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sábado, 8 de noviembre de 2014

OUIJA, PSICOFONÍAS Y OTROS PELIGROS: ¿JUGAMOS AL ESPIRITISMO?

¿Qué hay de malo en intentar contactar con el mas allá? ¿Qué peligro puede encerrar una simple psicofonia, unos garabatos psicográfiados o una sesión con la tabla OUIJA? Todos los días miles de preadolescentes, en todo el mundo, se inician en estas prácticas que, en ocasiones, desatan procesos psicológicos irreversibles, con un final trágico. Desordenes emocionales, suicidios, incluso asesinatos, han tenido su origen, o su justificación en prácticas como “el juego del vaso”.




En 1995 publique el libro “Los peligros del esoterismo” (Ed. Contrastes), el primer estudio realizado en España sobre los diferente riesgos que implica el mundo del misterio. Uno de sus capítulos, el 3º, estaba dedicado a las adicciones que pueden generar las prácticas paranormales, y para ilustrarlo relataba el caso de mi “madrina”; la mujer que, hace muchos años, me introdujo en el mundo del ocultismo. Josefa Losada “Casandra” ha sido una de las “meigas” más querida y conocida de Galicia. En publicaciones especializadas, como la veterana Karma-7 se constató en más de una ocasión la credibilidad y el apreció que tenía en la comunidad esotérica española. Socióloga formada en La Sorbona, y discípula aventajada del Marqués Diego de Araciel, cualquiera podría pensar que Casandra era la persona más cualificada psicológica y espiritualmente para adentrarse en las prácticas paranormales. Yo hice mi primera sesión de OUIJA y mis primeras “echadas” de tarot de su mano.

Todos los jueves, un puñado de jóvenes adolescentes “amadrinados” por Casandra nos reuníamos en su domicilio, una vez concluida su consulta, para charlar sobre el mundo del misterio, o iniciarnos en alguna de sus prácticas. Pero un jueves todo fue diferente. Aquella tarde Casandra estaba distinta. Según nos contó, unas noches antes se había levantado en plena noche con un impulso incontenible por escribir algo. Su brazo –decía- parecía tener vida propia, y sin poder evitarlo comenzó a garabatear unos extraños mensajes y dibujos.

Casandra nos mostró aquellas primeras psicografías en las que, recuerdo perfectamente, aparecía el dibujo de un hombre calvo y mayor, y una frase “muero por amor”. También aparecía el dibujo de una especie de siniestro “duende” apostado al lado de una cama, una serie de frases y nombres que parecían sin sentido. Mi obsesión compulsiva por el dato me impulsó a pedirle a Casandra aquella primera psicografía para incluirla en mi archivo. Sería interesante -pensé- realizar un peritaje caligráfico, e incluso un análisis grafológico de aquella letra. Casandra accedió y yo me llevé la psicografía. Algunos días después me llamó, visiblemente emocionada. Sin poder contener los sollozos dijo que, si aún la conservaba, le devolviese la psicografía. Ya había descubierto el significado de la misma. Casandra había recibido dias antes una petición de ayuda por parte de una mujer preocupada por su esposo, el médico mayor y clavo de la psicografía, según ella, que terminaría suicidándose aquella semana “por amor”, con una sustancia médica mencionada en el mensaje psicográfico.

Aquello impactó tanto a mi madrina que se obsesionó con la “escritura automática”. Pocos jueves más tarde me mostró una enorme carpeta repleta de mensajes psicográficos que ella atribuía a su “espíritu guía”, el siniestro “duende” que aparecía junto a su cama en el primer mensaje. Dia y noche Casandra dejaba su mano sobre hojas en blanco, para que esta garabatease “sola” todo tipo de mensajes. Y como ha ocurrido con tantos médiums, psíquicos y videntes de la historia, su obsesión terminó por distanciarla de la realidad… Los problemas familiares, con su marido e hijos, aumentaban proporcionalmente a su obsesión por la psicografía, que empeoró a cuando empezó a combinar sesiones de OUI-JA con escritura automática, y con telepatía mediúmnica después. En poco tiempo había sufrido un cambio de personalidad brutal que la llevó, al divorcio primero, y a perder la tutela de sus dos hijos después. Luego vinieron los tratamientos psicológicos y psiquiátricos, siendo internada en varias ocasiones. Llegó un momento en que su “adicción” se convirtió en irrefrenable, y una sesión seguía a otra y a otra. La autodestrucción psicológica de mi querida Casandra se convirtió en pozo sin fondo

