientes oficiales y si Shaw es realmente el héroe glorioso al que todos aclaman. Empujado por su madre, la controvertida senadora Eleanor Prentiss Shaw (Meryl Streep), Shaw se convierte en candidato a la vicepresidencia y Marco no tiene más remedio que hacer caso a sus crecientes sospechas. A pesar de los obstáculos –el ejército em-pieza a cuestionar su cordura y la seguridad alrededor de Shaw es ca-da vez mayor– Marco se lanza a una carrera contra el tiempo para de-mostrar la asombrosa e inimaginable verdad antes de que puedan ha-cerse con la Casa Blanca.
Fuente: vimeo/paramountmovieses/radioresistencia
Visto en  :  Esclavos del sistema

lunes, 21 de abril de 2014

Extraños seres se alimentan de nuestra sangre y sufrimiento

En este videoprograma intentaremos buscar un nexo de conexión sobre el tema para desenmascarar a los Dioses que cosechan a la raza humana mediante una serie de trucos muy sutiles.



Durante miles de años el ser humano ha adorado a diferentes Dioses mediante sacrificios de sangre. Estas tradiciones y rituales están presentes en multitud de culturas antiguas y nos hablarían de un deseo por parte de estas entidades para alimentarse de la sangre y del sufrimiento del ser humano.

miércoles, 9 de abril de 2014

El yoga te ayuda a enfrentar el miedo

El miedo suele ser uno de los principales estados que limitan al ser humano a realizar actividades, muchas veces inconscientemente. Existen los miedos verdaderos o aquellos causados por la ilusión, lo único que hay que hacer es aprender a reconocerlos.

Aquellos miedos que el ser humano siente por algo que acontece, son los conocidos miedos verdaderos, mientras que los miedos ilusorios, son los que crea una persona desde su pasado o futuro.
Las personas que practican Yoga deben ser conscientes de como funciona la mente, de como se adueña de los miedos, para hacerlo escapar de situaciones, evitando que se vea la realidad de los hechos.
Los cambios a veces vienen acompañados de situaciones difíciles que pueden llevar al individuo a sentir miedo. Es ahí cuando hay que estar atentos, para impedir que el miedo rompa la tranquilidad. En la ciencia del Yoga se aprende a ver la realidad con seguridad y firmeza; recibiendo con amor lo que se presenta día a día.
El Yoga se aplica en todo momento, en aquellos de serenidad y quietud y de dificultades e inquietud, porque es ahí donde se ve si funciona o no, si la persona es capaz de contenerse o alejarse ante determinada situación. El Yoga representa acción, quien lo practica debe observar y decidir si quedarse tranquilo o actuar.
Para poder superar nuestros miedos El Bhagavad Gita recomienda repetir ciertas frases como especies de ‘mantras’: “Lo que pasó fue bueno. Lo que está sucediendo también es bueno. Lo que pasará también será bueno. No te lamentes por el pasado. No te preocupes por el futuro. El presente está en movimiento”.
Patria Grande  / Correo del Orinoco

sábado, 7 de diciembre de 2013

Julio Anguita: “Los políticos actuales participan del miedo”

