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domingo, 24 de agosto de 2014

Los sentidos sin sentido. Sinestesia

¿Se imagina que viera usted cada vez que su perro ladra círculos de colores, que chisporrotean ante sus ojos durante un segundo y luego desaparecen como unos diminutos fuegos artificiales? Esto les ocurre a las personas que padecen una anomalía de la percepción llamada sinestesia: cuando oyen, ven lo que oyen; o cuando tocan, oyen lo que tocan. De los sentidos equivocados hablará Redes esta semana.



A veces, los sentidos no tienen sentido, o tienen otro sentido. Para algunas personas, las cifras son colores, o la música tiene tacto, o el sabor aparece con formas geométricas. Esta anomalía de la percepción se llama sinestesia, y según parece afecta a una de cada 2000 personas, mayoritariamente mujeres, que, además, suelen tener una memoria excepcional.

 Eduard Punset entrevista al prestigioso neurólogo norteamericano Richard E. Cytowic, uno de los mayores especialistas en el campo de la sinestesia. Ha publicado muchos estudios sobre la percepción y los sentidos, entre ellos el famoso libro El hombre que saboreaba formas. El programa emite varios reportajes relacionados con el tema, en concreto uno sobre el daltonismo, o la deficiencia en la visión del color, que, como la sinestesia, se debe a un fallo en las conexiones neuronales que procesan los sentidos, y otro sobre los sentidos olvidados, pero imprescindibles para nuestra supervivencia, como el olor y el tacto.

 En plató participan en el debate Óscar Vilarroya, doctor en Ciencia Cognitiva, para quién estos fallos del cerebro nos ayudan a comprender cómo funciona el cerebro normal, y Pedro Montoya, profesor de Psicobiología y experto en el estudio de "miembros fantasma", fenómeno que se da cuando personas que han perdido un brazo o una pierna "sienten" el miembro amputado.

 (Capítulo REDES 232)

¿Tú también eres capaz de ver sonidos?. Descúbrelo en este video sinestético.

La percepción no es nunca idéntica entre dos individuos y, por el contrario, depende de las variaciones anatómicas de sus respectivos cerebros: tal es el caso de la sinestesia, que puede inducirse o descubrirse en función de estas diferencias.




El cruce de sentidos es uno de los fenómenos más extraños que puede desarrollar el cerebro humano, el intercambio de habilidades que supuestamente están confinadas a un solo sistema: el visual, el auditivo, el olfativo, el táctil, el del paladar.

Sin embargo, por razones que no se han aclarado del todo, en ciertas personas ocurre el trastorno conocido como “sinestesia”, que el gran Baudelaire y otros poetas absínticos del siglo XIX elevaran a categoría de motivo literario: el hecho de, efectivamente, sentir algo con un sentido distinto al que debería corresponderle.

En el caso específico de personas que dicen ver los sonidos, una investigación reciente sugiere que, lejos de considerarse un trastorno, este tipo de sinestesia podría deberse a variaciones específicas de la anatomía cerebral, pero más sorpresivo todavía es que estas diferencias se observan tanto en el cerebro de quienes dicen experimentar la ilusión y de quienes no.

En el experimento se analizó con resonancias magnéticas la reacción de 29 voluntarios a flashes y sonidos intermitentes: se lanzaba un flash seguido de dos sonidos cortos (beeps). En 6 de cada 10 ocasiones, el sujeto aseguró haber visto un segundo parpadeo luminoso; de esos seis, algunos lo vieron solo un 2% de las ocasiones y otros en todas las veces que se repitió la prueba.

De acuerdo con los investigadores, parece ser que hay una relación entre el tamaño del córtex visual y la posibilidad de experimentar este fenómeno: cuanto más pequeño, más probabilidad de incurrir en la ilusión. De este modo el cerebro podría estar compensando un circuito visual imperfecto.

“Si ambos miramos la misma cosa, esperamos que nuestra percepción sea idéntica. Nuestros resultados demuestran que no es tan cierto en todas las situaciones. A veces lo que percibimos depende de la anatomía individual de tu cerebro”, declaró en entrevista Benjamin de Haas, del University College London, uno de los responsables del estudio.

Igualmente la confusión se explica por la rapidez con que ciertos estímulos pueden suceder en el mundo y la cual es superior a la que nuestro cerebro puede procesar, especialmente por el pequeño número de neuronas dedicadas a las áreas visuales.

[Live Science] vía/Pujamasurf

Etiquetas: SINESTESIA

Lo que deberías saber sobre la Sinestesia.

¿Sabes qué es la “sinestesia"?