                                             

Hasta aquí lo que yo contaba en 1995 en “Los peligros del esoterismo”, dando testimonio, a través del caso de mi “madrina”, de la autodestructiva obsesión a que pueden conducir las practicas paranormales… Desgraciadamente el túnel en el que se vio inmersa Casandra no terminó en la adicción. Mi “madrina” continuó entregada a lo que creía mensajes del más allá, aún después de haber perdido a su familia, y de haber rechazado varios tratamientos psiquiátricos. En octubre de ese mismo año, pocos meses después de la publicación de mi libro, su cadáver fue encontrado en el patio de luces del edificio donde vivía, y donde antes nos reuníamos todos los jueves. Se había precipitado por la ventana del sexto piso. Sólo con su muerte dejó de recibir mensajes de aquel “duende”… Por desgracia el de mi madrina tampoco es un caso aislado.

Riesgos de la experiencia paranormal

Como ya he explicado en trabajos anteriores, el del fraude, es sólo el primer riesgo que afrontamos al adentrarnos en el mundo del misterio. El siguiente y uno de los más habituales, es el de la adicción y ahí empiezan los problemas.


                                               

Que un sacerdote católico escriba advirtiendo sobre los riesgos de las experiencias paranormales no es algo muy usual, pero que quien lo hace sea Capellán Castrense, y donde lo haga sea en la revista oficial de la Guardia Civil, es aún más extraordinario. Por eso acudí a entrevistarme con Ernesto J. López, autor de varios artículos en la revista Guardia Civil, a su domicilio situado muy cerca del cuartel general de la benemérita en la calle Guzman el Bueno, de Madrid. En el artículo “Psicofonías o voces sin rostro”, el capellán del instituto armado termina su texto con el siguiente párrafo: “Abstenerse de hacer experimentos. Los fenómenos paranormales son extremadamente peligrosos. Sobretodo para personas inestables psíquicamente… ¿Qué influencia puede tener la psicofonía sobre el experimentador? El experimentador puede caer en auténticos desequilibrios psicológicos, verdaderas neurosis obsesivas, con todas sus consecuencias”. Y cuando nos entrevistamos con el padre Ernesto López, este ahondaba en esta advertencia, enumerando diferentes casos de trastornos del sueño, alteraciones de la personalidad, tendencias suicidas y hasta homicidios que, en su opinión, se originaron en la práctica irresponsable de las psicofonías o la TCI

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En este sentido el barcelonés Silesio Darnell, microbiólogo y veterano experto en psicofonías, recordaba para EL ARCHIVO DEL CRIMEN casos de alumnos suyos que, tras creer obtener los primeros resultados positivos, “se sienten tan obsesionados por conseguir nuevas grabaciones, que comienzan a desatender todos los demás aspectos de sus vidas, para dedicarse día y noche a la experimentación. No sería la primera separación o divorcio causado por esa obsesión. Pero es que algunos incluso comienzan a delegar todas las decisiones de su vida a lo que les digan las voces…”.No es el lugar para enjuiciar cual es el origen de las psicofonías o las psicoímagenes, ya que sea este ondas espúreas de radio, restos magnéticos en las cintas o fallos electrónicos, interferencias, etc, lo importante es el efecto psicológico que pueden producir en la mente del experimentador lo que este considera “voces del mas allá”, o incluso mensajes extraterrestres.