El que fuera máximo dirigente de Izquierda Unida, Julio Anguita, compareció este sábado en el programa ‘La Sexta Noche’ para analizar las últimas novedades políticas y sociales que afectan a España en un contexto de crisis.
“Hay muchos ciudadanos que no quieren ver la verdad. Que les gusta vivir así. La inmensa mayoría de ciudadanos de nuestro país saben que el futuro es tremendo y sin embargo no quieren ver ese futuro”, comienza afirmando.
“Nos da miedo el futuro y hacemos como los niños, que se tapan con la almohada porque no quieren ver el futuro. Pero ese futuro cada vez va a ser peor”, añade.
“Si los políticos hablamos claro y explicamos cómo podemos salir, creo que se puede. Pero si uno no se acerca a hablar con la gente, aunque no guste, no saldremos nunca”, comenta.
“Los políticos actuales participan también del miedo. Lo único que justifica su existencia es que tienen que mirar al futuro, pero se encierran en ciertas fórmulas”, opina.
“Entre los ciudadanos hay una gran resignación y sólo una minoría se mueve. Los que nos movemos somos una minoría insignificante y esto no va a cambiar hasta que la mayoría se despierte, hasta que se dé cuenta de que no podemos seguir así. Hasta que no despierten, no habrá cambio, nunca”, lamenta.
“España es un país que ha pasado de la edad sin libros a la edad de la televisión. Hay un gran desconocimiento de determinado fenómenos. Hemos pasado de la escuela rural primitiva a la institución donde se saltan ciertos contenidos. Hoy se lee muy poco, y no se reflexiona ni se piensa”, expresa.
Anguita se pregunta “de dónde ha sacado su fortuna Don Juan Carlos de Borbón”, alegando que “cuando llegó la monarquía, entró con una mano delante y otra detrás”.
“Soy partidario de cambiar una Constitución por otra republicana, pero ya me conformaría por que la que hay se cumpliera. Cuando se habla de Cataluña, yo preguntaría para qué quieren la independencia y si de verdad creen que España les está explotando”, apunta.
El andaluz también expresa su visión acerca de la decisión judicial sobre la Doctrina Parot, afirmando que “es lamentable que pongan en la calle a asesinos, pero que hubieran cambiado antes el código penal”, opina, añadiendo que no es posible legislar con retroactividad. “Como juguemos a demagogos, esto se ha terminado”, comenta.
“En Venezuela veo, tanto en Maduro como en su rival, unas ganas de excitar a la gente que conmigo no van. A mí no me gustan las apariciones en política”, expresa lamentando las citas del actual líder sobre el fallecido Hugo Chávez.
Anguita no rehuye ningún tema al comentar también la actualidad sobre los sindicatos españoles. “Lo de Cándido Méndez y su directiva es un caso clarísimo de convocar un congreso con luz y taquígrafos y de dimisión”, apunta.
El cordobés añade que le “gustaría una rebelión social pacífica”. “Me gusta la rebeldía enarbolando un pendón de propuestas, y para que eso sea eficaz lo tiene que hacer la mayoría de la población, con la que está en su casita, no va a una manifestación y no quiere hacer nada”, explica, pidiendo “una rebeldía a lo grande”.

miércoles, 31 de julio de 2013

La geopolítica del miedo:

Todo sea por “la seguridad nacional” y enemigos por todas partes: 

El miedo se produce por un sentimiento de inquietud causado por un peligro real o imaginario, y acaba consolidándose como una sensación de inseguridad que, desde lo individual, se vuelve colectiva. Así, el miedo de una sociedad es el estado de inseguridad.

Y, ¿quién protege a la sociedad? Los gobernantes. De ellos depende la seguridad de las personas, siempre y cuando haya algún temor que las inquiete o preocupe. Con ausencia de miedo, el individuo no necesita ser protegido por nadie. Y eso no conviene a los gobernantes.
A través de la historia, todas las instituciones que han tenido el poder han utilizado el miedo para conseguir sus objetivos: las instituciones religiosas con el pecado (el premio y el castigo), las instituciones políticas con el delito (lo correcto y lo incorrecto), las instituciones educativas con el saber (lo apropiado y lo inapropiado), las instituciones económicas con el trabajo (lo productivo y lo improductivo), y así varios ejemplos. Una vez el sistema se acepta como correcto, el individuo tiene miedo a ser improductivo, a hacer algo inapropiado, a ser castigado, etc.
Con la creación de las leyes, que determinan el bien y el mal, aparecen los enemigos. Enemigo es todo aquel opositor que se cuestione el sistema establecido, y puede estar dentro del sistema o fuera. Para el enemigo interno existen las leyes, para el enemigo externo, la guerra.
El concepto de enemigo justifica la existencia de los defensores del sistema. Existiendo un enemigo (aunque sea potencial), tiene que existir un ejército. Según la lógica del sistema y de la política del miedo, el enemigo interno quiere derrotar a los poderes acabando con el sistema, mientras que el enemigo exterior tiene como objetivo invadir.
En el escenario mundial actual, hemos asistido al nacimiento de un “enemigo global”, el terrorismo, que actúa violentamente reivindicando sus causas particulares. La imposibilidad de previsión o control sobre este enemigo (que no tiene nacionalidad), inquieta a la sociedad, no ya de un país concreto, sino de todo el mundo.