¿Eres sinestésico? No, no te estoy preguntando por tu religión, lugar de origen ni opción sexual, sino por una peculiar característica sensorial. ¿Te imaginas oír una canción y sentir inmediatamente el sabor de un alimento determinado en tu boca? ¿O estar degustando tu comida favorita y ver indefectiblemente siempre el mismo color?

En eso consiste la sinestesia (palabra que proviene del griego syn con, conjunto, unión, igualdad, y aísthesis, sensación) y se define coloquialmente como un cruce de sentidos, un trueque sensorial, se aplica a personas que son capaces de oír colores, ver sonidos o degustar táctilmente, es decir, un estimulo determinado de un sentido evoca siempre y de una forma automática e involuntaria una percepción concreta de un sentido diferente, no son asociaciones o recuerdos y aunque los sinesteticos lo experimentan de forma natural también puede inducirse mediante sustancias alucinógenas.

Suele ser una condición hereditaria y no es una habilidad que pueda aprenderse o adquirirse. Tiene su origen en la infancia… al nacer existen conexiones neuronales entre áreas adyacentes del cerebro que provocan una actividad cruzada entre áreas sensoriales (un estudio realizado por la investigadora Daphne Maurer señala que todos los bebes menores de 4 meses presentan sinestesia), normalmente a medida que avanza el desarrollo se produce una poda neuronal que elimina estas conexiones adyacentes, cuando este proceso no se da o no se completa es cuando la persona puede experimentar sinestesia.

Entre un 2 y un 4% de la población es sinestésica (es un rasgo común entre artistas) y hay 60 tipos diferentes, siendo su intensidad diferente en cada persona, la más típica sucede cuando un grafema (una letra o numero) o palabra evoca un color. Las evocaciones son diferentes y personales para cada individuo y se dan solo de forma unidireccional. (20minutos.es)

Sinestesia: Daniel Tammet (v.o.s.) by raulespert

Etiquetas: SINESTESIA

¿A qué suena el color azul? La extravagante psicoldelia de la sinestesia.

La sinestesia es la percepción conjunta de varios tipos de sensaciones diferentes captados en un mismo acto perceptivo. “Oir” colores o “ver” sonidos son algunas de las interferencias de la sinestesia, que por claras razones es un gran detonador del proceso creativo. En esta nota dos artistas que han compartido su (¿envidiable?) condición con el mundo.

La sinestesia es uno de esos desórdenes neuronales tan extravagantes que a veces desearíamos tenerlo. Se trata de una rara condición neuronal que lleva a la estimulación por un sendero sensorial que detona una experiencia por medio de otra; es decir, un corto circuito en las neuronas que permite que fenómenos tan extraños como escuchar colores, ver sonidos y probar olores tengan lugar. El parecido con lo que sucede con drogas psicodelicas como el LSD o la mescalina no es coincidencia; ocurren las mismas detonaciones neuronales y por lo tanto las correspondencias entre los sentidos se agudizan.

Hasta ahora se han identificado más de sesenta tipos de sinestesia. Algunos de los más comunes son las experiencias sensoriales cruzadas de color y sonido (“escuchar” un color o “ver” la música), y normalmente las personas que sufren de esto también tienen una memoria virtuosa o capacidades impresionantes para aprender idiomas.

Estas excentricidades neurológicas pueden, por razones obvias, ser una fuente de tremenda inspiración artística. Un ejemplo de esto es el trabajo de Michael Levy, quién cuando escucha música observa formas y colores en diferentes tonos, modulaciones, frecuencias y armonías. Su película animada Giant Seps captura esta experiencia única al visualizar la música de John Coltrane mediante su ojo sinestésico.

Otro fascinante ejemplo es el del ingeniero de software Stephen Malinowski quien ha estado trayendo al mundo una manera más intuitiva y visceral de entender la música clásica. Su “Máquina de animación musical” transforma algunas de las composiciones más complejas en la historia de la música en hermosas visualizaciones.

“La música se mueve y puede ser entendida sólo con escucharla. Pero una partitura convencional se queda quieta, y puede ser entendida sólo después de años de entrenamiento. La Máquina de Animación Musical une este espacio y puede ser entendida sólo con verla”, apunta el artista.

Lo que hace tan fascinante al fenómeno de sinestesia es que aunque a la mayoría de las personas no nos sucedan estos afortunados cortos circuitos, sí podemos entender que la música evoque colores, o que una letra del alfabeto suene más azul que otra. Por lo tanto, desde un lugar extraño y difícil de localizar, podemos entender perfecto los colores de Vivaldi.

[Brain Pickings]

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