Según recordaba Darnell, en algunos casos extremos el desenlace de esa obsesión puede ser dramático “Verás, Manuel, con frecuencia quienes investigamos las psicofonías hemos obtenido grabaciones amenazantes. “Vas a morir”, “¡Te mataré!”, y cosas similares. A un joven alumno mío le tocó vivir esa experiencia. Si no estas acostumbrado, puede llegar a ser realmente desagradable. En su caso, una voz lúgubre lo amenazaba de muerte en una psicofonía, y fue tal el terror que le inspiró la grabación, que cayó en un proceso depresivo y autosugestivo que desembocó en un suicidio…·.

                                                

Probablemente a quienes carecen de información sobre la casuística suicida, o quienes, no se han visto involucrados en alguno de estos sucesos, como el de mi “madrina”, les cueste trabajo asimilar que unas experiencias tan aparentemente inofensivas como las pseudoespiritistas, puedan desembocar en un suicidio. Sin embargo, mucho antes de episodios tan tristemente célebres como los suicidios del Templo del Pueblo en Guyana, la Orden del Templo Solar en Suiza, o Heavens Gate en EEUU, en España ya habíamos documentado casos de suicídios colectivos por parte de quienes se creían en contacto con extraterrestres.

Las psicofonías, como la escritura automática, son sólo dos de las técnicas de “contacto” que emplean habitualmente quienes intentan comunicarse con otros mundos, en el contexto paranormal. Sin embargo la práctica más habitual, sobretodo entre los más jóvenes es la vasografía o OUIJA: el siniestro “juego del vaso”.

¿Jugamos al espiritismo?

Digan lo que digan, psicólogos, parapsicólogos y psiquiatras conocen con bastante profundidad como funciona el famoso “juego del vaso”, que todos hemos practicado en alguna ocasión. Desde su invención, a manos de unos avispados empresarios americanos que quisieron aprovechar el tirón del espiritismo a finales del siglo XIX, la tabla OUIJA ha sufrido todas las variaciones posibles, aunque yo la dividiría en dos grandes tipos. Por un lado la que utiliza una copa o baso, circular, y que es utilizada por varios pariticipantes; y la que utiliza una planchette, que puede llevar incorporado un lapiz o una lente, y que puede ser utilizada por solo un participante. El segunda caso, en mi opinión, puede ser más potencialmente peligroso. Sin embargo muchos psiquiatras llegan a diagnosticar como terapia el uso de la OUIJA a pacientes, por ejemplo con problemas de autismo, sabiendo que lo que hace la tabla es extraer contenidos de nuestro inconsciente. O al menos eso supone la ciencia.

                                                   

Muchos psiquiatras, incluyendo a nuestro querido Dr. Fernando Jiménez del Oso, sobradamente erudito en estas cuestiones, no desaconsejan el uso de la OUIJA siempre y cuando se realice con una supervisión apropiada. Infinidad de estudios, como los realizados en la Sociedad Española de Parapsicología, utilizando una OUIJA electrónica con sensores conectados a los dedos de los participantes, han demostrado que son imperceptibles movimientos musculares inconscientes los que hacen que el vaso o planchette se desplace sobre el tablero. De hecho se trata exactamente del mismo fenómeno de acción ideomotriz que podemos ver en la radiestesia, donde el péndulo o las varillas amplifican esos pequeños movimientos musculares para hacerlos perceptibles por el zahorí. O el mismo fenómeno que se utiliza en otros “juegos espiritistas” como la Verónica o “test del libro”, y también en especialidades del ilusionismo, como el cumberlandismo o falsa telepatía, donde es un tercer sujeto el que “lee” nuestros micromovimientos musculares para obtener una información.Sin embargo para el 99% de los seres humanos la OUIJA es una forma de contactar con el más allá. Y lo verdaderamente preocupante es que, según diferentes estudios psicológicos, como el realizado en el Gabinete Psicopedagógico del Ayuntamiento de Elche, hace ya más de 15 años, un alto porcentaje de menores comienza a coquetear con “juegos” como la OUIJA, a partir de los 6 años de edad, y en sus propios centros escolares.“Espiritismo” en el recreo


Resulta alarmante el grado de ignorancia de los padres, con respecto a las actividades clandestinas de sus hijos. Por supuesto que el consumo de drogas, el alcoholismo infantil o el acoso escolar o sexual en Internet son temas mucho mas graves, así que si los padres desconocen ese tipo de actividades no es extraño que ignoren también la afición que tienen muchos menores a “jugar al espiritismo” en sus recreos escolares. Por desgracia lo normal es que sólo cuando esas prácticas tienen un final traumático, lleguen al conocimiento de los padres.