Todo empieza con un derrumbe

Aunque la famosa caída del muro de Berlín es posiblemente el derrumbe más famoso de la Historia, y fue un hecho decisivo para el desarrollo del orden mundial político, económico, cultural, militar y social que vivimos hoy en día, no es este derrumbe el que inicia la dinámica de la desconocida geopolítica del miedo. Este concepto, novedoso para muchos, refleja muy bien cómo funciona el mundo actualmente.
La caída del Muro de Berlín sirvió para consolidar a Occidente como referente del modelo político y económico perfecto. A partir de este momento histórico (la desaparición del bloque comunista o, al menos, de su fuerza geopolítica), la primera potencia mundial, Estados Unidos, y sus seguidores (los países occidentales), no tenían un enemigo poderoso que les hiciera frente política, económica o militarmente. Así pues, se afirmó la supremacía occidental, encabezada por Estados Unidos.
La consolidación del modelo occidental significa “el fin de la Historia”, según el politólogo Francis Fukuyama, quien asegura que con este proceso hemos asistido a “el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final del gobierno humano”. Una reflexión que merece ser leída dos veces.
La geopolítica del miedo, que nace precisamente en el corazón de Occidente, está más relacionada sin embargo con otro derrumbe mucho más reciente que el del Muro del Berlín: el ataque a las Torres Gemelas, el 11 de Septiembre de 2001.
Este acontecimiento fue retransmitido por todo el mundo, y los medios de comunicación lo publicaron como si el terrorismo fuera una amenaza que se había extendido globalmente. Las torres en llamas y los impactos de los aviones se pudieron ver repetidos durante semanas, clavándose en los ojos de las personas, que jamás olvidarían aquel momento. Inmediatamente después de los ataques, el Gobierno estadounidense, que asumió que la seguridad nacional estaba seriamente amenazada, comenzó una guerra contra el terrorismo a escala internacional.
Según algunos autores, el 11 de Septiembre tuvo un efecto positivo, ya que permitió dimensionar los peligros globales, como el terrorismo internacional, propiciando una mayor cooperación entre los países (Beck, U. 2002). Para otros, el papel de “policía global” que había adoptado Estados Unidos y las medidas de seguridad que ponía en marcha, como la Guerra de Irak (2003-2011), suponían acciones e intervenciones ilegítimas a favor de la seguridad nacional (Todorov, T. 2008).
El 9/11 ha sido posiblemente el día más importante del S.XXI. Sirvió para determinar el orden mundial actual, que se ha perpetrado mediante una inteligente estrategia politico-militar por parte de Estados Unidos y sus aliados. A partir de ese momento, portar la bandera en defensa de la seguridad y la paz justifica cualquier acción, aunque sea bélica. Conceptos como “seguridad nacional”, “guerra de prevención”, “doctrina del shock” o “terrorismo internacional” sustentan la teoría de la geopolítica del miedo.

Todo sea por “la seguridad nacional”

Es uno de los mantras del Gobierno de Estados Unidos. La seguridad nacional está presente en todos los discursos oficiales y se ha instalado en las cabezas de los ciudadanos, que están convencidos de que hay un enemigo que pretende atacarles.
Si en el S.XX el enemigo de la seguridad nacional estadounidense eran “los comunistas”, en este S.XXI el principal enemigo es el mundo islámico. A partir de este momento, cualquier acción contra “el enemigo” está justificada porque “está en peligro la seguridad nacional”.
occidente
De esta manera, la invasión de Afganistán queda justificada por los ataques a las Torres Gemelas, o la invasión de Irak por el potencial peligro que supone el régimen iraquí para la seguridad nacional de Estados Unidos.
La defensa de la seguridad nacional acaba legitimando la toma del poder por parte de las fuerzas armadas y la violación sistemática de los derechos humanos. Las guerras que buscan la seguridad y la paz
Mediante la expansión del miedo, impulsada por la necesidad de tener siempre un enemigos, se ha conseguido que gran parte de la población occidental esté excesivamente atemorizada por la amenaza terrorista. Así, ha crecido un odio hacia ciertos grupos étnicos y determinados países que difícilmente va a poder ser superado.
A través de mentiras y constantes ataques mediáticos, la sociedad occidental ha interiorizado el mensaje que, desde el poder, se quería transmitir: Venezuela es mala. Irán es malo. Los musulmanes son sospechosos. Hay que aumentar el gasto militar. Hay que estar preparados. Lo más importante es la seguridad nacional. Estamos en peligro. Cuba es mala. Corea del Norte nos quiere aniquilar. Hay que intervenir en Afganistán. Hay que intervenir en Libia. Hay que intervenir en Siria. Hay que tener más armamento que el enemigo. Debemos combatir el Eje del Mal… etc.
Como dijo Joseph Goebbels: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Y así funciona la política del miedo, que, además, consigue su objetivo al promover el odio en su país y también en el país enemigo
El odio es la chispa que enciende los conflictos bélicos. ¿A quién puede interesar que exista odio en el mundo? ¿Quién sale ganando cuando hay una guerra? Más adelante lo analizamos.
Mediante las artes de la política del miedo no sólo se consigue convencer a la población de que es necesario entrar en guerra con tal país o invadir cierto territorio. Con el miedo, los gobernantes alcanzan también sus objetivos políticos y económicos. Si un gobierno quiere que la población apoye una decisión política, lo mejor es hacer creer a las personas que esa decisión es la correcta. Y, ¿cómo se consigue eso? Difundiendo la idea de que no tomar esa decisión es incorrecto, inapropiado, catastrófico, inquietante, terrorífico.

La política del miedo en España

En España, un claro ejemplo de cómo funciona la política del miedo fue el ya célebre Referéndum sobre la OTAN, realizado en Marzo de 1986, en el que se preguntaba a la sociedad española sobre la permanencia de España en la OTAN, a la que pertenecía desde Mayo de 1982.