                                                
Basta revisar nuestro archivo, para descubrir que sólo en los últimos 12 meses se han producido numerosas alarmas en centros escolares de todo el mundo, a causa del “juego” de la OUIJA por parte de menores, que alcanzaron proyección internacional.Uno de los casos más extraordinarios, desde el punto de vista psiquiátrico, se produjo abril, en el colegio Villa de las Niñas, de la población mexicana de Chalco, donde hasta 600 alumnas desarrollaron una parálisis similar, que alertó al Ministerio de Salud azteca.
El colegio, dirigido por las religiosas de la congregación Hermanas de María, tenía fama de su estricta educación, y las sospechas sobre algún tipo de maltrato por parte de las educadoras, desató las especulaciones en torno a la causa de aquellas extrañas parálisis. Pero, a pesar de la extrema discreción con que el Ministerio de Salud y el de Educación llevaron el caso, el diario mexicano Excelsior publicó un email enviado por Versa Richardson, directora del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia, a la madre superiora del colegio en el que se sugería que las prácticas de OUIJA que se sabía hacían las alumnas clandestinamente, podía ser la causa de aquellos brotes histéricos y las parálisis asociadas a ellos.

                                       

En agosto fue Colombia la protagonista de un acaso similar. El colegio “Miguel Samper”, de la población de Guaduas (Cundinamarca), fue cerrado a causa de las crisis nerviosas protagonizadas por casi 30 alumnos, de entre 9 y 17 años, supuestamente a raiz de una serie de sesiones de OUIJA. El rector del colegio, profesor Carlos Gómez, tuvo que salir al paso de los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales, para calmar los ánimos de las familias de sus alumnos. Como en todos los casos similares, el contagio psicológico manifestó todo tipo de síntomas: ataques de ira, desmayos, visiones… Una patología muy similar a la de “las brujas de Salem”, pero afortunadamente en esta ocasión no hubo victimas colaterales. Desgraciadamente otras poblaciones colombianas revivieron, meses después, la misma sintomatología desatada por la OUIJA en Guaduas.

A finales de 2007 el pequeño pueblo de Villarrica, de unos 3500 habitantes, en el municipio colombiano de Tolima, también alcanzó una repercusión internacional, gracias a la OUI-JA. Hasta nueve menores, todas alumnas de octavo grado del Colegio Francisco Pineda, habían sufrido una serie de “desmayos inexplicables” tras practicar “el juego del vaso” clandestinamente, ocultas en el hueco de la escalera del mismo colegio. Una de sus compañeras declaraba a la prensa local: “Yo no quise jugar, a mí me dio miedo, cuando ellas terminaron se pusieron muy raras y agresivas, varias de ellas se desmayaron y les salía espuma por la boca. Desde ese día yo no quiero volver al colegio, me da miedo”.

                                                       
Según Claudia Suárez, encargada de atención al usurario de centro medico local la situación atemorizó a todo el municipio, implicando al arzobispado, la alcaldía y el ministerio de educación de Colombia. En este caso, las declaraciones del párroco local, sugiriendo que las niñas pudiesen estar “poseídas” por algún espíritu, no ayudaba mucho a calmar los ánimos. Al contrario. De hecho, en enero de este año, varias jóvenes de Villarrica tuvieron que ser ingresadas de urgencia, por nuevos ataques de histeria originados en la práctica de lo OUIJA, también en el colegio.