En este acontecimiento se pudo asistir a dos prácticas muy utilizadas en la política: el cambio de discurso y la manipulación de la opinión pública a través del miedo. El cambio de discurso se pudo observar de manera muy evidente. Antes de entrar en el Gobierno, el PSOE se había manifestado en contra de la permanencia en la OTAN, usando el eslogan “OTAN, de entrada no”. En cuanto estuvo en el poder, esa posición cambió.
OTANO
Además, la redacción de la pregunta fue considerada tendenciosa, pues encaminaba a los ciudadanos hacia el SÍ a la hora de votar, tal y como apoyaba el Gobierno. El papel que se entregó a todos los ciudadanos españoles mayores de 18 años contenía el siguiente texto:
El Gobierno considera conveniente, para los intereses nacionales, que España permanezca en la Alianza Atlántica, y acuerda que dicha permanencia se establezca en los siguientes términos:
  • 1.º La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada.
  • 2.º Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español.
  • 3.º Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España.
¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?
La principal crítica al referéndum, además de la polémica redacción de la pregunta, fue la intensa injerencia del presidente del Gobierno español, Felipe González, quien el día anterior a la votación apareció en la televisión, en prime time, advirtiendo de las consecuencias negativas de votar en contra de la OTAN. El presidente que poco tiempo atrás había defendido el NO, ahora se presentaba en la televisión, hablando ante todo el país, con un discurso diametralmente contrario: era necesario apoyar el SÍ.
Un claro ejemplo de la política del miedo. ¿Cómo convencer a la sociedad de que lo conveniente es es hacer algo? Transmitiendo la idea de que no hacerlo traerá inseguridad, inquietud y resultados negativos para el país. Así se convence a la gente, que no quiere sufrir este tipo de consecuencias.
En realidad el ingreso en la OTAN era la entrada definitiva en uno de los dos bloques en los que estaba dividido el mundo en aquel momento. España, después de décadas encerrada en un sistema dictatorial y autárquico, era recibida con los brazos abiertos por el bloque occidental, que representaba la libertad económica, la democracia y el progreso.
El miedo que se transmitió a la sociedad fue el miedo a no pertenecer a ningún bando, miedo a estar en tierra de nadie, miedo a estar solo, miedo a no poder desarrollarse como país (este último es un miedo comprensible, pero, ¿a caso no existe el desarrollo fuera del ámbito occidental?). En definitiva, aunque fuera una organización militar (y, en principio, a nadie le gusta la guerra), lo conveniente era seguir en la OTAN, para así formar parte del selecto club de Occidente.
Junto con España, otros muchos países forman la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que, en la actualidad, vela por la paz y la seguridad mundial de la mano del Ejército de Estados Unidos. La OTAN es una de las principales organizaciones que ponen en práctica la geopolítica del miedo.

Enemigos por todas partes

Desde el mes de Octubre del año 2001 hasta nuestros días, Estados Unidos encabeza una operación internacional en busca de los enemigos de su seguridad nacional, que ahora ha pasado a ser la seguridad global. Los enemigos de Estados Unidos son los enemigos del mundo, y así se ratifica en los organismos internacionales, como la ONU, donde la voluntad de Occidente (que es la voluntad de Estados Unidos), se hace cumplir en el ámbito de la seguridad.
El Consejo de Seguridad de la ONU parece tener la verdad absoluta en lo referente a lo militar y a la guerra, y se erige como mediador de todos los conflictos. Como dice Eduardo Galeano “parece que, hoy por hoy, las guerras están bien cuando las Naciones Unidas las aprueban, y están mal cuando no las aprueban.”
Una de las claves de la geopolítica del miedo es que, en sus primeros años de planteamiento, el enemigo era invisible. No era un ejército en concreto ni un país determinado. Según Juan Manuel Fernández Chico, “la envergadura del enemigo recaía en un sujeto invisible y marginado que intentaba propagar el terror a través de pequeñas escaramuzas y ataques suicidas. Esta figura permitió asociar la seguridad nacional a paisaje, zonas y grupos sociales y étnicos, en parte por la necesidad de encontrar una forma palpable al villano sin figura. El nuevo enemigo global, que había golpeado lo más profundo de Estados Unidos, no era una nación o un Estado, y podía esconderse en cualquier lugar, haciendo vulnerable todo espacio público como aeropuertos, estaciones de metro o plazas comerciales.” (Fuente: Revista Razón y Palabra).
En la actualidad, en cambio, el enemigo ya no es invisible. Está detectado y señalado por el dedo acusador de Estados Unidos. En el S.XX era obvio quién era el enemigo del mundo. Ronald Reagan lo dejó muy claro cuando pronunció su famosa frase “the empire of evil” (el imperio del mal), refiriéndose a la Unión Soviética. Con esa calificación, Estados Unidos quería hacer saber al mundo entero qué bando era el bueno y cuál el malo. Además de esa famosa frase, en el mismo discurso Reagan afirmó que los Estados Unidos no sólo debían igualar, sino exceder las capacidades militares estratégicas y globales de los soviéticos. Toda una declaración de intenciones en busca de la paz.
En este S.XXI, con la Unión Soviética desaparecida, los mensajes oficiales siguen portando el mensaje de la política del miedo. En su discurso de Estado de la Unión de 2002, el entonces presidente George W. Bush utilizó la expresión “axis of evil” (el eje del mal) para describir a los países que supuestamente apoyan el terrorismo. Las naciones mencionadas por Bush en su discurso fueron Irak, Irán y Corea del Norte, a los cuales se les sumaron posteriormente Libia, Siria, Cuba, Bielorrusia, Myanmar y Zimbabwe.
Una vez realizada la identificación de los países enemigos, Estados Unidos y el resto de países occidentales emprenden contra ellos una política de aislamiento internacional acompañada por un constante ataque mediático para perjudicar su reputación y difundir una mala imagen de ellos. Los países considerados ‘enemigos’ por Estados Unidos nunca recibirán un buen trato en los medios de comunicación occidentales. Esa es una de las características de la política del miedo: la sociedad siempre ha de sentir que tiene enemigos acechándola.
Además de ataques mediáticos y aislamiento internacional, Estados Unidos impone una serie de sanciones a los países que considera terroristas. Por ejemplo: vigilancia de las exportaciones, restricciones en la ayuda económica, bloqueo de créditos en el Banco Mundial, prohibición a ciudadanos estadounidenses a establecer relaciones financieras con alguno de estos países… etc.
Aunque los tachados como ‘enemigos’ niegan su relación con el terrorismo, Estados Unidos ya ha decidido que es hora de actuar. Antes de darles tiempo a defenderse con argumentos, el ejército estadounidense invadió Irak, un país que, según los servicios de inteligencia americanos, tenía poderosas armas de destrucción masiva. La Guerra de Irak (2003-2011) terminó con el derrocamiento del gobierno local y la victoria occidental, pero no se encontró el armamento que se buscaba.
La Guerra de Irak está enmarcada dentro de una operación militar a gran escala es conocida como War on Terror (guerra contra el terror). Es una guerra contra el terrorismo internacional que, desde el año 2001, a llevado a tropas occidentales a ocupar distintos países del mundo: Somalia, Yemen, Pakistán, Irak o Afganistán.