Sin embargo un detalle que pasó desapercibido a la prensa internacional, pero que a mi me recordó poderosamente un incidente similar en España, era la descripción que hacían las niñas, de una extraña pareja de aspecto siniestro, que había visitado el pueblo y les había regalado la tabla OUIJA, iniciándolas en su uso. El misterioso joven, un tal Ivan, y su novia, de unos 18 años de edad, aparecieron en el pequeño pueblo de Villarrica de forma tan inexplicable como desaparecieron de él, ya que solo existe una línea de autobús y una carretera, y ningún vecino del pueblo pudo identificar su procedencia. Eso si, su aspecto, vestidos de negro y con un look gótico, llamaban la atención.


                                     

Pues bien, a mediados de los años 80 se detectó en pequeños colegios de Elche la presencia de un personaje similar. Un vagabundo, probablemente víctima de algún trastorno psíquico, o no, que iniciaba a los menores en prácticas esotéricas y satánicas. Lo que Gabriel Carrión y un servidor denominamos “nómada de las tinieblas”, en nuestro libro “El Diablo: El Síndrome del Maligno” (Jucar, 1990) ya que el indigente viajaba por distintas poblaciones españolas, cuando se detectó su presencia en Elche, iniciando a los niños en la práctica de la OUIJA, el tarot, e incluso pequeños sacrificios rituales de animales… Los testimonios de aquellos niños son absolutamente espeluznantes.

Por increíble que parezca varias multinacionales de los juguetes infantiles han fabricado y comercializado la OUIJA como un juego para niños.

La última polémica ha sido protagonizada por la poderosa empresaParker Brother, conocida también por juegos detablero como el Monopoly o Trivial Pursuit.Parker no es empresa independiente sino subsidiaria del gigante juguetero Hasbro, segundo fabricante mundial de juguetes por detrás de Mattel. Y esta poderosa multinacional ofrece, por sólo 15,99 dólares, atractivas tablas de OUIJA, del modelo planchete, más peligroso que el vaso tradicional, para niños de “a partir de 8 años”. En la página web de la compañía se ofrece este producto para venta por Internet. El lema publicitario de la OUIJA de Hasbro es tan falso como casi todos: “¡Como funciona ha sido un misterio durante más de 30 años!”.

                                             

En 1990, como decía anteriormente, varios investigadores, encabezados por Gabriel Carrión, desarrollaron una activa campaña contra otra OUIJA comercializada en todos los grandes almacenes de España, para niños mayores de 36 meses de edad, según indicaba la caja del “juguete”. En aquella ocasión era la prestigiosa empresa de juegues Borrás, la que había comercializado la tabla “guija”, de venta en todas las juegueterías españolas, al módico precio de 1650 pesetas de la época. El lema publicitario del producto era: “Llegue hasta donde la realidad desaparece y prepárese a vivir fascinantes sensaciones”.El pasado mes de mayo se producía un nuevo brote de psicosis entre adolescentes, a raiz de la práctica de la OUIJA, esta vez en Perú. De nuevo gritos, desmayos, convulsiones y comportamientos violentos, en un grupo de seis colegialas, que esta vez pertenecían a un colegio de Pucallpa, en el distrito de La Florida. Lo interesante de este caso es que las jóvenes no habían realizado la OUIJA tradicional, sino que habían utilizado las “ciberouijas” que varias páginas web ofrecen ya a sus usuarios de menor edad. En la era de la informática el ratón y la pantalla del ordenador sustituyen al vaso y la tabla de la OUIJA.Asesinos del más allá