Guerras en busca de la paz

Aunque suene irónico y hasta contradictorio, las guerras que emprende Occidente siempre buscan la paz y la seguridad. Siguiendo esta teoría, guerra equivale a paz. Lo que no dicen es dónde se instalará la paz gracias a la guerra. Una guerra en defensa de la seguridad nacional, por definición, busca la paz en la nación del que ataca, no en el país atacado. Así pues, la guerra contra el terrorismo no busca la paz en el Medio Oriente, sino en los países occidentales.
Para asegurar la paz, muchas veces es necesario adelantarse al mal. Para ello los ejércitos occidentales han desarrollado las conocidas como ”guerras de prevención”. Este tipo de ataques son los que mejor evidencian la política del miedo. Sin necesidad de probar nada, con una simple sospecha ante una posible amenaza, Occidente se justifica para atacar con el discurso de: “atacamos porque este enemigo representa una amenaza para nuestra seguridad nacional”.
Una de las más famosas “guerras de prevención” es la Operación Ópera, que llevó a Israel a matar a diez iraquíes y a un francés en un rápido movimiento militar contra una instalación nuclear al sur de Bagdad que había sido puesta en marcha por Irak con ayuda de Francia, ratificando ambos países que era con fines pacíficos. Israel no lo creyó así y vio una potencial amenaza de su seguridad nacional. Así pues, una escuadra de la Fuerza Aérea Israelí voló rápidamente hacia Irak, entró en su espacio aéreo, bombardeó la instalación y volvió a casa tranquilamente. Fue una operación de prevención, motivada por el miedo.
La siguiente viñeta de El Roto refleja muy bien cómo funciona el miedo cuando se relaciona con la guerra. La geopolítica del miedo, apoyada en las guerras de prevención, se basa en el dicho “más vale prevenir que curar”. Una vez realizado el ejercicio de prevención, se puede saber si era necesario o no atacar.
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Viñeta de El Roto para el periódico El País (Abril 2007)
Cuando terminó la Guerra de Irak se descubrió que el principal motivo por el cual se había atacado había sido una mentira. En este caso la política se aferra a otro refrán: “Más vale pedir perdón que permiso”. Las cifras de muertos en Irak varían entre los 150.000 y el millón de personas. Las ganancias de la industria armamentística occidental fueron mucho mayores.
En el caso más actual de la Guerra de Siria, Estados Unidos se ha declarado a favor del bando rebelde, en contra del gobierno sirio. El apoyo económico y militar que EEUU haga a los rebeldes dividirá a la comunidad internacional, ya que otras potencias como Rusia o Irán apoyan al gobierno sirio. En este caso no se puede hablar de guerra de prevención, pero sí de “guerra por la paz”. Estados Unidos y Europa ya han desatado el miedo asegurando que el gobierno sirio tiene y utiliza armas químicas. La justificación ya está hecha. El camino hacia la guerra tendrá el visto bueno de la sociedad occidental. Y si, una vez acabada la guerra, se demuestra que el gobierno sirio no tenía armas químicas, “más vale pedir perdón…”.
En el siguiente mapa, elaborado por Le Monde Diplomatique y titulado muy acertadamente “Geografía del caos”, muestra la región del mundo que más está sufriendo la “guerra contra el terrorismo” llevada a cabo por Estados Unidos y sus aliados. Esta zona, conocida como “el Gran Oriente Medio”, comprende el territorio continental desde el Cuerno de África hasta Pakistán.
Después de varios años de constantes noticias negativas sobre esta región, la mayor parte de la opinión pública occidental tiene asumido que es una zona peligrosa y repleta de terroristas que amenazan la paz y la seguridad mundial. Así pues, la intervención de la OTAN y del Ejército de Estados Unidos en estos países es necesaria, y vela por la paz.
Pero, a la hora de valorar la intervención occidental en esta zona, también hay que tener en cuenta un dato: es la región con mayores reservas de petróleo del planeta. Por tanto, los intereses económicos y geoestratégicos son más que evidentes. Resulta cuanto menos curioso que sea justamente en los países con mayor riqueza de recursos energéticos donde estén teniendo lugar las guerras y conflictos más graves.
Alguien podría caer en la tentación de pensar que los asuntos geopolíticos en esta región del mundo se basan en la difusión del miedo para justificar un proceso de invasión que lleve a Occidente a hacerse con el control de las reservas de petróleo.
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Mapa: Géographie du “chaos”. Fuente: Le Monde Diplomatique
Además de buscar la paz en el exterior, con la geopolítica del caos se consigue la paz en el interior. Si hay guerra con otros países, el país está en paz consigo mismo. La población renuncia a enfrentarse al gobierno porque éste está dedicado a proteger al país de los enemigos exteriores. Es decir, la labor del gobierno se respeta en el país gracias a la existencia de enemigos.
Como muy bien se dice en la famosa novela 1984, de George Orwell, la guerra provoca que los ciudadanos no se levanten contra el Estado ante el temor al enemigo; de esta manera se mantiene la paz.
El Gran Hermano orweliano podría ser el protagonista de este artículo, pues refleja perfectamente la dominación de la sociedad a partir del miedo. Esta entidad representa al poder: a los gobernantes, las instituciones, los poderes fácticos…
Uno de los brazos del Gran Hermano son los medios de comunicación, a través de los cuales se convence y atemoriza a la población para ganarse la legitimación de las acciones. A través de la información que recibe, la población cree conocer bien al enemigo y, aunque en realidad están siendo desinformados, las personas apoyarán cualquier acción de su gobierno contra el rival.

Geopolítica del miedo en el otro bando

Con la identificación de enemigos, automáticamente el mundo se divide en “buenos” y “malos”. Hasta ahora hemos repasado el uso que hacen “los buenos” de la política del miedo, pero estas prácticas también son utilizadas por “los malos”. Por ejemplo, ¿cómo se ve beneficiada Corea del Norte por la geopolítica del miedo? Amenazando con seguir su programa nuclear si Estados Unidos no retira su ejército de la zona. Así consigue también sus objetivos geopolíticos, infundiendo miedo a Occidente.
Otro ejemplo, a escala nacional, lo encontramos en la política del miedo usada por la banda terrorista ETA en España, que se beneficia de tratos políticos con el Gobierno a cambio de no volver a la acción armada. Es decir, amenazando con un regreso de la violencia, del terror, esta organización consigue su propósito político. Es un chantaje utilizando la política del miedo.
Lo mismo ocurre a escala global con el caso del Estado Palestino y Occidente. La Autoridad Nacional de Palestina (ANP) es una organización administrativa que gobierna la Franja de Gaza y parte de Cisjordania. La ANP utiliza la política del miedo ante Estados Unidos, Europa e Israel. Actualmente es un estado mantenido económicamente por Occidente, a cambio de no extender el terrorismo. La ANP se dirige hacia Occidente y transmite el siguiente mensaje: “¿Qué queréis? ¿Que nos radicalicemos?”. Ante la posibilidad de un estallido terrorista en esa zona contra Israel, a Occidente le conviene apoyar económicamente al Estado Palestino (cuyo PIB depende en un 30% de las ayudas extranjeras), si bien es cierto que políticamente se sitúa en el bando contrario, con Israel.
En el caso de Palestina, es curioso ver cómo Occidente se mantiene en una posición incómoda entre las dos partes. Ayuda a Palestina sin dejar de ser aliado de Israel. Y muchas veces esa situación es difícil de comprender, como en el caso del aeropuerto que España construyó para los palestinos en 1998 y que fue bombardeado y destruido por Israel en 2001.
Otro ejemplo del uso del miedo hacia Occidente por parte de otros países es Marruecos y su gestión de la emigración hacia Europa. El país del Magreb es la puerta hacia el Viejo Continente, y desde Europa la inmigración se ve como un problema. Marruecos tiene “la sartén por el mango” en el sentido de que puede controlar la salida de emigrantes. Así, utiliza la política del miedo para chantajear a los países europeos: “Si no nos ayudáis económicamente, dejaremos la frontera abierta para que los emigrantes africanos puedan llegar hasta Europa”. De esta manera, Marruecos recibe miles de millones de dólares cada año a cambio de mantener las puertas cerradas y de impedir que lleguen inmigrantes en masa a los países del Sur de Europa.
Como se puede comprobar, la táctica de utilizar el miedo se utiliza tanto desde Occidente como desde otros países. En cambio la opinión que merecen ambas partes es distinta. Cuando se trata de países no occidentales, la política del miedo equivale a chantaje. Cuando son Estados Unidos, Europa o Israel quienes se justifican con el miedo para tomar decisiones militares, económicas o políticas, se está asistiendo a un ejercicio de responsabilidad y de prevención.

La doctrina del shock

Una de las teorías más interesantes en cuanto al miedo y la política es la conocida como doctrina del shock, un concepto que nació en el año 2007 con la publicación del libro homónimo, de la periodista canadiense Naomi Klein.
El planteamiento de Naomi Klein sostiene que el capitalismo neoliberal se alimenta de los desastres naturales, de la guerra y el terror para establecer su dominio. Es decir, el poder y la hegemonía del sistema se basan en el miedo, que nace de desastres, guerras y terror. Todos ellos términos de connotación negativa. En cierta manera, se puede decir que el capitalismo está muy relacionado con lo negativo.
En el libro y documental La doctrina del shock, se afirma que las políticas económicas del Premio Nobel Milton Friedman y de la Escuela de Economía de Chicago (neoliberales) han alcanzado importancia en países con modelos de libre mercado no porque fuesen populares, sino a través de impactos en la psicología social a partir de desastres o contingencias, provocando que, ante la conmoción y confusión, se puedan hacer reformas impopulares. Se supone que algunas de estas perturbaciones, como la Guerra de las Malvinas, el 11 de septiembre, el Tsunami de 2004 en Indonesia, o la crisis del huracán Katrina pudieron haber sido aprovechadas con la intención de forzar la aprobación de una serie de reformas.
En el documental se repasa cómo las teorías radicales de Milton Friedman se pusieron en práctica, durante los años setenta, en países tan dispares como en el Chile de Pinochet, la Rusia de Yeltsin, la Gran Bretaña de Thatcher y, más recientemente, en Afganistán e Irak. The Shock Doctrine pone al descubierto el lado más oscuro de la ideología de Friedman, tan impopular que sólo pudo imponerse mediante la tortura y la represión.
En la actualidad no encontramos ejemplos tan dramáticos como los expuestos en La doctrina del Shock, pero lo cierto es que, aprovechando momentos de convulsión o conmoción (momentos de shock), como una crisis económica, los gobernantes ponen en marcha políticas de marcado carácter neoliberal que, de otra forma, no podrían haber iniciado por ser impopulares.
Fuente :  El Orden Mundial
Visto en  :  Sociólogos Plebeyos