                                    
Cuando, en pleno año 2000, dos agentes de la Brigada de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía me pidieron que nos reuniesemos en Comisaria, para que les diese mi opinión sobre el reciente “crimen de San Fernando”, reconozco que jamás me había encontrado ante un caso tan evidente de responsabilidad penal de las practicas paranormales. Los inspectores me facilitaron datos y fotografía sobre los objetos y escritos encontrados en la inspección ocular de los domicilios de las asesinas, y resulta difícil imaginar mejor tramoya esotérica para un crimen. Tras mucho tiempo “jugando” a las brujas, practicando escritura automática, OUIJA, tarot y demás disciplinas mágicas, Raquel Carlés e Iria Suárez, de 17 y 16 años, decidieron que aquel 27 de mayo de 2000 les apetecía dar un paso más allá, y asesinar a alguien. La escogida fue su compañera Clara García, de 16, a quien le dieron 18 puñaladas, sólo por estar en el lugar inadecuado en el momento inoportuno. Según me mostraron los policías, las jóvenes asesinas tenían cuadernos enteros relatando sus “contactos” con el más allá. E incluso parecían haber preparado la noche del crimen, ilustrándola con las cartas del tarot que se descubrieron en la casa de una de ellas: la torre, la luna, la reina… Para colmo las asesinas, Raquel e Iria, se confesaban “fans” de otro joven asesino, fascinado por el ocultismo, que también acaparó las primeras páginas de la prensa nacional: José Rabadán, el asesino de la Katana. A quien llegaron a escribir, al menos en dos ocasiones, a la prisión donde cumplía condena por haber asesinado a sus padres y hermana, con una espada samurai.

                                 

El atroz “crimen de San Fernando”, fue uno de los más espeluznantes de la moderna historia negra de España. Un asesinato que, aunque cometido en el siglo XXI, contenía elementos mágicos y esotéricos que parecían sacados de la edad media. Pero por desgracia nuestros archivos contienen casos no menos espeluznantes, y que acapararon con menos intensidad, la atención de todos los medios de comunicación del país.Por ejemplo el caso de Alvaro Bustos, en Córdoba, o el de Rosa Gonzálvez en Almansa. Cara y cruz de un mismo delirio. En el primero, un joven apasionado por el ocultismo, y oyente habitual de programas radiofónicos sobre parapsicología, llevó su obsesión esotérica al extremo de asesinar a su propio padre clavándole una estaca de madera en el corazón. En el segundo, una madre, practicante de todo tipo de rituales mágicos de curanderismo, termina asesinando a su propia hija, de 9 años de edad, arrancándole los
intestinos por la vagina, para “sacarle el demonio del cuerpo”

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Ambos casos, terroríficos, ejemplifican el extremo más radical al que puede conducir la obsesión por el misterio. Pero no son sólo más que la punta del iceberg. El pasado 11 de enero, por ejemplo, el Tribunal Penal Central de Londres sentenció que Alberto Izaga era “no culpable” de la muerte de su hija Yanire, de dos años de edad, el pasado junio. A pesar de que este superejecutivo de la multinacional Swiss Re se despertó en plena noche gritando que su hija estaba poseída por el diablo, que los jesuitas planeaban dominar el mundo, y que sus compañeros formaban parte de una secta, y tomando a su hija por los pies le estrelló el cráneo contra el suelo varias veces, ante su impotente esposa. El tribunal británico le aplicó la eximente de enajenación mental transitoria, algo que probablemente no habría ocurrido en un tribunal español..No se le aplico, en 1997, a tres jóvenes de 13, 14 y 18 años apalearon y acuchillaron a la madre de uno de ellos en Fuenlabrada, Madrid, después de varias sesiones de OUIJA en las que “unos espíritus” les obligaron telepáticamente a cometer la agresión… o eso declararon ante el juez.

Extraterrestres asesinos

Tampoco Manuel Suarez obtuvo esa atenuante, tras haber asesinado a su novia y a su hijo, en 1999, a pesar de que la madre del acusado declaró que su hijo vivía obsesionado por los extraterrestres y Jesucristo, y que antes del fatal desenlace estaba convencido de que seres alienígenas compartían su domicilio…

A principios de los 90, y en una larga y costosa investigación, Josep Guijarro y quien esto escribe, rescatamos de los archivos policiales y judiciales el expediente más increíble en la historia de la ufología “criminal” española. Un caso que permanecía sepultado en los archivos desde 1972, y que volvió a ser sepultado tras nuestras pesquisas. Durante seis meses dedicados íntegramente al caso, pudimos entrevistar a los padres, amigos, vecinos, etc, de Joan Turu y Jose Rodríguez, que el 20 de junio de ese año fueron decapitados por un tren, en el apeadero barcelonés de Torrebonica, después de meses de sesiones de escritura automática y contactos “telepáticos” con extraterrestres. Joan y Jose fueron los primeros suicidas de los OVNIs en España, pero no fueron los últimos.

En otros casos los extraterrestres justificaban un delirio homicida, como en el caso de Manuel Suarez en Galicia, o el de Juan L. L., procesado en la Audiencia de Barcelona, por dos homicidios en grado de tentativa. El acusado apuñalo a sus padres, en 1999, impulsado por los “mensajes telepáticos” que recibía de los alienígenas que habían poseído el cuerpo de sus progenitores.

Su caso es muy parecido al protagonizado por R. J. Moody, autor de dos asesinatos en EEUU causados, según su declaración, por los contactos que Moody protagonizaba con seres extraterrestres de diferentes orígenes, y que le habían exigido las vidas de dos mujeres inocentes. Pero Moody fue condenado a la pena capital, y ningún OVNI ha pasado por el corredor de la muerte para salvarlo…

Sin llegar al asesinato, pocos casos ejemplifican mejor las consecuencias de una obsesión paranormal que la historia vivida por J. J. Benítez en 1989. El 5 de mayo de ese año, El País publicó en su sección de 
clasificados este anuncio:



    
      
   











Tengo para usted un mensaje importante de J. J. Benítez”. Exactamente 15 días después, el 20 de mayo de 1989, el mismo diario publicaba un anuncio aún más inquietante: “El escritor J. J. Benítez, y Jorge Benítez, se encuentran en estado de coma. Se ruega a sus padres y hermana comunicarse con Sonia Cronfel. Teléfono 91/248 78 36 “. La publicación de este anuncio produjo gran preocupación en la familia del escritor y en la comunidad ufológica. Se armó tal escándalo que el mismo Benítez tuvo que aparecer en televisión desacreditando la noticia. Y el Pais publicó una columna de rectificación en la sección “Sociedad”, informando que el periodista navarro se encontraba en perfecto estado de salud, y disculpandose por el pánico que aquel anuncio había provocado. Dos días después el defensor de los lectores se ponía en contacto con la contratante del anuncio, una tal Sonia Cronfel, quien insistía, pese a todo, en la credibilidad de la información, mostrándose indignada con el periódico por su nota de desmentido. Sonia Cronfel argumentaba tener información de origen sobrenatural que apuntaba a que Benítez estaba destinado a casarse con su hermana Hilde, y que a la vez tenían un hermano llamado Jorge, destinado a ser el esposo de Sonia. Aseguraba que ambos, como otros humanos con un destino importante, habían sido clonados y se encontraban prisioneros en cárceles subterráneas, y cosas aún mas disparatadas.

Tras 17 años de silencio sobre este insólito episodio, Juan Cronfel, hermano de Sonia y Hilde, se puso en contacto con la revista El Ojo Crítico (ojo-critico.blogspot.com) que en su número 48 publicaba una entrevista exclusiva con él. Nunca antes, ni después, la familia Cronfel había hablado sobre el incidente. En EOC, el hermano de las responsables de aquellos inquietantes anuncios quería desmentir las filtraciones policiales que relacionaban a sus hermanas con una secta denominada “Los hermanos de UMMO”. Según Cronfel, sus hermanas habían sido víctimas de su propia obsesión y delirio con J. J. Benítez, los OVNIs y sus delirantes experiencias en el mundo del misterio.

Parece evidente que, aunque bajo una supervisión médica, la prácticas como la OUIJA pueden tener una dimensión terapeútica, lo cierto es que también encierran serios peligros. Un fusil nos permite cazar y alimentar a nuestra familia, también defender nuestro hogar de las alimañas, pero también puede ser un instrumento de muerte y homicidio, o una herramienta de suicidio. Más aún, nuestros coches son un elemento imprescindible en la civilización actual en todo el mundo. Nos transportan de un lugar a otro rápida y cómodamente pero, en manos inexpertas, e incluso a veces en manos expertas, son los causantes del mayor número de muertes violentas en occidente: los accidentes de tráfico. Con los “juegos” paranormales, ocurre exactamente lo mismo.

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